Agustí Colomines (Barcelona, 1957) es historiador y profesor en la Universitat de Barcelona. Desde esta legislatura, ocupa un escaño en el Parlament de Catalunya en representación de Junts per Catalunya. A pesar de no ser militante del partido de Carles Puigdemont, Colomines se reivindica como miembro del sector de izquierdas del espacio. De hecho, en las últimas semanas, este espacio se ha reordenado con la fusión de dos partidos: Acció per la República y Moviment d’Esquerres (una escisión del PSC). En esta entrevista, quien fue director de la fundación de Convergència (CatDem) y director general de la Escola d’Administració Pública durante el gobierno de Junts pel Sí, repasa su trayectoria vinculada a Junts y el papel que juega el sector progresista.

Recientemente, Moviment d'Esquerres y Acció per la República se han fusionado. Ustedes tienen dos miembros en la ejecutiva de Junts, y usted y Toni Comín también se han acabado afiliando a Moviment d'Esquerres, donde hay exdirigentes del Partit Socialista que marcharon del partido por la oposición al derecho a la autodeterminación. ¿Qué objetivo tiene esta fusión?
Primero, queremos aclarar el panorama, porque una proliferación de siglas no ayuda en nada. Dentro del universo de Junts per Catalunya, la verdad es que la afinidad que había entre Acció per la República y MésCat era muy grande y, al final, decidieron hacer esta confluencia que me parece muy acertada.

¿Uno de los objetivos también es atraer a desencantados de Esquerra Republicana?
Claro. ERC ha cogido una deriva que deja muchos huérfanos. Por lo tanto, si ofrecemos una alternativa todavía lejos de la unidad estratégica de Junts per Catalunya, podemos ser una opción. Esquerra Republicana forma parte del bloque de poder actual —que no es un bloque ideológico aunque la gente se lo piense, sino de ocupación del poder— y, ante esto, hay que plantear una alternativa ideológicamente amplia. Y eso es Junts per Catalunya. Ya lo es en sí mismo, pero queremos expandirnos justamente con lo que queda del independentismo de izquierdas.

Pero, al fin y al cabo, ¿el objetivo de los partidos no es ocupar el poder?
Esa es la teoría de los últimos años.

¿De los últimos 40 años?
Desde que la socialdemocracia entró en crisis y, por lo tanto, no hay una confrontación real entre la derecha y la izquierda. Cuando los socialistas van por el mundo son un matiz por aquí, cuando van los conservadores son un matiz por allá… son divisiones falsas. Aquí en Catalunya mismo, el estado del bienestar lo construyó el pujolismo —que teóricamente es la derecha— y eso lo podría haber hecho un partido socialista. Antes, todo esto iba acompañado de unos valores y ahora es simplemente ocupar el poder; ya me explicará qué es lo que une a un partido independentista con un partido que clarísimamente está regionalizando Catalunya.

Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto

Pero, por ejemplo, Junts per Catalunya tiene pactos con el Partido Socialista…
Es que a veces la gente no entiende que una cosa es pactar y la otra es unirse estratégicamente a otra persona o a otro grupo. Es decir, pactar es lo más normal en política, porque si no, es la guerra. El ciudadano tiene que tener también una cierta cultura política y entender que puedes llegar a pactos con personas con las que no compartes el ideario, sencillamente porque quieres salir de un atolladero o quieres avanzar un poco.
Otra cosa es que te unas estratégicamente. MésCat se une estratégicamente a Junts porque el objetivo es la independencia de Catalunya. Dudo que Esquerra Republicana se una al Partido Socialista para ir ¿hacia dónde? ¿Para hacer qué?

¿Uno de los objetivos de esta unión estratégica con Junts también es atraer votantes del área metropolitana de Barcelona, que tienen un perfil más de izquierdas y al que siempre ha costado más llegar para Junts?
Sí. También hay que mirarlo desde el punto de vista de la sociología del país. Este es un país progresista por naturaleza. Lo han manifestado con múltiples acciones y es verdad que Junts per Catalunya tiene un vacío muy grande en Barcelona y en el área metropolitana. Por lo tanto, creo que se ha de apostar decididamente por cualquier cosa que contribuya a ampliarlo. Y MésCat tiene la posibilidad de entrar en lugares donde probablemente cuesta más entrar con la marca de Junts.

