En todo amar y servir. Hay variaciones sobre el mismo tema, pero los brazaletes que la gente vinculada a los jesuitas (Compañía de Jesús, SJ) ostenta en el brazo viene a decir que lo que hace falta es "afecto y actitud de servicio". Siempre, en todo, en casa, en el trabajo, donde sea. Ignacio de Loyola es un personaje tan grande que ahora dedicarle una columna es incluso inadecuado. Quien es grande se merece una portada, un diario entero, un libro, un mural, una estatua, una iglesia, una calle. Un año. Es por eso que Manresa luce orgullosa su Año Ignaciano. En marzo de 1522, hace 500 años, quien ahora conocemos como san Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, pero que en aquel momento era Íñigo, un soldado, pasó unos meses que lo trastornaron, humana y espiritualmente. Ignazio Loiolakoa, en vasco, o Ignacio llega a Manresa herido. Peregrina de Loyola a Manresa (por eso se llama el Camino Ignaciano) y sube a Montserrat, donde deja la espada a los pies de la Moreneta y cambia el traje de caballero por una adusta tela. En Manresa estará casi un año y vive una experiencia transformadora. Allí nacen los Ejercicios. Los ejercicios espirituales que millones de personas hacen en el mundo tienen el pistoletazo de salida en el Bages, una denominación de origen que hay que exportar más. La gente reza según un sistema, una patente, inventado en Manresa. Este dato es de una potencia que no se ha explotado suficiente.

La gente reza según un sistema, una patente, inventado en Manresa. Este dato es de una potencia que no se ha explotado lo suficiente

El domingo 31 de julio será muy solemne, en Catalunya. Se inaugurarán los mosaicos del santuario de la Santa Cova de Manresa del artista Marko Rupnik, esloveno y también jesuita. En el mundo eclesial, tener mosaicos del padre Rupnik equivale en el mundo secular a tener esculturas de Plensa. Rupnik, a quien conocí en Roma y que es de un pequeño valle esloveno que aprecio particularmente, es un genio del mosaico de estilo bizantino que ha exportado al arte religioso católico. En el Vaticano tiene una capilla donde se ve a una persona en el cielo con un ordenador en la mano. Me explicaba Rupnik que resucitaremos con lo que éramos. No sé si os gusta, su visión espiritual, pero es esta. En Manresa ha ideado unos mosaicos para la Cova, y el general de los jesuitas, el padre Arturo Sosa, viene expresamente desde Roma para inaugurarlos y para presidir en Santa Maria del Mar la celebración de San Ignacio. Y se hace en Santa Maria del Mar no porque sea una de las basílicas más preciosas del mundo, sino porque que san Ignacio pidió limosna ahí. Y se le recuerda en una capilla lateral, entrando a mano izquierda. Una izquierda que también ha estado muy vinculada a la Compañía de Jesús en algunos momentos de su historia reciente, sobre todo en Latinoamérica. El Papa también es jesuita, y algunos lo tildan de ser de izquierdas en algunas de sus decisiones. La diversidad dentro de las religiones es enorme, y dentro de la Iglesia, también, y entre los jesuitas, es diáfana. La Compañía de Jesús no puede recordar a san Ignacio y basta. Y no se lo ha puesto fácil, a ella misma. En todo, amar y servir.

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