Les ha faltado tiempo. Cuando se huelen que la opinión pública hace un movimiento que ellos no tienen previsto, cogen la bandera del problema y empiezan a correr. Y váyales usted detrás. Imposible atraparlos. Se trata de hacer ver, con la máxima rapidez, que afrontan la situación. Pero de lo que se trata realmente es de controlar, primero, y desactivar, después, la situación. Pero a veces crees que has apagado el incendio y bajo las cenizas quedan brasas.

Ahora lo han vuelto a hacer. La incalificable sentencia del caso La Manada ha impactado mucho en la sociedad. Y ha removido todavía más unas aguas que ya vienen agitadas de hace tiempo. La gente está muy harta de muchas cosas y las chispas saltan con mucha facilidad y con mucha potencia.

¿Y el Gobierno, qué hace cuando se lo huele? Pues sale enseguida diciendo que, para evitar más casos La Manada, cambiará la ley. ¿Pero oiga, qué tipo en broma es esta? ¿Cambiar la ley? ¿Qué culpa tiene la ley? No, no, la cuestión no es la ley sino quien la interpreta y la aplica. Y la prueba es su ilustrísima excelencia el señor juez Ricardo González que, teniendo a su alcance la misma ley que los otros dos jueces, cree que los señores Manada son unas bellísimas personas que cometieron un terrible pecado, sí: dar placer a una guarra que lo estaba deseando. Y por eso pide la absolución. De los señores Manada, claro. A la chica, guarra, de momento todavía no la ha condenado, pero yo ya no descarto nada.

La gente no se está quejando de la ley. Ni tan sólo de la justicia. Se queja de unos jueces en concreto. Porque la gente es lo bastante lista para saber que, como pasa en todas las profesiones, hay de todo y no todos los jueces son como los que cada día salen en los medios. De lo que se queja la gente se de la costra judicial. Y de la costra política. Y de la económica. Y de la funcionarial. Y de la periodística. Y de la policial. Y de la existente en la Guardia Civil. Y se queja de todas las costras existentes. La gente está harta de la costra que controla todas las instituciones de poder y que nos mantiene en el siglo XIX.

Y esta es la causa que explica el movimiento de las diferentes costras. Para protegerse. Y para ayudarse a sobrevivir. Y por eso marean la perdiz con pretendidos cambios en una ley que no solucionan nada. Porque cuando la lluvia provoca una gotera, el remedio no es comprar un cubo más grande para recoger el agua que cae sino evitar que caiga agua cuando llueve. Y si hay que levantar media terraza, pues se levanta. Y si tiene que ser toda, pues toda. Y terraza nueva.

¿Cambios en la ley? ¿Por qué? ¿Para colocarnos mercancía averiada que tienen en el almacén desde hace tiempo esperando ser despachada? Y, no sé, estoy pensando en todo aquello de la prisión permanente revisable. Por ejemplo.

Y ya que estamos, dos observaciones relacionadas con todo eso.

Alguna cosa está pasando, sobre todo entre las mujeres. Y más concretamente entre las más jóvenes. Hablo de la franja de 20-30. Ya se vio en las manifestaciones del 8 de marzo y se repitió en las manifestaciones post sentencia de La Manada. Tienen una gran capacidad de movilización y están en primera fila. Nadie sabe por dónde acabará saliendo, pero este movimiento, de momento sin líderes, podría desembocar en alguna cosa. Veremos.

Alguna cosa está pasando, y grave, en la Guardia Civil. Uno de los de La Manada lo era. Y precisamente fue él quien le robó el móvil a la víctima. Sórdido. Patético. Desmoralizador. Terrible. Otro, en este caso un sargento, es uno de los que acusó a un grupo de jóvenes de Altsasu de haberlo apaleado, rompiéndole un tobillo y todo. Esta semana ETB ha emitido un vídeo grabado tras el incidente donde lo vemos andando normalmente y luciendo una camisa blanca impoluta que no hace cara de haber estado presente en ninguna paliza a quien la llevaba. ¿Este guardia civil ha mentido? Yo espero que no porque si fuera así, habría enviado a tres inocentes a la prisión durante un año y medio y un total de 8 personas pueden ser condenadas apenas de entre 12 y 62 años de prisión acusadas de terrorismo. Y también la Guardia Civil aparece como autora de unos informes que el ministro Montoro asegura que son inventados y con los cuales el juez Llarena se ha basado para enviar a 9 personas a prisión. Yo, si tuviera responsabilidades en el cuerpo, saldría a decir alguna cosa sobre estos tres temas. Aunque fuera para evitar que se ensuciara el nombre de una institución con 63.489 efectivos, la inmensa mayoría de los cuales lo son para defender a los buenos, no a los malos.

La pregunta es, ¿por qué no lo hacen? Porque si callan, nos obligan a pensar que, efectivamente, alguna cosa está pasando. Y muy grave.

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