El PdeCAT ya ha sufrido varias bajas en las últimas horas después de la ofensiva judicial contra Junts per Catalunya por las siglas del partido. En julio se oficializó el cambio en el registro de partidos de la propiedad de la marca JxCat, que pasaba a estar en manos de personas próximas al expresidente Carles Puigdemont. El PDeCAT, sin embargo, considera que el cambio se hizo de manera fraudulenta, y lo ha llevado a los tribunales.

Es por eso que, después del anuncio, varios miembros de la formación lo han abandonado en muestra desacuerdo con la decisión.

Uno de los ejemplos es el caso Antoni Arenas, candidato a la alcaldía de La Llagosta, que lo ha anunciado a través de un tuit y ha sido muy claro: "ya hace mucho que no me representan sus dirigentes"

Quien también se han sumado, entre otros, han sido los miembros del partido en las Terres de l'Ebreo y el Maresme, Rai López y Marc Portet, que también han querido compartido su renuncia en las redes. "Animo a todos los asociados a hacer lo mismo", ha dicho Portet.

Sin opciones de pacto

La semana que viene se celebra una vista para que el juez decida si aplica medidas cautelares para suspender el uso de la marca por parte de los de Puigdemont hasta que se resuelva el fondo de la cuestión. La demanda acaba de dinamitar las opciones de pacto entre las formaciones de cara a las elecciones, según fuentes de ambos partidos.

Fuentes del PDeCAT han explicado a la ACN que sus servicios jurídicos han defendido la posición del partido de que el cambio de nombre en el registro se hizo de forma fraudulenta, como había denunciado el presidente de la formación, David Bonvehí. Los demócratas ya han comunicado a JxCat que emprenderían acciones legales.

Desde la formación de Puigdemont indican a la ACN que después de la demanda se hace todavía más difícil imaginar un acuerdo para presentarse juntos a las elecciones. Fuentes del PDeCAT también admiten que con este movimiento ya no hay margen para ir juntos a las elecciones. La ejecutiva del partido de Bonvehí se reúne el lunes.

El proceso de cambio de nombre

El punto de conflicto entre el PDeCAT y JxCat es como se hizo el cambio de nombre. Inicialmente, los titulares de JxCat eran trabajadores del PDeCAT, con Laia Canet como presidenta y dos personas más del partido. Canet fue quien escribió en el registro de partidos la marca en el año 2017.

A principios del 2020, los próximos a Puigdemont llevaron al notario un documento en que Canet renunciaba a las siglas, junto con una certificación que se había hecho una asamblea telemática para cambiar la dirección del partido. Los nuevos titulares, entonces, pasaban a ser el alcalde de Balenyà, Carles Valls, el exmiembro de la dirección del PDeCAT Montserrat Morante, y la exsecretaria de la ANC Irene Negre.

Pero según defiende el PDeCAT en su demanda, esta asamblea telemática no se hizo. El partido justifica esta afirmación a través de los testigos de dos trabajadores del PDeCAT que también constaban como titulares de JxCat y que aseguran que no fueron convocados a la asamblea.

 

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