Primero presupuestos y después elecciones. Paradójicamente, en tiempo de máxima división se ha optado por el consenso. El president Torra ha decidido resolver la crisis con la fórmula que genera más unidad entre todas las partes implicadas. Presupuestos y elecciones era lo que quería Esquerra Republicana y la mayoría de Junts per Catalunya, también el president Puigdemont, e incluso es lo que ha reclamado reiteradamente Jéssica Albiach en nombre de los comunes. De hecho, ha sido Junts per Catalunya, con una participación muy determinante de los presos de Lledoners, quien le ha insistido más al president Torra de dejar las elecciones para más adelante. Nadie quería asumir la responsabilidad de dejar otro año más la institución con cuentas prorrogadas. Quim Torra estudió con los jesuitas, en el Sant Ignasi de Sarrià, y es conocida la máxima ignaciana, "en tiempo de tribulación, no hacer mudanza". Pero las tribulaciones continuarán.

El anuncio de elecciones catalanas para primavera tendrá consecuencias en Catalunya y en España. JxCat todavía tiene pendiente organizarse como un partido cohesionado. La decisión de Torra deja muy claro que en Junts quien manda son el president Puigdemont y los presos de Lledoners. Ellos son los que tienen que perfilar a contrarreloj un proyecto político singular e identificable que, al mismo tiempo, marque distancias con Esquerra Republicana, lo cual hace prever que la rivalidad entre las dos principales fuerzas independentistas experimentará un crecimiento constante. Y probablemente el campo de batalla más propicio será en el escenario español. La mesa de negociación pactada por ERC con el PSOE se convertirá en un campo de batalla de los independentistas. Y no es una buena noticia para el gobierno de Pedro Sánchez que Esquerra Republicana se encuentre en campaña electoral cuando en el Congreso de los Diputados se negocien los presupuestos del Estado. Sin los votos de ERC, no habrá estabilidad política en España y sobra decir que su apuesta para normalizar la situación con el conflicto todavía vivo será contrastada constantemente con las iniciativas más combativas de sus contrincantes.

Habrá presupuestos, pero la inminencia de las elecciones agitará la rivalidad entre las fuerzas independentistas que afectará a las negociaciones con el Estado, sea en la mesa de negociación o en los mismos presupuestos del Estado

Hay quien apunta, sin embargo, que todo continúa en el aire porque la espada de Damocles sigue amenazando al president de la Generalitat. Habrá presupuestos siempre que el Tribunal Supremo no se adelante a la inhabilitación de Quim Torra. De momento, los abogados del president todavía no han presentado el recurso contra la sentencia condenatoria del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya y la estrategia es alargar el procedimiento al máximo. Ciertamente, se ha comprobado que el ritmo de trabajo de la justicia española varía según las circunstancias o los intereses políticos, pero los conocedores de la ruta procesal ven imposible que llegue la sentencia firme antes de que el Parlament apruebe los presupuestos.

Tampoco tendrá mucho recorrido la intención de los partidos de la derecha española determinados en deslegitimar la figura del president de la Generalitat con el objetivo de atacar al presidente español Pedro Sánchez, que tiene previsto reunirse con el president Torra la semana que viene. La batalla jurídica de las derechas se centrará en dirimir si Torra no siendo diputado puede continuar como president. Pretenden presentar a Sánchez como avalador de un usurpador. La iniciativa no tendrá demasiado recorrido más allá de mantener, sobre todo mediáticamente, la estrategia de "acoso y derribo" contra el presidente socialista atacándolo por el que consideran su flanco más débil.