Ha pasado como con los decorados de las películas baratas del oeste, que te apoyas y todo cae porque lo que parecía una fantástica ciudad realmente es una plancha pintada y aguantada por detrás con unas maderas.

Rajoy parecía inmune a la corrupción y la sentencia del caso Gürtel lo ha echado, primero del gobierno, y finalmente de la política. Pero no porque un montón de partidos se hayan puesto de acuerdo en que esta era la única manera posible de regeneración, no. Un montón de partidos muy diferentes se han puesto de acuerdo en que no podían hacer otra cosa que echarlo. Desde EH-Bildu al PDeCAT pasando por Podemos y el PNV se han dado cuenta de que sólo era posible el sí a la moción y que no era admisible ni la abstención.

Dicen que Rajoy nunca ha hecho nada para solucionar los problemas, que siempre dejaba que se pudrieran. Pero sin ser Marianólogo, diría que esta vez no haciendo nada ha hecho, y conscientemente, lo que era necesario hacer. No dimitió el jueves pasado, cosa que habría permitido al PP conservar el Gobierno y escoger a un sustituto. Y quizás no lo hizo porque se dio cuenta de que para salvar los muebles a medio y largo plazo era mejor acabar con la situación actual. Y eso pasaba porque 1/ el PP pasara a la oposición, 2/ él se marchara y, como consecuencia, 3/ que el partido se limpiara.

Es la interpretación a una de las frases de hoy: "Marcharse es lo mejor para mí y para el PP". Totalmente de acuerdo. Lo mejor para él porque no tenía sentido quedarse a luchar para recuperar el Gobierno, y más cuando arrastraba el monigote de la corrupción. Ojo una corrupción que él ha visto nacer, crecer y reproducirse porque él estaba, porque él hace 40 años que estaba, pero que no es suya. Él no es el padre. El padre es Aznar y en todo caso él es el tío soltero. Y lo mejor para el PP es que él se marche, se lleve de la manita toda su generación y el partido se regenere.

Sobre todo porque si Rajoy no hubiera hecho lo que ha hecho, Ciutadans se los habría comido con patatas en cuatro días. En cambio, la moción y posterior renuncia de Rajoy destrozo la estrategia de Rivera, que de ser una seria amenaza pasa a ser un globo que se desinfla.

Y todo eso en menos de una semana. Porque si el miércoles pasado a usted le dicen que hoy gobernaría Pedro Sánchez, Borrell sería ministro y Rajoy habría dejado la política, ¿qué, qué hubiera dicho?

Pues espere, que eso no se ha acabado. Y no sólo en el ámbito político.

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