"Nadie es tan valiente que no se ve perturbado por algo inesperado"
Julio César
Ya se podía haber guardado la lengua en el bolsillo Fukuyama. Su fin de la historia, amén de falso, parece haber servido para obtener el efecto contrario y reactivarla. El triunfo inexorable de las democracias y la consolidación de un mundo pacífico le hicieron sostener que la democracia liberal y el capitalismo representan el punto final en la evolución ideológica de la humanidad y la forma definitiva de gobierno. Ja. No contaba con la facilidad humana para generar líderes monstruosos. No contaba con Trump y, sobre todo, no contaba con Putin. Todo se parece más a lo que predecía Huntington: el famoso choque de civilizaciones. La cuestión es si los europeos vamos a despertar de una vez del sueño de la complacencia —que produce víctimas— y vamos a darnos cuenta de que el famoso dicho de que dos no pelean si uno no quiere, en términos de geopolítica, solo significa sumisión al agresivo y pérdida de las libertades. Venga el agresor del norte o del sur.
Hay quejas sobre la falta de implicación de la UE en el ataque híbrido sufrido por la frontera sur en Ceuta y eso nos obliga a reparar en lo panchos que estamos mientras los ataques híbridos y menos híbridos de Rusia contra Europa se están recrudeciendo. Son híbridos porque, en teoría, no tienen la suficiente entidad como para desencadenar una respuesta de tipo bélico, lo que no impide que sean ataques. En los últimos siete días —sin que desde la Península nos fijemos mucho—, se han sucedido en varios países miembros de la UE y de la OTAN y, en algunos casos, con una desinhibición que los empieza a hacer imposibles de obviar por nuestros socios, o sea, por nosotros mismos.
Voy de más reciente a menos.
La noche del lunes, cazas de la OTAN derribaron un dron sobre Lituania después de que entrara en su territorio, probablemente desde Bielorrusia. A la par, una fragata rusa disparó dos bengalas contra un helicóptero militar danés frente a Gedser y una le pasó muy cerca; podía haberlo derribado. Polonia ha recuperado lo que parece un dron militar ruso del mar Báltico. Un dron ruso atacó un tren de pasajeros que iba de Kyiv a Varsovia muy cerca de la frontera polaca y otro impactó cerca de la frontera. En el convoy que le seguía viajaban líderes europeos, incluido Boris Johnson y Petraeus, exjefe de la CIA. Un presunto dron ruso cruzó Lituania volando 20 minutos en espacio aéreo de la OTAN. Drones rusos atacaron un paso fronterizo entre Ucrania y Moldavia, matando a dos personas. Dos drones rusos entraron en el espacio aéreo de Moldavia; uno continuó hacia Rumanía. La propia Rumanía dice que frustró una operación rusa que vigilaba objetivos militares estratégicos. Polonia, a través de la Agencia de Seguridad Interior, ha dado instrucciones a la población para que avisen a las autoridades si ven a personas observando durante tiempo puentes, estaciones o nudos ferroviarios o a alguien que fotografíe infraestructuras haciendo preguntas inusuales o bien aparecen cámaras de vigilancia donde antes no las había. Ayer el tráfico de trenes en los Países Bajos fue gravemente interrumpido por actos de sabotaje. Fue tan grave que no se pudo proporcionar autobuses a todos los afectados. Tuberías y otros materiales fueron deliberadamente adosados a las vías, los cuales no llegaron a provocar descarrilamientos, pero se vieron afectados pasos a nivel, señalización, etc. Aún se investiga su origen.
El famoso dicho de que dos no pelean si uno no quiere, en términos de geopolítica, solo significa sumisión al agresivo y pérdida de las libertades
Provocaciones que miden el nivel de compromiso de los aliados europeos frente a una eventual necesidad de defender su territorio. Si Putin logra que la OTAN y la UE se desmembren, habrá ganado en Ucrania y en el resto. Entonces solo tendrá que vérselas en su irredentismo con países solitarios, algunos de los cuales él sabe que no pueden movilizar a su población para su defensa. Lo de los ucranianos no es, a priori, generalizable. Se crean o no se crean lo de la IA que nos extinguirá en unos años; lo cierto es que hay dirigentes naturales que, usándola o no, no le van a la zaga.
Unos me van a llamar agorera y otros, belicosa, y hasta puede que salga Bolaños con su jefe a preguntarme si lo que quiero es que saquemos a los ejércitos a pegar tiros y a matar gente o a meternos en una guerra cruenta y sin sentido. Nadie quiere eso, al menos en las democracias occidentales. A otros no les importa amenazarnos con ello. Todos estos debates internos se los conocen a la perfección tanto Putin como Trump o Mohamed VI. Cualquier autócrata o populista afecto a la ley del más fuerte conoce la división, la oposición, la revuelta que podría provocar cualquier decisión política sobre el auxilio debido a otras naciones miembros de la OTAN.
Según la evaluación de inteligencia estadounidense publicada a comienzos de agosto por The Wall Street Journal, Putin podría intentar "test NATO's resolve", poner a prueba la determinación de la OTAN mediante un ataque limitado contra un miembro de la Alianza "as early as this fall". Es decir, ya este otoño de 2026. Ese fue el motivo del viaje del jefe de la CIA a Moscú en agosto: advertirle a Putin de que se conocían sus intenciones sobre las repúblicas bálticas y de que tendrían consecuencias si cruzaba esa línea. Unan esto con el relato de incidentes de la última semana, aún a unos días del otoño. Únanlo incluso con la provocación marroquí en la frontera sur.
Luego que no venga nadie con que si la advertencia no era suficiente, no venía en sobre lacrado o eran los incidentes normales de cada otoño. El mundo ha cambiado porque lo han cambiado los que han decidido aplicar la ley del más fuerte y no respetar los principios internacionales civilizados que nos habíamos dado. A mí también me horroriza, pero mi horror, el suyo y una batucada no creo que sirvan para torcer su rumbo. La cuestión de la defensa de las democracias y las libertades de una Europa a la que pertenecemos indisolublemente está cada vez más visible sobre la mesa. Un motivo más para que no nos gobiernen badulaques. Se está liando parda y necesitamos reflexiones, seriedad y compromiso.
Un relato nunca detuvo a la historia; Fukuyama tampoco. Cuidemos del efecto que le produce a Putin escuchar a Chaikovski. Los polacos lo tienen clarísimo.