Pocas horas antes de la cabalgata de Reyes, España ha podido comprobar cómo funciona la cabalgata parlamentaria de la extrema derecha española. La performance ha consistido, básicamente, en interrumpir oradores a base de insultos y gritos, mientras hacían cara de estar muy ofendidos.

Hay que decir, pero, que al espectador catalán el espectáculo de la bancada de señores y señoras que llevan la ropa interior cuatro tallas pequeña y forrada con ortigas por la parte interior, no le ha venido de nuevo. Es que en el Parlament hemos vivido momentos que convierten eso de hoy en un chiquiparc de Mimosines que de pequeños cayeron en una marmita de tila con valeriana.

Aun así el espectáculo ha sido como, ¿sabe aquello de Mickey Mouse sobre hielo?, pues lo mismo pero en vez de la rata estaban sus señorías y el hielo era estiércol. ¡Madredelseñorbendito, qué espectáculo! Las cosas que tienen que hacer algunos para llamar la atención y que después sus medios tengan material suficiente para construir un relato apocalíptico.

Momento memorable el de Adolfo Suárez Illana, miembro de la Mesa del Congreso, girado de espaldas mientras en el atril intervenía la diputada de EH Bildu Mertxe Aizpurua. Todo el mundo tiene derecho a estropear su imagen pública como crea conveniente, pero cuando estás donde está sólo por tu apellido y por nada más, tienes que ser consciente y hacer lo posible para preservar el legado de tu padre, que mucha gente ve reflejado en ti. Y respetar su imagen. Y no hacer de niño malcriado del "ahora no te ajunto".

Total, que desde la bancada Mickey Mouse ya se ha iniciado el hervor del "Tamayazo" a ver si el martes, en la segunda votación, pueden conseguir por una traición lo que no pudieron conseguir ni en las urnas ni posteriormente en la JEC. ¿Recordamos qué es el "Tamayazo"? 25 de mayo del 2003. Elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid. El PP obtiene 55 diputados, el PSOE 47 e Izquierda Unida 9. Las izquierdas pactan y suman 56. Pero llega el 10 de junio, día en que se tenía que elegir la presidencia de la cámara, y dos diputados del PSOE desaparecen. Sus nombres Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez. ¿Dónde estaban? En la habitación de un hotel que había alquilado el PP. La situación creada provocó la convocatoria de nuevas elecciones, en las cuales el PP de Esperanza Aguirre obtuvo 57 escaños frente los 54 que sumaron PSOE e IU. Fue el inicio del boom inmobiliario de Madrid inspirado en el aznarismo más especulador.

Nunca se supo qué cobraron los dos tránsfugas y en qué paraíso fiscal les ingresaron los millones. La investigación quedó parada en la Fiscalía General del Estado que entonces dirigía Jesús Cardenal, elegido por Aznar (no se podía saber). Y nunca más se supo nada... hasta que ahora vuelve el fantasma.

Un fantasma invocado por esta extrema derecha que siempre se llena la boca con aquello de cumplir la ley (menos la que emana de Europa, que se ve que es menos ley) y que ahora defiende públicamente el transfuguismo conseguido a través del soborno. Interesante. El martes sabremos si lo consiguen. Y a partir del miércoles ya podremos asistir a un no parar de numeritos de la bancada Mickey Mouse. Edificante. Mucho.

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