Irán intenta frenar las dudas sobre la salud de Mojtaba Jamenei con una reunión con Pezeshkian | VÍDEO

El régimen iraní intenta proyectar normalidad alrededor de Mojtaba Jamenei, el líder supremo de Irán, en medio de las crecientes dudas sobre su estado de salud y su capacidad para ejercer el poder. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, se reunió con Khamenei a finales de julio, según ha informado la prensa estatal, en un encuentro poco habitual del que no se han difundido ni imágenes ni detalles sobre el lugar exacto o la fecha.

La reunión abordó algunos de los principales problemas que afronta el país: el deterioro económico, la gestión de las divisas y la energía, las relaciones comerciales con el exterior y la guerra con Estados Unidos e Israel. Irán sufre, además, una fuerte pérdida de poder adquisitivo. La inflación anual llegó al 88,6% en junio, según datos del Centro Estadístico iraní.

¿Quién controla el régimen iraní?

Pero el contenido de la reunión ha quedado en segundo plano ante una pregunta más sensible: ¿quién controla realmente el régimen iraní? Khamenei no ha hecho ninguna aparición pública desde que fue nombrado líder supremo en marzo, tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, en los primeros ataques de la guerra con Israel y Estados Unidos. La Asamblea de Expertos lo escogió sucesor el 8 de marzo.

La ausencia es especialmente significativa porque el líder supremo ocupa el vértice del sistema político iraní. Tiene la autoridad última sobre las Fuerzas Armadas y la Guardia Revolucionaria, y ejerce una influencia decisiva sobre la política exterior y las cuestiones estratégicas. En plena guerra y con negociaciones sobre el futuro del estrecho de Ormuz, cualquier duda sobre su capacidad para tomar decisiones tiene consecuencias políticas.

La incertidumbre sobre el líder supremo

Las declaraciones de Pezeshkian han contribuido a alimentar la incertidumbre. El 21 de julio, el presidente había asegurado que el acceso y la comunicación con Khamenei aumentaban. Posteriormente, sin embargo, describió el contacto con el líder supremo como "muy difícil". Reuters ha situado esta contradicción en el centro de las especulaciones sobre la situación del máximo dirigente iraní.

Las autoridades han intentado responder a estas sospechas con gestos de transparencia limitada. Este fin de semana, Qasem Qoraishi, vicepresidente de la organización paramilitar Basij, ha anunciado que próximamente se difundirán imágenes de Khamenei "entre la gente" y reuniéndose con mandos militares. El anuncio llega después de la difusión de un vídeo sin fecha en el que el líder aparece impartiendo una lección religiosa, unas imágenes que no permiten determinar cuál es su estado actual.

El problema para Teherán es que la falta de imágenes recientes verificables convierte cada comunicado oficial en una nueva fuente de especulación. Khamenei ya era una figura discreta antes de llegar al cargo, pero su desaparición del espacio público después de asumir la máxima autoridad del país dificulta aún más contrastar las informaciones.

Así, la reunión con Pezeshkian puede servir al régimen para demostrar que Khamenei continúa ejerciendo sus funciones. Pero, mientras no haya pruebas públicas y actuales de su actividad, la incertidumbre sobre su salud y sobre el reparto real del poder continuará siendo uno de los puntos más delicados de la política iraní.