El riesgo de padecer una temible deflación se cierne sobre la zona euro por primera vez desde 2016. El IPC de la Eurozona cayó un 0,2% en agosto, por debajo del aumento del 0,4% del mes anterior. "Es bastante preocupante", dijo un miembro del consejo del Banco Central Europeo (BCE). "Hubo saldos de venta de textiles durante el verano, pero se han evaporado ahora", agregó.

La deflación no es como una desinflación, que es una caída del IPC, sino algo más: una combinación siniestra de precios a la baja y hundimiento de la producción y del empleo. Así, en el segundo semestre, el PIB de la zona euro anotó simultáneamente una caída récord del 11,8%, así como un recorte del consumo del 12,4%. A su vez, el empleo en Europa perdió 5,7 millones de puestos de trabajo.

Para un comerciante textil catalán, "si paseas por el centro de Barcelona, se te cae el alma a los pies. Rambla, Portaferrissa, Portal de l’Àngel y adyacentes están casi vacías, es deprimente". "Gracias al ICO (Instituto de Crédito Oficial) se ha podido comprar género a los proveedores, pero a la vista de lo sucedido, no repetiremos", se lamentó.

La deflación no es como una desinflación, que es una caída del IPC, sino algo más: una combinación siniestra de precios a la baja y hundimiento de la producción y del empleo

La movilidad es algo que la pandemia ha restringido radicalmente. Los comercios, los restaurantes, los espectáculos han sido sus víctimas en el día a día. Los confinamientos provocaron ahorros forzosos masivos. El teletrabajo, que técnicamente es aplicable al 35% de los empleos, recorta las oportunidades de comprar. Para los economistas, las políticas aplicadas han fracasado a la hora de animar a los consumidores a gastar. En la gran depresión de los años treinta, en el mercado de Londres, Keynes hizo una perfomance incitando a las mujeres a comprar para que sus maridos no perdieran sus empleos.

La deflación está hoy pulverizando la confianza mayormente en Italia, España y Francia, mientras a los jubilados los tipos de interés anormalmente bajos reducen el valor de sus ahorros y su poder adquisitivo.

El Banco Central Europeo (BCE) ha estado bajo una fuerte presión para que amplifique su apoyo monetario a la economía mediante la extensión de la compra de bonos, pero aun dando muestras el jueves de recibir el mensaje, hay indicios de que el Banco Central no está decidido a modificar su política monetaria como hizo la Reserva Federal americana. Jens Weidman, presidente del Bundesbank (banco central alemán), ha afirmado recientemente que las medidas de emergencia deben ser temporales y reducirse a medida que la crisis vaya remitiendo.

De ahí la decisión de fusión (o de absorción) de La Caixa y Bankia para ganar tamaño y operatividad, sin olvidar al mismo tiempo reducir gastos a través, entre otras cosas, de cierre de oficinas (de manera preliminar se baraja la eliminación de 3.000).

Para los clientes, como en el caso del gran banco mediano Sabadell y los que vengan después, esto supondrá que, para muchos, tanto si están en teletrabajo o no, deberán añadir llevar en adelante a través del ordenador su cuenta bancaria dentro de un proceso de digitalización general. Hay quienes dicen que las pandemias pueden actuar de aceleradores más aún que las crisis económicas. Vamos camino de ello.

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