…no, si no digo nada, es que yo lo que quería, verdad, es que el Puigdemont viniera aquí, ¿no? a Estrasburgo, con un lirio en la mano y que lo detuviera la policía española, por sorpresa. Que se hubiera montado un gran lío, ya sería hora, con gritos y carreras y porras. Con gendarmes franceses y la Guardia Civil, algún helicóptero también. Y mucha épica, muchas cámaras, mucha expectación. Me gusta el espectáculo, que le voy a hacer, me gusta el drama, que corra la sangre. El boxeo. Los toros. Yo soy muy hombre. Cuando hay un accidente en la autopista yo soy el primero en quedarme a mirar, allí plantado, sin hacer nada, ni tampoco ayudar, porque, yo, yo, la verdad, voy a mi aire, qué me vas a contar, bah. En esta vida si no vas a lo tuyo te acaban jodiendo bien jodido. Nadie hace nada por nada. Ni mucho menos. El mundo es una lucha constante, el mundo es competición y por eso me excitan los espectáculos del egoísmo humano, los espectáculos en los que se confirma, una vez más, lo que estaba diciendo, que no me quieres escuchar, pero que aquí nadie hace nada por nada. Aquí, todo son intereses creados, aquí todo el mundo va a lo suyo. Nos quieren hacer creer que el Puigdemont es un idealista, que es una especie de Robin Hood como dijo el otro día la croqueta del Galves. ¿Será idiota? ¿Un Robin Hood?

¡A mí, precisamente a mí, me la vais a pegar, y qué más! Yo que soy más listo que todos vosotros, a mí que nunca me engaña nadie, ni mi mujer ni nadie. No me mamo el dedo, yo. Y es que si piensas mal siempre acertarás, la vida es una puñetera selva y quien no lo vea así está muy equivocado. Aquí todo el mundo debe tener un sueldo o un sobresueldo o si no, de qué viven? Pues del cuento. Aquí todos a vivir de cuento mientras pague el pueblo. Tengo un amigo que siempre está muy bien informado que me ha dicho que el Puigdemont, el muy sinvergüenza, come cada día en los mejores restaurantes de Bruselas mejillones con patatas fritas y vino blanco. Lo dicen en las noticias todo eso, ¿verdad que no? No tienen información privilegiada como la que tengo yo. Ese vive de engañar a la gente. Eh, y no lo critico, eh, yo, la verdad, haría lo mismo. Yo engañaría a todo el mundo que pudiera para demostrarles a los demás, para que quedara claro que no soy ningún desgraciado. Que aunque no lo parezca yo soy alguien, que a mí no me pisa ni Dios. Si la gente es tan burra, no es mi culpa.

Mira que le han dicho de todo por provocarlo, eh, tú, Puigdemont, a que no tienes cojones de venir, que eres un nena, un mariconazo, no dijiste que irías a Estrasburgo? Yo en su lugar habría reaccionado, por dignidad, pero él no. De momento no aparece. De momento, nada de nada. Esto está lleno de policía, tú. Puigdemont nos ha traicionado, tíos, ha mentido una vez más al pueblo de Catalunya, no ha hecho lo que tenía que hacer, venir aquí y luchar, solo, como un hombre, suicidándose si es necesario por su país. Dijo que volvería a Catalunya y no ha vuelto. Dijo que proclamaría la independencia y luego la mantuvo en suspenso. ¿Eso es un líder? Bah. La gente es muy cobarde. Están engañados, adoctrinados, todos. Prometieron la independencia en 18 meses y al final no tenían nada preparado, ni estructuras de Estado, ni habían hablado con nadie. Todo era un timo para vender muchas camisetas del 11 de septiembre. Un farol.

Idealistas eran los que hicieron la Guerra Civil. Como mi abuelo, que nunca se quejó de nada, que nunca criticaba a los de su bando, sólo se cagaba en Franco siempre que podía. Pobre yayo. Otro engañado. En la Guerra pasó más de lo mismo. No tenían nada preparado, decían que tenían controlada la situación pero no la tenían y los militares se sublevaron. Y cuando se enfrentaron a los del bando nacional, pues no iban bien preparados, igual que los indepes estos. Y se peleaban entre ellos, en los tiempos de la República igual que ahora, todo el mundo estaba peleado con todo el mundo y se hacían más la puñeta entre ellos que al enemigo común. Los anarquistas y los comunistas siempre como el perro y el gato. ¿Cómo no iba a ganar Franco? Está claro que ganó y los machacaron. No había nada preparado, ni para la independencia ni para la Guerra Civil. La única diferencia es que ahora todo el mundo se queja, ahora todo el mundo quiere que todo esté, primero, todo muy bien organizado, con unos buenos planos, con un proyecto bien definido. Y es que los independentistas se quejan de todo, son muy negativos. No como yo, que yo nunca me quejo de nada. Yo casi ni hablo por no discutir. Si quieren ser independientes yo lo resolvería rápido, es muy fácil hacer una independencia. No saben nada, no piensan con la cabeza. Mira, se pilla y, sin manías, se coge y...

Jordi Galves
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