El Valle de los Caídos ya vuelve a estar abierto para todos aquellos fieles feligreses, morbosos o fachendosos que quieran visitarlo, sin la momia franquista, pero con víctimas de primera y de segunda. Así lo ha anunciado la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, quien considera a Primo de Rivera como una víctima más. El PSOE aceptando el falangista como víctima. Un gobierno "progresista" avalando el franquismo.

Si estos días tienen previsto ir al parque temático del franquismo, tienen que saber que se ha colgado el cartel de entradas agotadas hasta de aquí unos días. También se espera overbooking de fascistas recelosos en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, para venerar el nuevo panteón de los Franco. Estas son las consecuencias de la campaña del PSOE para pervertir la memoria e insultar los derechos de víctimas y familiares por un puñado de votos.

En pleno siglo XXI la exhumación de un dictador convertida en un reality, un show, un segundo funeral de Estado para los Franco. El jefe de campaña del PSOE en este acto, un viejo conocido, Enric Hernández, exdirector de El Periódico de Catalunya, y ahora promocionado por el PSOE como director de Información y Actualidad de RTVE. Hernández fue el encargado de dirigir la puesta en escena de una actuación más típica de Fellini que de un gobierno en democracia.

Microbuses para transportar a los nietos y bisnietos de los Franco, que no tenían pinta de no poder pagarse el billete para llegar. La ministra Dolores Delgado, de negro riguroso, de duelo. Y después de horas de espera, de tensión por si la caja estaría carcomida o si la losa se habría partido decapitando a la momia, la imagen: la salida de la basílica, con plano de cámara cerrado, del féretro a hombros de sus tres nietos ―Francis, Jaime y Cristóbal― y de su bisnieto ―Luis Alfonso de Borbón―.

Por ignorancia o, simplemente, por la desidia del PSOE, la caja con los restos del dictador iba cubierta con el guion del "escudo de armas", el escudo personal del dictador que fue utilizado durante el ducado de Franco, un título que el rey Juan Carlos entregó a sus herederos. Pero, además, el guion incluía la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar del Reino de España. Por lo tanto, ¿fue o no un funeral de Estado?

El esperpento televisivo continuó con los planos de TVE con el helicóptero del Reino de España y la inmensa cruz, y con el autor material del 23-F escoltado por militares casposos. En una democracia es muy difícil de entender cómo se pueden dedicar 8 horas de televisión pública para honrar a un genocida y con la presencia de una ministra, mientras es el mismo gobierno el que esconde al centenar de miles de víctimas que el dictador provocó.

Los perdedores de la guerra siguen siéndolo y los ganadores, con flores frescas y honores. El gobierno del PSOE perpetuando a las víctimas de primera y las de segunda

Y, evidentemente, llamé a mi amigo Joan Pinyol, el cual lleva años intentando sacar a su abuelo del Valle de los Caídos. Joan lo tiene claro: "El PSOE se ríe del muerto y de quien lo vela". Joan insiste en el hecho de que estamos asistiendo al espectáculo mediático del gobierno socialista de Pedro Sánchez el cual, con el disfraz de ser sensible a la memoria histórica, vuelve a jugar con nuestros sentimientos de una manera tan injusta como anormal: "La exhumación de Franco del parque temático del fascismo es la enésima anomalía democrática de un estado que permite un derecho a la única familia que no lo quería sacar, a la vez que ha desoído los ruegos de aquellos que sí que les queremos sacar. ¡Nosotros queremos sacar al abuelo de allí!".

Después de minutos de conversación, Joan me explica que seguimos siendo esclavos de un estado que no sólo no ha sabido pasar página de cuarenta años de una historia despótica, cruel y triste, sino que todavía se regodea en pleno siglo XXI. Sacar al genocida con honores de estado y encima de los hombros de los familiares que se han enriquecido con el espolio de aquel desalmado es un insulto a la inteligencia humana y a los sentimientos de todos aquellos, como los de casa, que fuimos víctimas del fascismo de Franco: "Luz y honores para el dictador y sombra y olvido para los defensores del gobierno legítimo de la República en los años treinta. Permisividad ante la exaltación del que causó tantas muertes inocentes y dejadez hacia los que lloramos la lejanía del abuelo y la crueldad ante el hecho de que los déspotas siguen reteniendo su cuerpo. Indignación mayúscula ante un franquismo, el del PP-PSOE y ahora Cs y Vox que, abuelo, se está haciendo muy largo. ¡Demasiado largo! Inhumanamente perpetuo".

Ahora, más de 33.000 víctimas esperan caer en la misma suerte y tener la benevolencia que el PSOE ha tenido con Franco, ser exhumadas y entregadas a las familias. De esto sabe un poco bastante la historiadora Noemí Riudor. En este sentido, Noemí me explica un ejemplo de la casuística de los millares que fueron trasladados al Valle de los Caídos ―muchos con nocturnidad y sin el permiso de las famílias―. En Tremp, durante el tiempo que el frente se estableció en el Pallars Jussà, se habilitó un cementerio militar, al lado del cementerio municipal.

"Según los listados de inhumación y las inscripciones en el registro civil, se enterraron 977 combatientes rebeldes y algún republicano. De estos 977, conocemos el nombre y apellidos de 739 y los 238 restantes todavía no están identificados. Pero en la lista de enviados al Valle de los Caídos sólo aparecen 545 víctimas, de las cuales, 104 permanecen como no identificadas. Por lo tanto, de los 977 que constan en el listado inicial 432 suponemos que debieron ir al Valle, pero no se los inscribió".

La circular de 31/10/1958 establecía que los traslados hacia el Valle se hacían con dos tipos de cajas, las destinadas a los restos individualizados y las que eran para los “restos colectivos sin posible individualización”. En el cementerio militar de Tremp, en algunos casos, los soldados estaban enterrados de forma individualizada. Otros estaban colocados en la misma fosa donde podía haber dos individuos ―los casos más frecuentes― y en un caso hasta cuatro. Para trasladar los cuerpos se confeccionaron 55 cajas de 1,20 x 0,50 x 0,60. Por lo tanto, conociendo toda esta información, en caso de que en el Valle hubieran llegado los 977 del listado, por término medio en cada caja habría 18 individuos. En cambio, si sólo llegaron los 545, en cada caja por término medio habría 10.

Esta es la realidad que nadie les explicará, sólo destapada por aquellos que han hecho y hacen de su vida la lucha para recuperar la memoria, los que nunca perderán la esperanza.

Sacar a Franco a hombros o sacarlo por la puerta de atrás. El PSOE ha preferido la primera por puro electoralismo, aplicando la ley de memoria histórica con diferente rasero. Los perdedores de la guerra siguen siéndolo y los ganadores, con flores frescas y honores. El gobierno del PSOE perpetuando a las víctimas de primera y las de segunda.

Exhumar a Franco es "un gran avance para la democracia" para el PSOE. Tener 114.000 personas desaparecidas, más de 2.500 fosas pendientes de abrir y ser nula la voluntad política de Pedro Sánchez para cambiar esta anomalía democrática son cosas de las guerras...

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