El recuento de asistentes a una manifestación es siempre materia de discusión, no sólo desde su vertiente técnica, que reclama sistemas efectivos para llevar a cabo el recuento, sino también desde el sentimental, que suele evaluar la asistencia en relación directa con la empatía que se pueda tener con la causa que fomenta la movilización.
En una Catalunya donde las manifestaciones 'históricas', de un signo o de otro, se suceden a un ritmo casi semanal, esta guerra de cifras es un lugar común al día siguiente de cada movilización, y por eso mismo es habitual que el rango de cifras sea siempre muy grande entre las cifras mínimas y máximas. En todo caso, intentos históricos de contar las manifestaciones con metodología científica, como el del colectivo Contrastante o la empresa Lince, han dado siempre contajes muy por debajo de las expectativas de los organizadores de las manifestaciones.
En el caso de la manifestación de este sábado por la libertad de presos políticos, la horquilla es tan amplia que es evidente que alguien, si no todos, están equivocados. Tomando como punto de salida la cifra oficial del recuento, situada en 750.000 personas según la Guardia Urbana -esta vez la Delegación del Gobierno español no dio cifras, ni los helicópteros policiales, a diferencia de otras ocasiones, difundieron imágenes aéreas que habrían facilitado la aproximación a una cifra real-, el abanico de asistentes va desde los 140.000 hasta 1,6 millones.
3.000 metros de largo x 40 de ancho=120.000 m2 x 1,2=140.000 personas en la mano de Barcelona. Has tú el cálculo #L6NcrisisCat
— Gustavo Hermoso (@Ghermoso) 11 de noviembre de 2017
Últim recompte:participació tram manifestació i carrers entorn que no comptem la G.U. 1.600.000 participants.Equip CEEC.
— Miquel Sellares (@MiquelSellares) 11 de noviembre de 2017
Aunque, en teoría, el recuento tendría que limitarse a una simple multiplicación del espacio cubierto por el número de personas que habría por metro cuadrado, la práctica lo hace mucho más complicado, ya que siempre es difícil definir el espacio cubierto, tanto por el hecho de que el mobiliario urbano resta espacio como porque también hay que calcular las calles adyacentes. Y también es complicado calcular la densidad por metro cuadrado, que difícilmente puede superar la de cuatro personas -una situación muy próxima a viajar en Metro en hora punta- y que también puede ser muy cambiante a lo largo de la manifestación, todavía más si esta supera los tres kilómetros de longitud.
Todo hace que los cálculos se disparen en un sentido u otro y que, al mismo tiempo, pongan en duda el sistema utilizado por la Guardia Urbana para contarlos, ya que este cuerpo policial nunca ha explicado cómo lo lleva a cabo.
Cal què els companys de la Guàrdia Urbana expliquin com fan la comptabilitat.El seu prestigi està joc.Sobre 3,3 km.....sols 750.000.?
— Miquel Sellares (@MiquelSellares) 11 de noviembre de 2017
En todo caso, lo que no se puede evitar son las comparaciones con otras manifestaciones, especialmente cuando estas son de signo contrario, y en eso, el simple uso de un plano de la ciudad es suficiente.
Para los que no sois de Barcelona os lo explico. En azul la mani por la unidad de España de Iceta, Millo y Arrimadas (según ellos 1,3M). En fúcsia la mani por la libertad de hoy (según la GU 750.000 personas) pic.twitter.com/21DUrui13D
— Ester Rubio (@EsterRubio2) 11 de noviembre de 2017
Ahora bvien, lo que si debe ser cierto es que entre 140.000 manifestantes y 1,6 millones está la cifra correcta, aunque no satisfaga a nadie.