A pocas horas del inicio de la campaña electoral, se producirá una imagen muy sintomática en el Congreso de los Diputados. El grupo de Esquerra Republicana, según adelantan fuentes parlamentarias, votará en contra del decreto que regula del plan de recuperación, transformación y resiliencia del Gobierno. Mañana será sometido a votación del pleno de la cámara para su convalidación o derogación. Desde las filas republicanos consideran que la norma tiene muchas carencias y que le falta más concreción.
Por una parte, estas fuentes señalan que el plan de recuperación del Gobierno "no especifica el destino de los fondos, ni tiene presentes a las pequeñas y medianas empresas y otros espacio de la economía productiva". Alertan de que esto puede facilitar que se acaben aprovechando "las grandes empresas del Ibex". Por otra parte, los republicanos critican que el decreto es "poco transparente" porque no concreta los mecanismos que tienen que garantizar una "distribución auténticamente territorial". Si se acaba aprobando, votarán a favor de que sea tramitado como proyecto de ley para poder enmendarlo y corregirlo.
El decreto asienta las bases para la ejecución del plan de recuperación a través de los PERTE (proyectos estratégicos para la recuperación), una fórmula de colaboración publicoprivada que permitirá absorber los 140.000 millones de euros que llegarán de la Unión Europea durante los próximos años. Centrado en dos grandes ejes --la transición digital y verde--, la norma permite la puesta en marcha "de inversiones, transformaciones y reformas estructurales" agilizando la burocracia habitual.
El objetivo prioritario de la norma es agilizar los trámites para poder desembolsar estos fondos europeos. Entre otras cosas, reduce las exigencias y los plazos en la contratación pública y las subvenciones. Por ejemplo, permite el adelanto de hasta el 50% de los fondos o la aprobación de gastos para ejercicios posteriores. Además, las normas que se deriven de este plan se podrán tramitar de forma urgente, reduciendo los plazos a la mitad.
Será la primera gran discrepancia entre el Gobierno y uno de sus principales socios, Esquerra Republicana, después de que consiguieran aprobar juntos los presupuestos del Estado. Este voto en contra, un toque de atención, llega a las puertas de las elecciones del 14-F y justo antes del inicio de la campaña electoral. El movimiento de Salvador Illa, abandonando el ministerio por la candidatura, ha tensado la relación entre socialistas y republicanos,