 

¿Cómo casarán estas siglas en las próximas elecciones municipales?
Si se presenta un caso como Sant Joan de les Abadesses, por ejemplo, donde MésCat siempre se ha presentado solo, lo más normal es que se busque una fórmula de entendimiento. Hay muchas; "Compromís Municipal" es una fórmula para poder hacerlo. Creo que se deben estudiar. Cuantas más candidaturas podamos hacer en todo el territorio que estén alineadas con nuestro ideario —que no es otro que estar de acuerdo en continuar la senda independentista desde una perspectiva de progreso—, más gente encontraremos en todo el país que quiera hacerlo.

¿Y hasta qué punto cree que el espacio de izquierdas dentro de Junts tiene influencia o poder? ¿Cómo influye MésCat en las políticas del partido?
En la medida en que el diálogo interno es muy fluido, no tengo un "medidor" para decir qué se ha conseguido exactamente. Pero sí que creo que todo lo que tiene que ver con la política social o cómo se enfoca la inmigración está bastante en consonancia. Normalmente, los medios de comunicación acostumbran a exagerar según qué voces, pero creo que son minoritarias. En general, el cuerpo de Junts per Catalunya, por ejemplo en el tema de la inmigración, defiende lo que se aprobó en el Congreso de Calella, que era muy progresista.

Junts está terminando de trabajar un programa claro sobre la inmigración, ¿no? De hecho, usted forma parte de la comisión que trabaja en ello…
Sí, incluso se ha puesto de moda un concepto de los socialistas: la "Catalunya de los 10 millones". Es muy bonito y parece muy progresista, sobre todo si se quiere contraponer a los que quieren expulsar a todos los inmigrantes, que es la extrema derecha. Pero es tan peligroso hablar de 10 millones como querer expulsar a todo el mundo, sobre todo si entre medias —que es la situación actual, con 8,1 millones de catalanes— tienes grandes problemas para financiar los servicios públicos. Esto se tiene que resolver y pasa por ser valientes con el núcleo del conflicto: la recaudación de impuestos, el déficit fiscal y la falta de infraestructuras. Esto es la lucha por la soberanía: saber gestionar bien la llegada de personas del exterior.

 

A pesar de ello, el discurso de la izquierda de los últimos años, sobre todo desde el 15M, ha ido más en la línea de acoger a todo el mundo...
El 15M tuvo un impacto efímero. Aquí en el Parlament estamos atrapados en dos lógicas: la de los Comuns (a la que se han enganchado ERC y el PSC) y la de la extrema derecha que apuesta por la expulsión. Creo que debe haber un punto medio. Pongamos un ejemplo: el desahucio de 400 personas en Badalona. Hay dos maneras de hacerlo: como Albiol (todos a la calle y que se las apañen) o buscar políticas para reubicar a estas personas con humanidad y garantizando los derechos humanos. Decir "el problema es del vecino" es la antítesis de la solidaridad, que es nuclear en el catalanismo. Hoy está de moda ser un carca y culpar a los inmigrantes por no reconocer que hemos sido incapaces de deshacernos del yugo español. Esto ni lo piensa Junts, ni mucho menos MésCat.

Usted es diputado y formó parte de la ponencia estratégica. ¿Se siente cómodo dentro del partido?
Muy cómodo. Siempre he tenido apoyo en el Parlament. No he votado nunca nada en lo que no creyera. Eso no quiere decir que esté conforme con todo; simplemente entiendo que, a veces, se han de hacer ciertas cosas por razones estratégicas, a pesar de que yo no las comparta del todo.

Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto

¿Qué tiene que ser Junts? ¿De izquierdas, de derechas, liberal...?
Junts nace en 2017 como una coalición producto de la crisis de octubre, no de la disolución de Convergència. El president Puigdemont buscó una candidatura con el máximo de sensibilidades. Tiene que ser un partido nacional, independentista y europeísta.

