Desde su autoridad como expresidente de la Generalitat que impulsó el proceso independentista, pero también como exlíder de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), como sucesor de Jordi Pujol y predecesor de Carles Puigdemont, Artur Mas está interviniendo públicamente cada vez con más regularidad en el debate sobre el futuro de Junts per Catalunya, la fuerza heredera de aquel espacio. Este jueves, en una entrevista en el diario manresano Regió7, Mas se ha vuelto a referir a ello. Y ha hablado con claridad sobre si Junts debería transformarse en una suerte de nueva Convergència y el papel que debería jugar Puigdemont, todavía en el exilio pendiente de la aplicación íntegra de la amnistía. A su parecer, quien sea capaz de impulsar el proyecto de país que en su día representó Convergència podría ser una fuerza ganadora de nuevo. Sobre el rol de Puigdemont en una redefinición de Junts en esta clave, afirma: "Evidentemente que sí. El president Puigdemont quizás no es capaz de aglutinar pero tiene que estar".

Tras analizar el escenario de la fragmentación del independentismo en el Parlament y la pérdida de la mayoría —"Hemos pasado de la independencia a la máxima dependencia, lo que no tiene ningún sentido", subraya—, Mas señala que "lo que Convergència debería representar hoy, que no es lo mismo que en el año 2000, porque el país ha cambiado mucho" podría volver a ganar las convocatorias electorales. "Convergència hoy no existe, pero eso no quiere decir que no haya mucha gente que se identifique, puesto al día, con un proyecto de país que durante muchos años representó Convergència. Quienes sean capaces de volver a impulsarlo creo que tendrán mucho recorrido", precisa.

A la pregunta de si pide un retorno de Convergència, Mas concreta que "no es un retorno" pero sí que defiende "llenar un vacío que se ha producido en estos últimos años". "La izquierda más radical ha tenido la CUP, los comunes, Podemos, también Esquerra Republicana. Después hay todo un montón de gente del centro amplio que no se siente muy cómoda ni con la derecha estricta ni con las posiciones de izquierda tan poco liberales, tan poco positivas en general, que creo que en estos últimos años se ha sentido un poco huérfana. Falta alguien que la represente bien", afirma. ¿Y Junts? "Junts lo ha intentado, pero le falta un poco para conseguirlo", entiende Mas.

El expresident pide poner en contexto el final de la antigua federación de CiU a raíz de la división de Unió ante el proceso independentista y la transformación de Convergència en Junts per Catalunya: "Convergència se transformó en Junts. Y yo creo que ahora el reto es que aquello que representó Convergència, puesto al día y sin llamarlo igual, vuelva a coger toda la fuerza que había tenido. Desagregar tiene un precio muy alto y agrupar tiene un mérito muy grande y unas potencialidades muy importantes", constata.

El papel de Puigdemont y el relevo

A la pregunta de si Puigdemont tendría un sitio en esta nueva evolución de Junts, Mas precisa: "Evidentemente que sí. El president Puigdemont quizás no es capaz de aglutinar, pero tiene que estar". Mas señala que "Puigdemont puede hacer lo que él quiera dentro del mundo de Junts, porque es el referente más que principal del proyecto. Todas las decisiones dependen de él. Tanto si decide tirar adelante, continuar y ser el principal referente, como si decide tener otro papel". Dicho esto, no rehúye hablar de un posible relevo: "Cuando el president Pujol hace 25 años vio que tenía que hacer un relevo, lo hizo. Cuando yo 15 años después entendí que para continuar el proyecto soberanista tenía que haber un relevo, lo hice. Y ahora el president Puigdemont tendrá que decidir, cuando él crea, cuando toque, si hay un relevo o no", concluye Artur Mas. 

Mas relativiza las perspectivas de crecimiento de Aliança Catalana, la formación islamófoba que lidera Sílvia Orriols: "Yo no estoy tan de acuerdo en que en las municipales Aliança Catalana tenga tanto auge como se dice, ni de lejos, porque creo que les está costando encontrar gente potente en muchas poblaciones. Y yo lo celebro". Mas vincula el fenómeno AC al crecimiento de los populismos en Europa, pero alerta del problema de fragmentación que supone políticamente para Catalunya y da su particular receta para hacerle frente desde el espacio de Junts, del cual proviene una parte muy significativa del apoyo previsto a Orriols. Mas aconseja "combatir" AC "sin esconder la cabeza, porque muchas cosas de las que dicen no son verdad, y además no las harán, aunque lo digan". A pesar de ello, alerta: "Pero los partidos más tradicionales tienen que hacer bien los deberes, porque cuando no lo hacen es cuando otros partidos de extrema izquierda o de extrema derecha meten las narices y ocupan una parte del espacio. Y no sirve de nada, sino al contrario".