Ayunos por el clima, Sabbath por nuestro planeta, participación en ferias de sostenibilidad, redes de parroquias ecosolidarias, patios sin residuos, grupos de reflexión sobre la Laudato si' o meditaciones por el medio ambiente. Son sólo algunas de las 48 iniciativas que las 13 religiones presentes en Catalunya están implementando y que ahora recoge un catálogo de buenas prácticas en cultura climática. El Consejo Interreligioso-GTER (Grupo de Trabajo Estable de Religiones de Catalunya), junto con la Direcció General d’Afers Religiosos, ha presentado un manifiesto en que la doctora Sílvia Albareda, investigadora del proyecto sobre cultura climática y religiones de la UIC, ha dado a conocer que las religiones no son ajenas al incremento de residuos que perjudican seriamente el medio ambiente.

Todavía hay gente que se piensa que las personas religiosas sólo rezan y se olvidan de que las tradiciones religiosas tienen un mandato de respetar la naturaleza y la creación, y que hacen acciones para que así sea. Es también un hecho que históricamente ha habido destrozos ecológicos en que algunos miembros de las religiones han sido cómplices. Ahora, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre la mesa, y con una conciencia planetaria de la urgencia de cuidar del planeta, esta cuestión no es un "tema" sino una prioridad. También para las religiones.

Hay dificultades en algunas cuestiones para que las diferentes tradiciones religiosas se encuentren, pero no en esta urgencia mundial, que es aceptada, compartida e integrada en acción y pensamiento

Las noticias alertan que otra consecuencia desastrosa de la Covid, y seguramente no tan visible, es el incremento de residuos con la afectación del medio ambiente. Los residuos por parte de hospitales, hogares, empresas y otros se han multiplicado exponencialmente. Las plantas de reciclaje están colapsadas. Ahora más que nunca es imprescindible una corresponsabilidad en el consumo, en la producción de residuos y en una conciencia de una cultura climática global. Por eso piden que las comunidades religiosas sean "sensibles" a la situación que estamos viviendo en medio de la pandemia y potenciemos el uso de mascarillas reciclables, así como un uso adecuado y controlado de productos contaminados. Además, su manifiesto reclama dosis de conciencia de que "la naturaleza también está enferma" y pide nuestra atención y protección.

Las comunidades religiosas presentes en Catalunya quieren ser portadoras "de la voz de la naturaleza, ya que su salud es la nuestra y su futuro es el nuestro". Ser responsables con el consumo es "cuestión de actitud y de conciencia" para una cultura climática global compartida, aducen. Algunas de las iniciativas son plegarias ecológicas de estilo Taizé, talleres sobre la sacralidad de la naturaleza, ecorresponsabilitat espiritual, mejora en la gestión de la energía y el agua en monasterios como Poblet, gestión ecorresponsable en parroquias como Sant Andreu de la Barca, proyectos de horticultura, promoción de dietas vegetarianas conscientes, jardineros y jardineras de la creación, Sabbath por nuestro planeta, grupos de reflexión sobre crisis climática y espiritualidad... Como subraya la profesora Albareda, "todos somos vulnerables e interdependientes" y la contribución de las religiones a los ODS para la sostenibilidad integral pasa por la conciencia climática. Hay dificultades en algunas cuestiones para que las diferentes tradiciones religiosas se encuentren, pero no en esta urgencia mundial, que es aceptada, compartida e integrada en acción y pensamiento.

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