Los últimos cálculos del llamado déficit fiscal apuntan a que la diferencia entre lo que los ciudadanos de Catalunya aportan al Estado en forma de impuestos y lo que reciben a cambio en servicios, inversiones y gasto público ronda entre los 20.000 y 28.000 millones de euros. Se tiene que hacer una horquilla de este tipo y escribir en condicional porque, junto con la fórmula de la Coca-Cola, uno de los secretos mejor guardados del mundo es saber esta cifra. Cada mes de mayo, se recibe un borrador por parte de la Agencia Tributaria que, de manera milimétrica y quirúrgica, refleja al céntimo cuál es la diferencia entre lo tributado y lo pendiente de tributar. Es de una concreción suiza e informatizada. Pero de manera inexplicable esta precisión fiscal no permite publicar cada año las llamadas balanzas fiscales. Quizás será para no mostrar una realidad sangrante.

¿De dónde salen estos entre 20.000 y 28.000 millones de euros? Es la simple resta de las aportaciones fiscales de los catalanes con la aportación que hace el Estado a Catalunya. Las últimas cifras estimadas indican que, efectivamente, en el último ejercicio fiscal, los 8,2 millones de catalanes aportamos unos 80.000 millones de euros y Catalunya recibió a cambio 55.000 millones. La diferencia, efectivamente, es de 25.000 millones de euros.

En lo que dura un partido, 2 horas, España se queda 5,6 millones de euros del déficit fiscal con Catalunya

Esto quiere decir que cada día hay un tren (este no falla nunca) que se lleva 68 millones de euros de Catalunya al Estado español y que ya no volverán. Cada hora, 2,8 millones de euros. Por lo tanto, en el tiempo que dura un partido de fútbol, dos horas, los ciudadanos de Catalunya están regalando 5,6 millones de euros pagados con su esfuerzo impositivo. Mientras se juega el España-Argentina de la final del Mundial, todos los catalanes estaremos aportando 5,6 millones de euros. Todos los catalanes. Votemos lo que votemos, hablemos la lengua que hablemos, y tanto si deseamos que gane Argentina como si gritan "yo soy español, español, español". Serás español, sí, pero, por el simple hecho de tributar en Catalunya, el Estado al que apoyas con la cara pintada de rojigualda te quita unos 3.000 euros cada año. Efectivamente, estos 25.000 millones de euros divididos entre los 8,2 millones de catalanes que somos sale a 3.000 euros por cabeza.

En el tiempo que dura un partido de fútbol, Catalunya pierde 5,6 millones de euros en España en déficit fiscal

Que quede claro que estos 3.000 euros son de más, es decir, después de haber resuelto las diferencias fiscales con España. Una vez que se ha puesto el contador a cero, además, como si fuera un recargo, el conjunto de los contribuyentes catalanes aporta 25.000 millones de euros, 3.000 euros por catalán. Si en casa sois una familia de cuatro, la broma fiscal os sale a 12.000 euros. Yo entiendo que gusta mucho ir a caballo ganador, pero, mientras se celebra una victoria de la Roja en Sabadell, la ciudad aportó —siguiendo la misma proporción— 675 millones de euros en 2025. (Sí, lo has leído bien: 225.000 habitantes a 3.000 euros por catalán da esta cifra).

El Estado español no permite que Catalunya tenga ni la gestión de los impuestos ni selecciones propias

Los sentimientos nacionales van mucho más allá de qué selección te cae más o menos simpática. Y lo mismo debe pasar con los impuestos; es decir, si te sientes de un país, raramente dejarás de sentirte parte de él por más presión fiscal que tengas. Pero en ambos casos hay una verdad inapelable en las relaciones entre Catalunya y España: España no permite que Catalunya gestione los impuestos que pagan sus ciudadanos y España no permite que Catalunya tenga selecciones propias que compitan en torneos oficiales. Y que esto sea posible no debe ser muy complicado porque Gran Bretaña permite que Inglaterra y Escocia compitan por separado en todo un Mundial y la misma España permite que el País Vasco y Navarra dispongan de su régimen fiscal dicho foral, pero técnicamente independiente. Es por eso que, ahora que se vuelven a abrir algunos melones estructurales sobre la configuración del Estado, no sería descabellado plantear las dos cosas: que Catalunya disponga de concierto económico y de selecciones propias. Mientras esto no ocurra, la realidad es que, mientras veas el España-Argentina, Catalunya perderá 5,6 millones de euros en favor de España. 5,6 millones que serán 8,4 millones si hay prórroga y penaltis.