Hoy estaré delante del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya para estar junto a Lluís Salvadó y Josep Maria Jové. Nunca se deja a los compañeros atrás y todavía menos a aquellos que contribuyeron a hacer posible el hito histórico del 1 de Octubre. Como también estaré delante en el procesamiento del diputado y alcalde de Agramunt, Bernat Solé, también imputado por impulsar el 1 de Octubre. Con la detención de Jové y Salvadó, aquel 20 de septiembre, empezó todo. Recuerdo aquel día: el entusiasmo, la respuesta cívica y popular. Y también el miedo. Sólo Oriol Junqueras irrumpió en la sede de Vicepresidència a pesar de las recomendaciones que no lo hiciera. Pero aquel día dejó Palau, donde estaba gran parte del Govern presidido por Puigdemont, y se desplazó a Economia para animar a la gente y los compañeros, mientras Jové ya estaba en los calabozos. Y Salvadó estaba en manos de la Guardia Civil en la Secretaria de Hacienda. Allí también se desplazó Junqueras a pesar de la recomendación contraria de los abogados y el rumor de nuevas detenciones. Porque a los compañeros nunca se los abandona. ¡Ay del pueblo que deja en la estacada a la buena gente, ay del pueblo que excluye y no incluye, ay del pueblo que no sabe que si Perpinyà es importante, Cornellà es vital! Porque la República nos la jugamos precisamente en Cornellà.

Nunca se deja a los compañeros en la estacada. A ninguno. Ni a uno. Hacerlo sería tanto como ponerse al lado del Estado represor, como hemos visto tristemente hacer a un determinado neoindependentismo excluyente y cainita, sectario y profundamente tóxico. Conversos profesando la fe de los conversos, erigidos en guardianes de las esencias.

Siento la necesidad vital de estar cuando las cosas van mal, cuando nuestra gente sufre las consecuencias de haber hecho posible una jornada histórica que lo ha cambiado todo, que no es el final de nada y sí el principio de todo

Hoy estaré con más convicción que nunca al lado de toda la buena gente que expresa su solidaridad fraternalmente. Somos lo que predicamos con el ejemplo. Somos, sobre todo, una multitud plural y diversa de mujeres y hombres que queremos decidir nuestro futuro para todas y todos. Todavía me resuenan las palabras de la consellera Dolors Bassa en el Preguntes freqüents. Música. Qué gran ejemplo de dignidad y coraje, de fraternidad, de humildad, de lucidez, de serenidad ante las astracanadas insolventes. Precisamente, con su hermana y diputada, Montse Bassa, acaban de publicar un libro que promete, Carregades de raons. Muy recomendable. Con prólogo de Carme Forcadell, la querida Carme, cómo la echamos de menos.

Igual que el sábado estaré en la plaza del 1 de Octubre de la Ràpita ―Sant Carles de la Ràpita― en la festividad solidaria y anti-represiva para aportar fondos a la Caixa de Solidaritat: "L'Ebre, solidario contra la represión". Porque recordemos que es mucha la gente que sufre la represión del Estado y millonarias las fianzas impuestas, como las que piden a Josep Maria Jové y Lluís Salvadó, de más de 4,5 millones de euros.

Y hoy también estaré, porque siento la necesidad vital de estar cuando las cosas van mal, cuando nuestra gente sufre las consecuencias de haber hecho posible una jornada histórica que lo ha cambiado todo, que no es el final de nada y sí el principio de todo. Y estaré rodeado de buena gente, "La buena gente" que podíamos leer en estas mismas páginas a Sergi Sol. La que suma, la que mira adelante, la que quiere ganar y que sabe que para ganar no nos tenemos que mirar el ombligo, sino seguir avanzando, sumando una fuerza formidable, amplia y transversal, de mujeres y hombres libres. Un reto mayúsculo ante un estado tan poderoso. Pero un sueño por el cual vale la pena seguir y luchar. Un sueño poderoso, un sueño de libertad ante los que nos la niegan, un sueño de libertad que para otros es una pesadilla. La República Catalana.