El gobierno municipal de Barcelona no entiende la decisión de la CUP de no dar apoyo a los presupuestos para el 2016 que el ejecutivo de Ada Colau ya tiene cerrados con ERC y prácticamente con el PSC. El primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha asegurado incluso que han recibido la decisión de los cupaires "con un punto de tristeza", ya que el gobierno municipal "siempre ha abierto la mano a las diferentes fuerzas de izquierdas".
Es más, asegura que detrás del no de la CUP "hay una razón política", pero que la desconoce. No obstante, cree que no es una "cuestión vinculada al caso Garganté". Hay que recordar que los cupaires fueron muy críticos con Ada Colau, después de que la alcaldesa hubiera defendido la actuación de la Guàrdia Urbana en este caso.
Los tres concejales de la CUP eran imprescindibles para que en el plenario que se celebrará este lunes se superen los votos contrarios de CiU, PP y Ciutadans. De hecho, Pisarello no se plantea que los cupaires acaben votando lo mismo que estos tres partidos porque eso sería dar "continuidad a los presupuestos" de Xavier Trias. De momento, Pisarello ha asegurado que el pleno se mantiene en la agenda del consistorio y "en ningún caso se retirarán los presupuestos"
"La ciudadanía será quien juzgará", ha advertido, y "la CUP tendrá que rendir cuentas", ya que políticas sociales en materia de vivienda o transporte no se podrán llevar a la práctica. No obstante, el primer teniente de alcalde de Barcelona ha explicado que el gobierno municipal dialogará "si habido algún malentendido", con el fin de hacer posibles estas cuentas "necesarias para la ciudad". A pesar de eso, ha adelantado que "no hay ninguna reunión prevista".