Imagen: La candidata del PP, Isabel Bonig, en compayia de Pablo Casado en un naranjal / EFE

El País Valencià vive también esta noche el inicio de la campaña electoral a raíz del adelanto de las elecciones autonómicas al 28 de abril, en coincidencia con las elecciones españolas, una decisión tomada por el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, con la esperanza de movilizar el voto socialista para las dos convocatorias electorales.

Las encuestas auguran un buen resultado para el Partido Socialista del País Valencià (PSPV) , que tiene como objetivo reeditar el llamado acuerdo del Botànic que dio forma al actual gobierno formado por PSPV, Compromís y Podem.

En la línea de salida de campaña se sitúan Ximo Puig, candidato a la reelección por el PSPV; Isabel Bonig, la nueva cara de un PP agrietado por los casos de corrupción; Mònica Oltra, candidata de Compromís y vicepresidenta de la Generalitat Valenciana; Rubén Martínez Dalmau, cabeza de lista de Podemos y tercera pata del tripartito; Toni Cantó, la esperanza blanca de Ciudadanos tras sufrir diversas deserciones de diputados en la pasada legislatura; y José María Llanos, el nombre que representa al partido ultra Vox en este territorio.

 

 

En las últimas elecciones, celebradas en el 2015, la victoria fue para el PP, con 31 escaños en Les Corts Valencianes -que tiene un total de 99-, seguido de PSPV con 23, Compromís con 19, y Podemos y Ciudadanos con 13 cada uno. Este mismo jueves, un sondeo del CIS específico para el País Valencià prevé una victoria del PSPV con 33-36 diputados, seguido de PP con 18-19, Ciudadanos con 16-19, Compromís con 17-18, Podemos con 7-8 y Vox entraría con 5-6, un juego de escaños que, en todo caso, permitiría la reedición del tripartito del Botànic.

En este contexto, las promesas involucionistas de los representantes de los partidos de derecha y ultraderecha van un paso más allá de las hechas a nivel estatal, haciendo hincapie en la reiterada voluntad de escindir al valenciano del catalán para combatir un supuesto 'pancatalanismo'. Es decir, los tótems del blaverismo agravados ahora por la existencia del nuevo canal público de televisión.

À Punt en la diana

Dentro de la batería de propuestas involucionistas, la televisión valenciana À Punt aparece como el primer enemigo a batir. El PP, los mismos que cerraron en su momento Canal 9, ya han anunciado su intención de cerrar la televisión pública valenciana cuándo todavía no ha cumplido un año de vida. Los de Bonig consideran que el ahorro -el presupuesto es de 55 millones de euros-, sumado a lo que denominan los 'chiringuitos del Botànic' -es decir toda una serie de entidades públicas que para el PP, como también para Cs y Vox, son absolutamente prescindibles- llegarían los 400 millones de euros, que les permitirían compensar la promesa de bajar impuestos.

La lengua a debate, como siempre

En un contexto general en que la triple derecha lleva a cabo campañas en contra del uso de las lenguas cooficiales, con promesas como las de garantizar la preponderancia del castellano a la hora de acceder a cualquier tipo de plaza de funcionario, la eliminación de requisitos lingüísticos para acceder a la función pública en el País Valencià es otro de los caballos de batalla que ponen de acuerdo a Partido Popular, Ciutadans y Vox, como también lo es la determinación a considerar catalán y valenciano como lenguas diferentes.

Toni Cantó, el candidato de Cs, es de los más activos en estas dos cuestiones, y día sí día también critica cualquier acción en favor de la lengua de los valencianos, agitando el fantasma de la situación en Catalunya.

El mismo candidato sostiene las teorías secesionistas respecto de la lengua, afirmando que "valenciano y catalán no son lo mismo, pero respeto lo que diga la Academia Valenciana de la Lengua", muy en la línea que comparte con Isabel Bonig: "El valenciano es un idioma distinto y autónomo de cualquier otra lengua y, en concreto, del catalán". Evidentemente, Vox es de la misma opinión, y su líder estatal, Santiago Abascal lo ha afirmado con toda rotundidad: "Negamos la unidad lingüística entre valenciano y catalán".

Además, Vox incluye en su programa valenciano la propuesta de "recentralizar las competencias de educación, sanidad, orden público y justicia". En concreto, la recentralización de la enseñanza busca "la despolitización de la educación y la erradicación del adoctrinamiento escolar". La asunción de los principios básicos del blaverismo llegan a proponer admitir como oficiales los títulos lingüísticos otorgados por entidades blaveras como Lo Rat Penat y la Real Academia de Cultura Valenciana y "retirar totalmente la dotación presupuestaria a la Acadèmia Valenciana de la Llengua", la entidad reconocida como ente normativo del valenciano a partir de las Normes de Castelló.

Así pues, a pesar de que las encuestas vaticinan la reedición reforzada del tripartito del Botànic, la campaña que justo empieza amenaza con exacerbar los posicionamientos involucionistas para revivir, una vez más, la batalla de Valencia.

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