¿Convergència no era ya algo similar?
La del principio quizás sí; la de Mas, no. La de Mas fue cada vez más un partido liberal que se quiso abrir con la "Casa Gran del Catalanisme", pero no tenía exactamente este espíritu. Junts lo tiene desde el primer día.

 

¿Debería parecerse más a Junts pel Sí que a Convergència, entonces?
Evidentemente. ¿Cómo quieres hacer un partido nacional si no lo haces así? Junts tiene esta oportunidad. Lo único que hace falta es estar bien dirigido y tener una democracia interna que permita discutir temas espinosos abiertamente: sean las 37,5 horas o los empadronamientos. Por ejemplo, el alcalde que hace más vivienda social es Xavier Fonollosa (Martorell), el mismo que dice que no empadronará a okupas. ¿Es de derechas o de izquierdas? No, tiene una manera de gestionar la vivienda que apuesta por la ley y la solidaridad. Esto confronta con los Comuns, que se creen que tienen el patrimonio de la izquierda cuando son un grupo woke que no hace honor a sus antecedentes.

Pero temas como la lucha contra las ocupaciones o la rebaja fiscal los ha abanderado la derecha...
La derecha según su designación. Yo encuentro fatal enfocarlo todo desde un punto de vista ideológico. ¿Qué fiscalidad necesita Catalunya? ¿Necesitamos una presión fiscal tan alta sobre las pymes? Yo creo que no. ¿Los autónomos tienen que pagar una cuota fija independientemente de los ingresos? Sean de derechas o de izquierdas, te dirán que no. Seamos racionales: miremos qué favorece la riqueza para mantener el sistema de bienestar sin matar a la gallina de los huevos de oro. A veces, bajar impuestos es la política más de izquierdas que se puede hacer.

¿Cómo ve los últimos cambios en el grupo parlamentario?
Muy normales. Tienen que ver con la expectativa del regreso del president. También había que reordenar el partido: excepto Castellà y Batet, la mayoría del grupo es una hornada joven que tiene que empezar a subir.

 

¿Se debe aplicar el cordón sanitario a Aliança Catalana?
Es que el cordón ni funcionará ni dejará de funcionar. A la gente le importa poco. Lo que hay que hacer es confrontarse de cara. En el Parlament quizás deberíamos hacerlo más, porque con la excusa del cordón a veces ni les replicamos. Tenemos que rebatir sus propuestas porque su discurso no forma parte de nuestra tradición. El catalanismo es democrático y regeneracionista; el suyo es anticatalanismo.

¿Por qué cree que tienen buenos resultados en las encuestas?
Por la decepción. La Orriols hará como Pablo Iglesias: un pico y luego caerá, porque no tiene consistencia. Solo sabe hablar de inmigrantes, como Iglesias solo hablaba de "la casta". El día que tenga que gestionar problemas reales donde no pueda culpar al inmigrante, caerá por su propio pie.

¿Es un error no impulsar una moción de censura contra Sánchez con los casos de corrupción actuales?
Nosotros no hemos venido a arreglar España. Ya sabemos cómo es el Estado y que el PSOE no es ningún santo. ¿Nos tenemos que unir a los otros corruptos? ¿Al PP de Mazón?

Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Agustí Colomines, diputado de Junts / Foto: Carlos Baglietto

¿Se equivocó Junts invistiendo a Sánchez?
En absoluto. La amnistía ya está aquí; tardará más o menos, pero acabaremos ganando. ¿Por qué tenemos que criticar esta amnistía y no la que dieron a Companys en 1936? El PSOE está intentando resolver cosas pactadas; la eficacia está ahí. No queremos reformar España; el objetivo continúa siendo la independencia. España es un proyecto fallido.

¿Qué perfil debería presentar Junts en el Ayuntamiento de Barcelona?
Alguien dispuesto a remar fuerte y construir una alternativa al bloque de poder actual, porque los socialistas tienen una alianza con Esquerra Republicana. Alguien comprometido, con propuestas serias y recorrido de futuro.