Mañana de estreno este miércoles en el Parlament. Después de muchos meses en funciones, el nuevo Govern de la Generalitat ha rendido cuentas ante la oposición por primera vez. Indultos, ampliación del aeropuerto, modelo policial, mesa de diálogo entre Catalunya y el Estado. El batiburrillo de asuntos que sobrevuelan la actualidad venía cargado. Y el president ha tenido que posicionarse sobre todos ellos.

Esta misma semana, Pere Aragonès tiene previsto mantener una conversación de trabajo con Pedro Sánchez. "Para ir bien, necesitamos por lo menos media hora", aseguran fuentes de su entorno sobre las condiciones de este primer contacto. El siguiente paso será encontrar el hueco para verse de manera inminente y profundizar en las principales carpetas que el Govern de Catalunya prioriza. Según ha anunciado el propio president, al margen de la amnistía y la autodeterminación, la "transparencia" en la gestión de los fondos europeos para la reconstrucción pospandémica y la eterna demanda de aumentar la inversión en infraestructuras.

La mayor parte de su intervención se ha centrado en la propuesta catalana para desenquistar el conflicto político entre Catalunya y el Estado. "Nos encontrarán en la vía del diálogo. Con la máxima ambición", ha insistido. En nombre de los comunes, Jéssica Albiach le ha ofrecido la mano tendida para acompañar al Govern en la negociación y le ha pedido que antes de la reactivación de la mesa de diálogo reúna a los partidos catalanes para ir con una posición compartida. El presidente se ha comprometido a hacerlo así. Al mismo tiempo, ha pedido "valentía por parte del Estado". Si hay, ha dicho, "por la parte catalana seguirá habiendo valentía y responsabilidad".

No especular con los indultos

Específicamente sobre la cuestión de los indultos, ha exigido al Gobierno de Pedro Sánchez que "no se especule y se tomen decisiones justas lo antes posible". Como ya ha ido diciendo en las últimas semanas, ha recordado que los indultos pueden servir para aliviar el dolor de los presos, pero no son una solución, porque no se trata "de una causa individual", sino "de una causa general contra el independentismo". La única salida, mantiene el president, pasa por dos pilares. "Acabar con la represión para poder hacer el debate sin esta espada de Damocles" y el referéndum "con todas las opciones y que cada uno defienda la suya", de manera que "los del sí y los del no puedan defender su posición".

Todavía sobre el procés, el líder de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, ha dado un salto al pasado para recordar "el sufrimiento de muchos catalanes" que "pasaron miedo" durante el otoño de 2017 y que, según ha dicho, siguen abandonados por el Govern catalán. En la réplica, Aragonès ha criticado el "terraplanismo democrático de Colón". Cs, PP y Vox, ha afirmado, "son tres carabelas que piensan que la tierra es plana y creen en la venganza y seguir incentivando el odio". En contraposición, el president ha defendido que el suyo es un "proyecto abierto a todo el mundo, desde la perspectiva independentista y de izquierdas".

 

La CUP y el PSC, polos opuestos sobre el aeropuerto

Como ya intentó hacer durante la comparecencia ante los medios de comunicación de este martes, el president ha vuelto a hacer equilibrios para evitar mojarse sobre si es contrario o partidario de la ampliación del aeropuerto. A ambos lados, lo han presionado para que se posicionara la CUP y el PSC.

Los anticapitalistas lo han advertido que los encontrarán "siempre de pie contra estos proyectos". En cambio, Salvador Illa lo ha emplazado a "sacar adelante esta infraestructura". "Si va por este camino me tendrá a su lado, si no, me tendrá enfrente".

Sin decantarse por una posición granítica, Aragonès ha defendido que "la crisis climática obliga a abandonar ideas antíguas de desarrollo acelerado". También ha añadido que "hace falta rigor" a la hora de tomar una decisión que no implica sólo al Govern de la Generalitat sino también a ayuntamientos, Moncloa, agentes sociales y económicos, movimientos ecologistas y ciudadanos, Aena y Europa. A todos les ha citado a una mesa de negociación la próxima semana. "Queremos aumentar la competitividad minimizando el impacto medioambiental", ha concluido.

En la imagen principal, Aragonès durante la sesión de control en el Parlament. / ACN

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