Aznar vuelve a la carga desde Ceuta contra Sánchez: "La soberanía nacional no tiene vacaciones"

José María Aznar ha vuelto a Ceuta más de dos décadas después de hacerlo por última vez, cuando era el presidente del Gobierno. Era enero de 2000, dos años antes del conflicto con Marruecos por el islote Perejil, y fue aquella su única visita como líder del ejecutivo español a la ciudad autónoma. Ahora, casi un mes después del inicio de la peor crisis migratoria en España de los últimos años, el actual presidente de la Fundación FAES ha viajado a Ceuta para cargar contra la gestión del Gobierno de Sánchez ante la entrada masiva de inmigrantes a través de la frontera del Tarajal. El exlíder del Partido Popular ha reclamado este jueves a los socialistas actuar con "firmeza" ante este episodio que ha generado una profunda crisis política y ha advertido que "la soberanía nacional no tiene vacaciones", en referencia al viaje a Andorra del presidente cancelado a última hora para dirigir la reunión del Comité de Seguimiento desde la Moncloa.

En pleno aumento de las tensiones entre los vecinos de Ceuta y los inmigrantes instalados en la playa de El Trampolín, el expresidente ha querido expresar su apoyo explícito a todos los ceutíes y al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, quien lo ha acompañado en su discurso desde el Salón del Trono de la Asamblea de Ceuta. Según Aznar, la entrada de más de 70.000 personas el pasado 30 de julio ha "violado" la "integridad territorial" de España —aunque la gran mayoría volvió a Marruecos en los días siguientes— y, por eso, ha considerado "urgente" estabilizar la frontera "más expuesta" de manera permanente, porque además de española también es europea. "Aquí solo hay lugar para la firmeza, porque la debilidad es y será siempre provocadora", ha proclamado Aznar antes de asegurar que hace falta una política exterior por parte del Gobierno "que no deje aislada a España a merced de cualquier extorsión" y "sin aliados con los que contar en las crisis".

En este sentido, ha reclamado un cambio "completo" en la dirección política del Gobierno para que, cuando la nación "sea puesta a prueba, todo el mundo tenga muy claro que el Estado responderá". Además, ha apoyado las propuestas del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el sentido de que "quien asalta nuestra frontera no puede permanecer en territorio nacional" y ha abogado por "recuperar el orden, la seguridad y la normalidad, tan notoriamente conculcados". A su parecer, la preocupación ahora debe estar en "lo que piensan y sienten los ceutíes" y no en "lo que se piense o se diga al otro lado de la frontera", en referencia a Marruecos. "Ceuta es España, el futuro de Ceuta es el futuro de España", ha concluido.

Las tensiones de la etapa Aznar con Marruecos

Este no es un escenario nuevo para Aznar, que durante su etapa en la Moncloa tuvo que afrontar varios episodios de tensión con Marruecos, como las presiones desde Rabat para conseguir la soberanía de Ceuta y Melilla o la crisis del islote Perejil, que acabó siendo uno de los capítulos más tensos de las últimas décadas entre los dos países a ambos lados del estrecho de Gibraltar. De hecho, en sus memorias, el expresidente español relata cómo en 1997, el actual rey de Marruecos, Mohammed VI —entonces era el príncipe heredero—, ya le trasladó estas aspiraciones sobre las dos ciudades españolas en territorio africano. Y un año después, Aznar se reunía en Rabat con el padre de Mohammed, el entonces monarca Hassan II, para trasladarle que "si hacían la guerra a España, la perderían", según explica el expresidente en su libro.