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El pleno del Parlament de esta semana estará marcado por los casos de corrupción que rodean al PSOE. Tanto es así, que este martes ya hemos visto un primer ejemplo, de un enfrentamiento dialécticamente duro en la cámara catalana. Ha sido entre el portavoz del PP, Juan Fernández, y el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, en el marco de una interpelación marcada por los reproches sobre corrupción, transparencia y la credibilidad de las instituciones. Fernández ha centrado su intervención en vincular al president de la Generalitat, Salvador Illa, con los escándalos que, según ha denunciado, rodean al PSOE y lo que ha calificado de “sanchismo”. El dirigente popular ha cuestionado “hasta dónde llega la sombra de los escándalos” y ha asegurado que los principales dirigentes socialistas están “vinculados a investigaciones polémicas o conductas políticamente inaceptables”. "Hablamos de utilizar el poder para servir intereses oscuros, de llenarse los bolsillos de dinero público o de usarlo para pagar prostitutas, fiesta y droga", ha dicho Fernández en su sede parlamentaria.

En este sentido, ha remarcado que Illa “no es un actor externo” sino que forma parte del “núcleo duro” que ha hecho posible el proyecto político de Pedro Sánchez. También le ha reprochado que no dé explicaciones en el Parlament ante informaciones como la que apunta a presuntos pagos ocultos en su campaña, y ha insinuado que su silencio puede responder al hecho de que “quizás tiene algo que esconder”. El portavoz del PP ha ido más allá y ha dibujado un relato de “deterioro institucional”, citando varios casos y nombres vinculados al PSOE y denunciando una supuesta manera de ejercer el poder basada en “intereses oscuros”, clientelismo y uso partidista de las instituciones. También ha cargado contra ERC por haberse opuesto a determinadas comparecencias, insinuando posibles “alianzas estratégicas”. Fernández ha concluido exigiendo la dimisión de Illa y de su gobierno y la convocatoria de elecciones, defendiendo que los catalanes “merecen explicaciones” y no “silencio”.

Dalmau acusa al PP de ser el único partido condenado por corrupción

Por su parte, el conseller Albert Dalmau ha replicado con dureza, acusando al dirigente popular de degradar el debate parlamentario. "La forma con la que hoy está haciendo política entristece el nivel de esta cámara", ha afirmado, negando las acusaciones y reivindicando el compromiso de su gobierno con la transparencia y la lucha contra la corrupción. Dalmau ha girado el argumentario contra el PP, recordando que es "el único partido condenado por corrupción y financiación ilegal" en el Estado español. También ha defendido que, ante comportamientos irregulares, su espacio político ha actuado con "ejemplaridad", expulsando a los implicados, en contraposición con episodios como la destrucción de ordenadores en la sede popular.

El conseller ha acusado al PP de generar "ruido" sin propuestas y ha advertido de que este tipo de estrategia "solo beneficia a Vox". Asimismo, ha reivindicado la gestión del Gobierno con ejemplos como la subida del salario mínimo, el ingreso mínimo vital o el aumento de la afiliación a la Seguridad Social. "También tengo que denunciar ciertas coincidencias porque ha habido procesos judiciales alargados años y años de su formación política y procesos judiciales que se resuelven en una semana, y jefes de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid anunciando sentencias por Twitter", ha dicho Dalmau.

El PP responde a Dalmau cargando contra Zapatero

En la réplica, Fernández ha insistido en rechazar que el PP sea un partido condenado por corrupción y ha contraatacado señalando a otras formaciones, mientras acusaba el Govern de practicar "equidistancia" ante los escándalos. También ha cargado contra figuras históricas del socialismo como José Luis Rodríguez Zapatero. "Aquel que pedía actualizar la Wikipedia para que pusiera que era feminista, mientras blanqueaba a los marranos de su partido que gastaban el dinero público en prostitutas", ha dicho Fernández. El debate se ha cerrado con una nueva intervención de Dalmau, que ha reprochado al PP haber dejado España y Catalunya en una situación "inadmisible" después de sus casos de corrupción y de la gestión del conflicto político catalán. También ha denunciado el deterioro de servicios como Rodalies y ha expresado "repugnancia" ante cualquier caso de corrupción, advirtiendo de que solo alimenta el populismo y los extremismos.