¡El Etna fuma! Como el mítico escritor de Agrigento Andrea Camilleri, que dejó de fumar a los 93 años. Hace veintiocho años que este volcán estaba tranquilo, a pesar de ser uno de los más activos del mundo y el más grande de Europa, símbolo de fertilidad en la zona. "¿No tenéis miedo?" No paro de preguntar a los viticultores. Y me piden que me calle y que escuche il rumore que hace… ¡Es como si respirara fuerte y refunfuñara a la vez! Si te gustan los vinos volcánicos, con su mineralidad, seguro que has oído a hablar de Passopisciaro, uno de los pueblos donde se encuentran algunas de las bodegas más importantes. He estado recorriendo la Strada dil vino e dei Sapori del Etna, y es una maravilla cómo se unen para ser más fuertes. El tren del Etna tiene 130 años y hace más de 2.500 años que se hacía vino en la zona. Pues ahora existen más de 300 bodegas, pero hace medio siglo solo había una docena. Las distancias no son tan largas, pero como es muy montañosa y las carreteras horribles, tardas un montón en coche. Por suerte, siempre puedes volver a sintonizar Radio Margherita, la tua radio preferita. Para una fan de la cantautora Carmen Consoli es muy interesante entender de dónde viene la esencia de sus canciones in situ.
E ben poco importa se tua moglie
Non fa altro che piangere
Ossessionata dal sentore
Dei tuoi numerosi tradimenti
Ingurgita ignoti dolori
Ed elevate dosi di calmanti
Porque más allá del típico Nero D’Avola, está el Nerello Mascarese en tintos —sin olvidar tampoco sus espumosos— y el Carricante con el blanco, que si viene de Milos pone en la etiqueta Etna Superiore DOC. Aun así, estos vinos tan internacionales no representan ni un 3% de la producción del vino siciliano. “È una isola nell isola”, me dice Gina Russo, de Cantine Russo, una de las grandes mujeres del vino en Italia. Y es que hay mujeres sicilianas más allá de la mediática y auténtica defensora de los vinos naturales Arianna Occhipinti, y bodegas boutique más allá de las de la admirada familia Franchetti. Los crudos allí se llaman contrade. Algunas de sus viñas prefiloxéricas están plantadas a 700 metros, con unos muros también de piedra volcánica que son patrimonio de la Unesco. Los rosados de color rame encuentran su mejor maridaje con il lardo. Sí, en Sicilia puedes ganar perfectamente un kilo al día. En el jardín botánico Parco Paternò Toscano, en 1444, se obró el milagro de Santa Ágata, ya que con su velo salvó la ciudad de la lava del volcán. Minne de Sant’Agata —con permiso de los cannoli— es el dulce típico de Catania, con forma de teta, ya que torturaron a esta santa cortándole los pechos antes de morir. Pandoro para Año Nuevo, panettone de pistachos y chocolate blanco, y el mítico plato de lentejas. He llevado a cabo una seria degustación para llegar a esta conclusión: los arancini en el sitio más cutre son los mejores. Porque cuando los pruebas de autor, te das cuenta de que el mejor de esta bola de arroz es el clásico de alla norma (con tomate y berenjena) y el de ragú. También hay que recordar que la mejor alternativa al spritz para el Dry January es el crodino, con su color anaranjado y su sabor amargo. Nos han cocinado la pasta al horno, como se la hacían a Salvo Montalbano en las novelas de Andrea Camilleri, ¡todo un lujo!
Sicilia es un lugar en el que, estando fuera de casa, te sientes como en casa
Sicilia es un lugar en el que, estando fuera de casa, te sientes como en casa. Y que parece que la hayamos visto toda la vida, de tanto verla por la pantalla. Igual que, si eres un enamorado del cine, sabes que en el Bar Vitelli es donde Mike pide la mano de Apollonia —Al Pacino en El Padrino I— y que Mary —Sofia Coppola—, la hija de El Padrino, muere en la escalinata del Teatro Massimo di Palermo. Todo releyendo Una historia simple, de Leonardo Sciascia. Una cosa que hago siempre, desde que viajo con Daniel, es ir al cine. Hacerlo el primer día del año en Siracusa (que ha sido capital de la cultura 2025) ha sido una experiencia made in Sicily. Fuimos a ver Buen camino, del cómico Gennaro Nunziante y éramos casi los únicos que reíamos, en una sala llena como cuando el Balañá solo tenía una. Y es que los sicilianos no son precisamente los más simpáticos de los italianos. Hacía tiempo que no veía tanta gente sin casco o más de tres en una moto como en un mediodía en Palermo. Hemos ido al Museo de la No-Mafia, donde explica la historia de los asesinatos, con los jueces Falcone y Borsellino como pilares. La basura en esta isla es un problema grave, que hace que no se olvide su pasado más reciente.
No era la primera vez que iba a Sicilia, pero sí la primera a la parte grecorromana. No sé cómo una amante del arte como una servidora ha podido vivir sin visitar el Valle de los Templos. Los mosaicos más impresionantes en la villa romana del Casale. Un paseo por Taormina y su anfiteatro. Y sigo impactada con el duomo de Siracusa, que va sumando estilos. ¡Cómo me gustaba vivir en Italia antes de vivir en Italia! Aunque esta isla se parezca poco a la península...