El buen cierre económico de 2019 ha fomentado expectativas de continuidad de cara al futuro. Y, ciertamente, el muy cercano acuerdo comercial parcial chino-americano hace pensar que lo peor ya ha pasado y que el temor a una recesión se haya disipado. Pero las tendencias económicas que definen una década rara vez definen la siguiente. ¿Alguien recuerda el pronóstico de liderazgo de Japón en los 80? En esas disyuntivas volvemos a estar ahora.

La complacencia tiende a que los gobiernos, empresas y consumidores gasten sin miramientos especialmente cuando los tipos de interés son muy bajos o tienden a cero. Actualmente, la deuda acumulada por el conjunto de sujetos económicos asciende a 250 billones de dólares, el 320% del PIB mundial.

"En silencio, las fuerzas económicas mundiales están cambiando de una manera que podría preparar el escenario para el regreso de las naciones y las empresas más pequeñas en la década de 2020", según Ruchir Sharma, estratega jefe global de Morgan Stanley.

Pronto va a tener lugar la reunión del Foro Económico de Davos, cuyo contenido ha adelantado su fundador y presidente ejecutivo, Klaus Schwab. Siguiendo la línea marcada hace unos meses por la Round Table de los ejecutivos norteamericanos,  Schwab ha dicho que "la empresa debe responder no sólo a las necesidades de sus accionistas, sino igualmente a otros actores a los que implica: empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en su conjunto". En su opinión, esa línea reforzará la prosperidad de la empresa a largo plazo.

 Las cadenas de producción se están reduciendo con objeto de estar más cerca de los consumidores.

La desigualdad creciente ha dado lugar a una especie de guerra civil en numerosos países, ya sea en Europa, Asia o Latinoamérica. Una revuelta que algunos califican de popular y otros de populista exige un marco nuevo de las relaciones entre los de arriba y los de abajo.

La globalización está a su vez en horas bajas. La lucha por el predominio mundial entre EE.UU. y China está desplazando parte de la fabricación a países más pequeños como Vietnam o Irlanda. Las cadenas de producción se están reduciendo con objeto de estar más cerca de los consumidores. En Asia, las firmas más populares son bancos con aplicaciones de pago digital.

Wall Street ha disfrutado de un año espectacular, pero como dice Ruchir Shama, si bien "representa más de la mitad del valor global de los mercados bursátiles, nunca ha sido más caro en comparación con otros mercados nacionales".

 Europa está mostrando una gran dificultad de adaptarse a las nuevas exigencias. El Green Deal (Acuerdo Verde) definido por la nueva Comisión Europea, que implica una inversión apalancada por el Banco Europeo de Inversiones de 200.000 millones de dólares anuales durante cinco años, es visto como desorbitado por los analistas financieros.

Puede ser que la década de 2020 sea recordada como la época que reivindicó aquel lema de los setenta de "lo pequeño es hermoso", al que se podría añadir el factor local, pero desde luego no será un juego de niños.

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