El Estado ha puesto ahora la proa en el nuevo hombre fuerte de ERC, Pere Aragonès. Antes lo hizo con Marta Rovira, después de que esta fuera designada por Oriol Junqueras para conducir el partido al ser encarcelado. Enseguida, la artillería mediática del Estado y el aparato judicial se le tiraron encima. La apuntaron como principal responsable político del 1 de Octubre. La novedad es que Rovira no era miembro del Govern. Y junto con Carme Forcadell, presidenta del Parlament y también militante de ERC, han sido las únicas personas acusadas de rebelión a pesar de no formar parte del Govern. Jordis aparte, presidentes de las dos principales entidades soberanistas, a los que los aparatos del estado imputan también rebelión por haber participado en la concentración de protesta del 20 de septiembre, cuando fue detenido el grueso del equipo de confianza de Junqueras.

Aquel día también circuló el nombre de Pere Aragonès como uno de los detenidos. Hasta el punto de que varios medios anunciaron su detención. Desde entonces, más allá de algún rumor, Aragonès había desaparecido de la larga lista de personas en el punto de mira del brazo judicial del Estado. Ante el acoso a Rovira, culminado con su exilio, Junqueras y ella misma lo propusieron para liderar el partido. Y ahora, le ha tocado el turno. Asumir responsabilidades en ERC empieza a ser un ejercicio de riesgo, siempre que el populismo, que ha empapado de manera nada inocente parte del independentismo, predica con virulencia contra los partidos, expresamente ERC, que es el único partido con serios problemas judiciales no por corrupción sino por independentista, una circunstancia que no es menor.

Nunca antes una formación política, en Catalunya, se había visto asediada de esta manera, hasta el punto de tener toda su columna vertebral en la prisión, en el exilio, en libertad condicional o procesados por el 1 de Octubre. Y curiosamente también es ERC el partido político contra el que se ha agarrado la parte más crispada e impoluta del independentismo, justamente ahora. Es bien kafkiano pero es así de cierto. Ver para creer.

Nunca antes una formación política, en Catalunya, se había visto asediada de esta manera, hasta el punto de tener toda su columna vertebral en la prisión, en el exilio, en libertad condicional o procesados por el 1 de Octubre

Pere Aragonès también es el primer miembro del actual Govern contra el que dispara el aparato judicial español, justo al día siguiente que el actual gobierno español, del PSOE, descartara públicamente ampliar la reyerta judicial en Catalunya. El PSOE ni sabe ni se atreve a detener la operación de estado contra Catalunya y la inercia represiva de un estado vengativo. Los aparatos del estado ya han demostrado estar muy a la derecha del PSOE. Al juez Llarena, por ejemplo, se lo ha podido ver viajando con Arrimadas en el AVE. O comiendo con el hermano de Jorge Fernández Díaz, el mismo que se vanagloriaba de haber destrozado la sanidad pública catalana. "Dime con quién andas y te diré quién eres", dice el refranero castellano. La incapacidad del PSOE de Pedro Sánchez para mantener sus posiciones cuando se habla de Catalunya quedó retratada con el intento de reprobación de Sáenz de Santamaría para el 1 de Octubre. El anuncio duró unos minutos. Acto seguido de hacer pública la iniciativa, corrieron a retirarla y la dejaron en suspenso al primer grito de la derechota.

El procesamiento de Aragonès evidencia las enormes dificultades que tendrá el PSOE (más allá de la ya conocida débil voluntad) para condicionar la operación de castigo y venganza que perpetra la justicia española como brazo ejecutor de un estado herido en su orgullo. Al PSOE no le interesa que esta inercia represiva siga por estos derroteros, porque sabe que alimenta a los extremos. Ciudadanos vive de atizar el conflicto y la crispación, desescalar significa para Ciudadanos propiciar un clima de diálogo que es absolutamente contrario a sus intereses electorales. Por este motivo no dudan a sembrar la semilla de la discordia en la calle o a disculpar agresiones y palizas. Haría bien el independentismo en no caer en la provocación, de no entrar en el juego de enfrentar a la sociedad, de ulsterizar Catalunya, conocida confesión de alguno de sus dirigentes. Sería conveniente no ponerlo fácil y desdichadamente, en ocasiones, hay quien lo pone fácil, cuando la estrategia que manda es el cuanto peor, mejor.

Tanto si el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya incluye a Aragonès en la misma causa que los también dirigentes de ERC, Lluís Salvadó y Josep Maria Jové, como si no lo hace, llegará el juicio contra los presos del 1 de Octubre. Si la fiscalía mantiene la causa de rebelión o similar, es obvio que el conflicto se acentuará, como ya anunciaron Oriol Junqueras y Raül Romeva, que no aceptarán nada más que la libre absolución por una causa que tribunales europeos ya han dicho que no va ni del derecho ni del revés.

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