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Con la caída del Zapatero político ha nacido el Zapatero imputado. Una nueva dimensión aún mal digerida por el Gobierno y buena parte del electorado progresista. El expresidente imputado ya no puede salvar al Zapatero político. Al contrario, es probable que, cuanto más se defienda, más socave su legado. Por más que trate de separar al presidente del empresario, del lobista, del intermediario influyente y, ahora, del —aún no sabemos en calidad de qué— receptor de regalos millonarios, nada de su legado reciente desde el 23J, ni la imagen del presidente generoso capaz de unir a todos, volverá a ponerse en pie durante mucho tiempo.

El Zapatero imputado ha pedido más tiempo para comparecer en la pieza separada por fraude y contrabando a costa del millón de euros en joyas. Parece claro, salvo sorpresa, que estas no fueron declaradas al fisco, no están registradas y carecen de momento de documentación. Para explicar el origen de las joyas, lo tiene fácil: basta con identificar al donante, precisar en qué contexto las recibió y aclarar en calidad de qué las recibió. Una vez abierta la pieza y prácticamente cerrada la vía de la regularización, según sostienen diversos juristas, puede declarar primero y aportar la documentación después. Por ahora, únicamente ha trascendido, a través de su entorno, que se trata de “regalos” procedentes del “mundo árabe”. Eso es no decir nada. Vía penal, tendrá que hacer un ejercicio de memoria mucho más preciso.

De poco ha servido la defensa de su exministro y amigo Miguel Sebastián. En un artículo publicado en elDiario.es se preguntaba: “¿En serio se puede considerar ‘contrabando’ aceptar un regalo personal y llevártelo a tu casa? ¿De verdad hay que declarar todos los regalos que se reciban?”. La respuesta, ante el pasmo colectivo, es un sí rotundo. En la época de Zapatero no existía una legislación específica más allá de un código de buenas prácticas, pero sí normas tributarias y mecanismos de control frente al fraude fiscal. Si decidió quedarse con las joyas, en el supuesto de que hubiera podido hacerlo legalmente, nada lo eximía de declararlas ante Patrimonio y Hacienda. Tiene razón Sebastián en que difícilmente pueden ser los únicos. Y requiere un considerable acto de fe pensar que otros expresidentes no conserven regalos que excedan el mero detalle protocolario. Un debate políticamente relevante, pero no un eximente penal.

En una investigación, el fin es seguir la pista del dinero hasta encontrarlo. En la causa general por cuatro delitos sostenidos sobre el tráfico de influencias, una parte ya está rastreada. Por qué metió a la empresa de sus hijas en sus negocios tendrá que ser algo que explique él mismo. Así como los 561.440 euros que fueron a What the Fav vía Inteligencia Prospectiva, de los hermanos venezolanos Domingo Arnaldo y Guillermo Alfredo Amaro. O los 239.755 euros de Julio Martínez a través de Julio Martínez, Julito, el mayor de sus problemas. 

Zapatero ha trasladado, a través de su entorno, su intención de ofrecer explicaciones públicas una vez haya comparecido por primera vez

En la escabechina judicial en la que se ha convertido esta semana para el Gobierno, esta es la cita más relevante. Zapatero ha trasladado, a través de su entorno, su intención de ofrecer explicaciones públicas una vez haya comparecido por primera vez. Sin embargo, esas explicaciones estarán inevitablemente condicionadas por su estrategia de defensa, filtradas por las exigencias de la vía penal y, por tanto, difícilmente podrán aportar la sinceridad y transparencia debidas.

Como apuntan altos cargos del Gobierno, al margen del proyecto legislativo que se plantee de cara a septiembre, consideran necesario dar una explicación. Para ello, también falta la de Zapatero. Más allá de las estrategias de defensa judicial de cada uno, se requiere explicarlo desde la política. “No sabemos cómo va a terminar el procedimiento contra Leire Díez, pero alguien tiene que aclarar por qué llegó tan lejos dentro de la organización. En cuanto a Zapatero, tiene derecho a intentar la anulación procesal de su causa y a alegar que determinados regalos habrían prescrito por el transcurso del tiempo. Sin embargo, es necesario explicar ante la ciudadanía tanto sus actividades como la respuesta del partido y del Ejecutivo”.

Por lo pronto, el Gobierno se desentiende de Zapatero y trata de desvincularlo de Pedro Sánchez. Según apuntan distintas fuentes, será el partido quien decida si cuestiona su militancia o le abre un expediente interno. Como si fuera posible desvincular de las siglas a su secretario general. Pase lo que pase, el Zapatero político ha quedado sepultado por el nacimiento del Zapatero imputado. El icono de la izquierda ha sido derribado por la investigación penal más allá de los múltiples debates que se abran tras su declaración. Que serán muchos.