17 de marzo del 2020, año de la rata en el horóscopo chino y que pronosticaba "un periodo muy productivo con la suerte de nuestro lado y donde las cosas más complicadas serán fáciles de realizar". Vaya, que lo clavaron. Pues bien, ante la situación provocada por la COVID, el actualmente destituido president de la Generalitat, Quim Torra, solicita a Pedro Sánchez poder confinar Catalunya. Y decía: "Me importan un rábano las fronteras y las banderas. Sólo me importa la salud y la vida de las personas". La respuesta del Presidente es rechazar la demanda con el siguiente argumento: "Lo he dicho en muchas ocasiones, el virus no responde a fronteras. El virus no responde a territorios, está en todos y cada uno de nosotros". Vaya, como Diosnuestroseñor. El virus, no Sánchez. Por cierto, también dijo: "Pararemos al virus, resistiremos y lo venceremos. Y lo haremos unidos". Una frase que hoy ha repetido textualmente como unas 4.398 veces.
Esto sucedía hace siete meses, cuando se prorrogaba el Estado de Alarma cada 15 días invocando el artículo 116.2 de la Constitución donde leemos que "El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo". Era cuando se nos decía que estas prorrogas iban vinculadas a poder prorrogar los ERTE.
¿Siete meses después, qué tenemos? ¿Que, qué tenemos? Los ERTE se han ido prorrogando sin problemas y sin Estado de Alarma y Pedro Sánchez ha vuelto a aparecer un domingo a la hora de la comida, cosa que está muy bien por aquello de la conciliación. ¿Y para decirnos qué? Mirémonoslo. Ha explicado que implanta el Estado de Alarma para que las comunidades autónomas que lo quieran puedan cerrar sus fronteras "si tienen una autonomía vecina o próxima muy afectada". O sea, aquello que Quim Torra no podía hacer de ninguna de las maneras hace siete meses porque la ley decía que bla, bla, bla, pues ahora sí. Y aquello otro de hace un mes en Madrid que tampoco podía ser, con las comunidades vecinas no queriendo ver a los súbditos de Isabel Díaz Ayuso ni en pintura y habiendoselas de comer con patatas (contagiadas), ahora también puede ser. Es la suerte de tener leyes que son de plastilina y que pueden pasar del negro al blanco, y viceversa, con una facilidad digna del Mago Pop, el Mag Lari y el mag Magoo. Los tres haciendo magia potagia a la vez.
¿Y qué más tenemos? Que ahora el Estado de Alarma ya puede durar hasta mayo y ya no hay que renovarlo cada dos semanas. O sea, lo que dice la Sagrada Constitución lo podemos tunear a conveniencia. Y que el toque de queda no se decreta sólo para combatir los botellones en la calle sino para evitar que gente de varias burbujas familiares haga encuentros en hogares particulares. La idea es que si todo el mundo tiene que estar en casa a las 10 y te estás zampando un fricandó en casa de unos colegas o de la tía de Tiana, no tienes tiempo de volver a tu domicilio. Y, por lo tanto, te abstengas de hacerlo. Pero no dice nada de quedarse a dormir. Eso sí, tienen que ser menos de seis personas, que se ve que vendrá el helicóptero de la policía de cuando el 1-O y nos vigilará piso por piso con la luz aquella que parecía que se hacía de dia. Y el fricandó pasará a disposición judicial.
Ah, y el perro tiene que ser paseado de 4 a 6. De la madrugada. Con lo cual veremos muchos perros presentando quejas al Tribunal de La Haya porque aquellas no son horas. Y con aquel frío. Del resto de animales no consta hora de paseo. Cosas del toque de queda que no se llama toque de queda sino "restricción de movilidad nocturna". Después de inventarse el crecimiento negativo, cualquier cosa es posible.
En resumen, hace dos semanas estuvimos a punto de abrir las discotecas. Se supone que porque los datos que tenían entonces los que saben decían que las infecciones estaban controladas. Y ahora comprobamos que entonces la gente se estaba contaminando a una velocidad de VAR decidiendo a favor de Sergio Ramos. Y por este motivo los datos actuales son los que son, porque se estaban cociendo en aquel momento. Porque hemos aprendido que esto va de quince días en quince días. Y aquí viene la gran duda: ¿No sabían que el virus circulaba descontrolado como un patinete por las ciudades catalanas o no nos dijeron la verdad y nos volvieron a tratar como chiquillos?
Y hablando de chiquillos, hoy los bosques que acogen domingueros han vuelto a estar a reventar de personal. Como ayer. Porque las recomendaciones no sirven de nada y la gente sólo entendemos las cosas a hostias. Y cuando nos las dan, entonces nos quejamos de que no hay derecho. Porque quien lo hace mal siempre son los otros. Como los territorios.