Diez años y pico después del Brexit (período en el que el Reino Unido ha tenido hasta seis primeras ministras, camino del séptimo), este martes se firma en Bruselas el Tratado de Gibraltar entre el gobierno de Keir Starmer y el de Pedro Sánchez. La victoria del "leave" en aquel referéndum celebrado en el Sant Joan de 2016 supuso un choque muy importante para los británicos de Gibraltar, ya que una abrumadora mayoría (el 96%) había votado a favor de permanecer dentro de la Unión Europea. Sobre la bocina, en el fin de año de 2020, se firmó un primer acuerdo provisional entre los territorios para evitar que se cerrara la frontera. Entonces, el primer ministro británico era Boris Johnson. Desde aquel momento, se ha continuado negociando un texto que ha tenido como principales escollos el control fronterizo, la fiscalidad y la soberanía del territorio. Finalmente, el pasado mes de febrero, se llegó a un acuerdo que contó con el aval unánime de los representantes gibraltareños y también de los Estados miembros, que será el texto que se firmará esta misma tarde en Bélgica.
La verja, el gran cambio
La principal novedad en este acuerdo afecta de lleno a la famosa verja de Gibraltar, que pasará a la historia. Así, se suprimirán los controles de pasaporte en esta frontera terrestre entre el territorio británico y el español, por donde pasan cada día unos 15.000 trabajadores transfronterizos y que afectaba de lleno a su cotidianidad. De esta manera, ya no será necesario enseñar ni el pasaporte ni el DNI para cruzar la frontera, que dejará de tener una barrera física. En palabras del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, el acuerdo de este martes es "¡absolutamente histórico!": "Abre una nueva etapa para Gibraltar y el Campo de Gibraltar y abre enormes posibilidades. Tres siglos después, Gibraltar y el Campo de Gibraltar se volverán a dar la mano a partir de esta noche.", ha apuntado. Para Albares, este entendimiento es la última pieza del puzle del Brexit. Hay que tener en cuenta que, con este cambio, Gibraltar no pasará a formar parte del espacio Schengen, pero sí quedará vinculado a él. De esta manera, los controles fronterizos pasan de la carretera al aeropuerto y el puerto del peñón.
El gran cambio es, pues, el del cierre de Gibraltar, pero, en el texto del acuerdo, queda establecido que con la firma no cambiará ni un milímetro de la soberanía sobre el territorio. "El presente acuerdo se entiende sin perjuicio de las respectivas posiciones jurídicas del Reino Unido y del Reino de España con respecto a la soberanía y la jurisdicción respecto de Gibraltar, y no constituirá la base para ninguna afirmación o denegación de soberanía, sea en procedimientos judiciales o de cualquier otra naturaleza", establece.
Los reproches del PP
Desde el PP, evidentemente, han sido muy críticos con el texto, hablando de una "claudicación" del Gobierno en favor del Reino Unido, asegurando que se ha perdido una "oportunidad histórica" para reivindicar la soberanía española sobre el peñón. También han recriminado a Pedro Sánchez que su Gobierno haya dado un paso al lado en esta cuestión y haya dejado que Bruselas asumiera la negociación. Con todo, no todas las voces dentro del PP han sido igual de críticas y, desde la Junta de Andalucía, con Juanma Moreno al frente, han puesto el foco en los efectos positivos sobre los trabajadores andaluces. Pedro Sánchez se desplazará mañana miércoles hasta la frontera.
