No conozco personalmente a la familia Tarradellas i Ricart, pero he estado ahora mismo en su casa. Tampoco sé si tienen ningún tipo de relación con las famosas pizzas que llevan el mismo nombre y cuyos anuncios son un cantar habitual en el encuentro familiar. Lo que sí sé es que esta familia encarna lo que debería ser una familia como Dios manda: un núcleo de acogida, respeto y convivencia. He sabido de su experiencia a través de un vídeo de Youtube, en el que la fundación Migra Studium expone su caso. Por lo tanto, he podido "estar" en su comedor, en su cocina, en su hogar. Yo sólo he tenido una experiencia fugaz a través de Youtube, pero Luciano, que es uno de los jóvenes que se han acogido a la experiencia de ir a vivir 4 meses con una familia de acogida, ha vivido con ellos día y noche. Explica cómo es irte a vivir con un señor y una señora que no conoces de nada, e integrarte en su cotidianidad. El caso empezó cuando a la casa Tarradellas i Ricart llegó un correo electrónico de Migra Studium, en el que pedían gente que pudiera acoger en su casa personas jóvenes migrantes que necesitaban un techo. Se lo estuvieron pensando, pero no se les ocurrieron nombres de conocidos a quien proponérselo. Entonces pensaron que quizás eran ellos los que tenían que dar el paso. Ahora Luciano vive en su casa. Les ha alterado sus horarios y costumbres, les ha despertado miedos y alimentado recelos. Y les ha dado confianza y reconocimiento de la humanidad que se filtra de maneras inverosímiles en la propia vida.

una manera de ser y de vivir, más basada en la confianza que en la desconfianza, en los rostros que en las etiquetas, en la realidad que en los rumores

En Migra Studium, entidad vinculada a la Compañía de Jesús, reconocen que, a menudo, cuando explican su manera de entender las migraciones, pero de entender también nuestra sociedad, dicen que su mirada es "sobre todo hospitalaria", centrada en la hospitalidad. Eso se despliega en una manera de ser y de vivir, más basada en la confianza que en la desconfianza, en los rostros que en las etiquetas, en la realidad que en los rumores. La gente les responde: "Si queréis migrantes, acogedlos en vuestra casa". Saben que la hospitalidad no es nunca total si no te implica también a ti y a lo más profundo y personal que tienes: tu casa. Y lo hacen. No sólo hablan (tienen grupos de discusión y debate sobre el fenómeno migratorio), sino que los acogen en casa. La Red de Hospitalidad de la Fundación Migra Studium hace las primeras acogidas a inicios de 2018 y han estado generando vínculos entre solicitantes de asilo y personas migrantes, y hogares dispuestos a acoger. El objetivo es favorecer procesos de autonomía y regularización, así como generar vínculos y redes sociales para favorecer la integración. El mismo Luciano dice que él accedió a ir a un hogar desconocido cuando consiguió trabajo, porque no quería ser un "apalancado".

La Red ofrece acogida a personas solicitantes de asilo y migrantes hasta un máximo de 9 meses. A lo largo de este tiempo se le ofrece un hogar donde vivir en diferentes periodos de hasta 4 meses aproximadamente, de manera que la persona acogida puede crear vínculos con diferentes unidades de convivencia, ampliando así su red de relaciones. Desde el 2018 se han incorporado a la Red más de 68 hogares de acogida, haciendo posible la acogida de 65 adultos y 8 menores.

La Red de Hospitalidad apuesta por la acogida y la construcción de una sociedad diversa. La red cambia radicalmente la vida y las condiciones de las personas acogidas, pero también de las acogedoras. La familia Tarradellas i Ricart demuestra con su vida lo que tantos políticos intentan sólo de manera verbal y torpe. Son muy pocos todavía en una sociedad que se dice abierta y acogedora y que todavía tiene mucho miedo. Fórmulas como la red hospitalaria familiar rompen tabúes y maneras de entender la convivencia y hacen arraigar los discursos a la realidad. Que bastante falta nos hace.

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