En junio del 2014 la activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Ada Colau, conocida por ser una de las caras visibles de la organización en Barcelona, decide fundar una plataforma ciudadana con el nombre de Guanyem Barcelona. La intención es hacer confluir las fuerzas de izquierdas de la ciudad para conseguir la alcaldía, ostentada en aquellos momentos por el convergente Xavier Trias.

No se trata de diluir a los partidos, sino de conservar "su identidad" pero "yendo más allá de la suma aritmética de los que lo integran". Más de 30.000 personas firman el manifiesto de Colau y la apuesta empieza a encauzarse, con su punto de culminación en febrero de 2015. ICV-EUiA, Podem Barcelona, Procés Constituent y Equo aceptan sumarse y se ponen a trabajar para las elecciones que se tienen que producir 3 meses después bajo el nombre de Barcelona en Comú.

Las encuestas se suceden sin cesar durante el mes de mayo. El roce entre BComú y CiU está a la vista de todo el mundo. Si una encuesta de La Vanguardia da una amplia victoria a Trias (con 11 sobre los 7 de la confluencia), dos días después el CIS apunta a una "cómoda victoria" de Colau (con 12 sobre los 10 de los convergents). Con unos sondeos a pie de urna de TV3 la noche electoral que no dan pistas de quién puede acabar llevándose la alcaldía, al final la confluencia se impone y Xavier Trias sale a admitir la derrota.

 

 

 

Elecciones catalanas

El éxito de la fórmula, que también se traslada a grandes ciudades del Estado como la propia capital, con Manuela Carmena al frente, lo avala. En este punto, y con unas elecciones anticipadas de carácter plebiscitario para el 27S, se empieza a gestar en Catalunya la candidatura que agrupará a las mismas formaciones -excepto Procés Constituent que se desmarca en una asamblea con el 60% de los votos- bajo el nombre de Catalunya Sí Que es Pot.

La flamante alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no lo ve claro y decide mantenerse al margen, mientras personas de su círculo de confianza como Gerardo Pisarello firman un manifiesto dando su apoyo a la candidatura de Lluís Rabell, pero también a la CUP-Crida Constituent. Una vez pasadas las elecciones, Rabell recrimina a Colau su "poca implicación" y la culpabiliza del auge de Ciutadans en los barrios que el 24 de mayo habían escogido a la confluencia.

Pero entonces CSQP también reconoce que haber evitado un posicionamiento claro en el debate sobre la independencia les ha desgastado, en una campaña extremadamente focalizada en aspectos sociales. "Ha ganado la otra hoja de ruta", admite Rabell, asegurando que "las propuestas sociales han sido expulsadas del debate".

 

Elecciones estatales

Después del hundimiento que se produce en Catalunya, a pesar de la presencia errática del líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la campaña, las izquierdas alternativas hacen un cambio de planteamiento en las generales de diciembre. Con la independencia en stand by por la negativa de la CUP a investir a Artur Mas, Ada Colau acepta implicarse activamente en la creación de En Comú Podem, donde coloca como cabeza de lista a una de sus personas de confianza y miembro de la ejecutiva de BComú, Xavier Domènech.

La alcaldesa se pasea por media España y es la invitada de honor a los mítines más importantes de Podemos, en Valencia y en Madrid. Con el derecho a decidir como bandera, y remarcando que es la única fuerza a nivel estatal en defenderla y con opciones de gobernar, los comuns imponen su relato ante unas fuerzas independentistas con dificultades para argumentar su implicación en unas elecciones de un Estado del que dicen haber desconectado a partir de la resolución del 9N.

 

A escasas tres semanas para que tengan lugar los comicios, las encuestas apuntan a un roce entre los republicanos, incluso dándoles la victoria en algunos casos, y la confluencia de izquierdas. Mientras en España se empieza en vislumbrar un auge de los podemitas, con opción a un sorpasso al PSOE, los catalanes escuchan cómo el 10 de diciembre Pablo Iglesias promete un referéndum sólo en Catalunya y en un año.

Ante este panorama, los independentistas intensifican su campaña asegurando que esta promesa se la llevará el viento. Incluso el cabeza de lista de Democracia y Libertad, Francesc Homs, lo compara con el apoyaré de José Luis Rodríguez Zapatero con el Estatut. Pero el día 20, En Comú Podem arrasa en Catalunya con 12 diputados y 927.940 votos (con respecto a los 9 y 599.289 votos de la segunda fuerza, Esquerra Republicana).

 

Próxima estación: Generalitat

 

 

Con un liderazgo más reforzado que nunca, Colau convoca para el 25 de enero una misteriosa rueda de prensa con los diputados en el Congreso y miembros de la ejecutiva de BComú, Xavier Domènech y Marcelo Expósito, su teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, y Susana Segovia. Desde el Pati Llimona de Barcelona, la alcaldesa hace una breve valoración positiva de su gestión municipal y anuncia la voluntad de crear un nuevo partido de izquierdas en Catalunya.

"Estamos dispuestos a abrir el debate interno para impulsar se lo parece constituyente de un nuevo espacio político que es necesario en Catalunya", asegura entonces, añadiendo que "ningún nombre es imprescindible" y tampoco el suyo. Aunque no fijan un calendario concreto para que el plenario de los comunes barceloneses den su visto bueno, las izquierdas catalanas empiezan a responder a la oferta pidiendo el respeto a las identidades pero subiendo al carro.

El 20 de febrero, el plenario de los comuns da luz verde a la idea, pero advierte que el movimiento debe hacerse "desde abajo y sin siglas de partidos políticos", siguiendo "el ADN que caracteriza Barcelona En Comú" . La miembro de la ejecutiva Susana Segovia anuncia que se empezará a trabajar con otros proyectos y candidatura municipalistas para "debatir conjuntamente" este nuevo espacio

Foto de portada: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un acto de Barcelona En Comú / Sergi Alcázar