La próxima semana volverán a pisar el Parlament de Catalunya Oriol Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn. El martes los llevarán desde la prisión de Lledoners hasta la comisión que investiga la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el que suspendió la autonomía, cesó al president y el Govern y al major de los Mossos y convocó elecciones. Algunos, como el líder de ERC, volverán por primera vez a la cámara catalana desde el día 27 de octubre de 2017. El día de la declaración de independencia más triste de la historia que, según el exvicepresidente, no fue un engaño. "Y una mierda. Y una puta mierda".

Otros, como Jordi Turull, pudieron volver antes, cuando el juez Pablo Llarena los dejó en libertad después de unas semanas en Soto del Real. Hicieron campaña, fueron elegidos diputados... y en el caso de Jordi Turull incluso se sometió a la investidura como 131 president de la Generalitat. No pudo ser. Sólo pudo asistir a la primera votación, en la que la CUP evitó que fuera presidente. Ya no estuvo a tiempo de ser investido en segunda vuelta. Al día siguiente, fue encarcelado por el mismo juez que unas semanas antes no veía ningún riesgo de fuga. Ahora, que fuera investido president, el poder del Estado no lo podía soportar.

El gobierno de los jueces ha querido salvar España, entre otras cosas, apartando de la política a todos los protagonistas de los hechos de octubre. Y a los políticos ya les va bien

Pasaron tantas cosas ese curso político 17/18, que corremos el riesgo de olvidarnos de muchas. Entre ellas, el episodio de Turull. Y el papel que jugó el Tribunal Supremo. Y el que jugó la CUP, que impidió la imagen de un juez español encarcelado a un president de la Generalitat recién investido. Sea como sea, el Tribunal Supremo encarceló ―de manera preventiva― a Jordi Turull e impidió que fuera presidente. Pero es que, de hecho, cuando el alto tribunal decidió que el exconseller de Presidència no sería president, ya antes había decidido que Jordi Sànchez ―que estaba también en prisión preventiva― fuera president. Y Jordi Sànchez debía ser president porque ya antes el Supremo había impedido que Carles Puigdemont fuera president. ¿Recuerdan toda la historia del voto telemático?

De hecho, el Supremo ha vetado a tres presidentes y va camino de cargarse al cuarto, Quim Torra. Torra fue aceptado. Pero enseguida vieron que no les gustaba. Y ahora el Supremo va camino de decidir cuándo se harán las próximas elecciones. Es cierto que Quim Torra podría impedirlo con un adelanto electoral o que el Parlament puede elegir al sustituto, pero esto a estas alturas de las relaciones JxCat-ERC no puede ser y además es imposible.

El resumen es que esta habrá sido la legislatura más extraña de la historia. Las elecciones las convocó Mariano Rajoy con el 155, la justicia ha vetado a tres presidentes y puede acabar cesando a un cuarto y precipitando nuevas elecciones. Y, entre medio, se ha juzgado y encarcelado a un gobierno y ahora se juzga a José Luis Trapero y a la antigua cúpula de los Mossos. El gobierno de los jueces ha querido salvar España, entre otras cosas, apartando de la política a todos los protagonistas de los hechos de octubre. Y a los políticos ya les va bien. El problema es que, en este empeño, se han encontrado con Europa, que lo mira con más garantías. Y por eso aparece el Spexit. Y por eso Carles Puigdemont molesta tanto, porque es la mosca cojonera que les recuerda que no han podido terminar el trabajo. Y por eso molesta también a los que, desde el amplio mundo del independentismo, cada cual por las razones que sea, quieren pasar página.

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