Todo empezó a empeorar cuando pusieron de moda aplaudir a los muertos.

Un día, alguien decidió que el silencio respetuoso no servía para mostrar a todo el mundo cuán de dolido estaba. Y este alguien quería que todo el mundo viera y supiera que estaba realmente desolado. Y, cuando la caja con el difunto pasó por delante de sus narices, empezó a dar palmas. Lo más terrible es que la gente de su alrededor hizo lo mismo. Hombre, ¡sólo faltaría! ¡A ver si este de mi lado mostrará a todo el mundo que está tristísimo y yo no! Y quedó inaugurada una tradición en la que, si cogemos literalmente el significado que tiene aplaudir, sirve para enseñar que estas alegre por la muerte del difunto en cuestión, pero nunca un homenaje.

Antes de eso ya veníamos de la famosa frase: "este quiere ser niño en el bautizo, novia en la boda y muerto en el entierro". Y lo que hemos hecho ahora es amplificarlo.

Cuando empeoró el estado de salud de Muriel Casals, se pidió respeto. Y hubo medios de comunicación que lo tuvieron y otros que no. Hubo personas que lo tuvieron y otros que no. Allí cada uno con su conciencia.

Y hubo personas que necesitaban demostrar a todo el mundo que tenían información: "yo sé lo que pasa, y yo necesito que tú sepas que yo lo sé. Y, como quedaría feo decirlo así a la brava porque yo nunca haría una cosa así, lo escondo detrás de una gran tristeza que me aflige y que es totalmente impostada y que yo te explico para que pienses: "pobre, qué mal lo está pasando". Se pide respeto y sale el/la típica tuiteando: "ánimo, estamos contigo". Que traducido al lenguaje real sería: "mirad cómo estoy sufriendo, pobre de mí. Eh, hacedme caso, que yo lo estoy pasando fatal. Yo, yo y yo".

El hecho que afecta a los otros sólo es un pretexto para que gente con un ilimitado afán de protagonismo engorde todavía más su ego mórbido.

— ¿Cómo te encuentras?

— Pues me duele la cabeza.

— ¿La cabeza? Precisamente yo tengo siempre un dolor de cabeza terrible. He ido el médico y ya me ha dicho que nunca había visto un caso como el mío porque bla, bla y bla y yo, y yo y yo, y bla y bla, y yo, yo, yo y yo...

— Pues nada, mejórate. Yo ahora, si acaso te dejo, porque todavía tengo más dolor de cabeza...