La sociedad está llena de personas que son buenas, pero en la sociedad también hay personas malas. Y algunas son muy malas. Pues bien, las personas que son buenas decidieron un día protegerse de las malas delegando su defensa en una cosa que le llaman "la policía". Las personas buenas dan parte del dinero que ganan trabajando, entre otras cosas, para que exista una policía que los defienda de los malos. El problema es cuando hay policías que hacen cosas propias de los malos. Porque las personas buenas pagan a los policías para que hagan cosas buenas, no para que hagan cosas malas. Hecha la previa, vamos a la cosa.

Siete partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados han presentado hoy una queja por los incidentes del martes en las puertas de la Cámara. Es esta:

Jusapol

Y es que no, no es muy normal ver policías manifestándose encapuchados. Ni manteniendo actitudes violentas. Ni superando con total impunidad la línea de defensa policial establecida por sus compañeros. Ni ocupando espacios donde otros manifestantes que también han intentado acceder han sido dispersados con violencia. Con mucha violencia. Ni bloqueando las entradas y salidas del edificio donde reside la voluntad popular.

Y todavía es más anormal que algunos de los policías que se manifestaban se dedicaran a insultar, vejar, perseguir, gritar y amenazar a una diputada. Y que la respuesta de los servicios del Congreso de los Diputados cuando se les pidió protección fuera desentenderse totalmente con el sensacional argumento de "¿por qué quiere protección, si son policías?". Pues mire, precisamente por eso.

Pero, como suele suceder, las cosas nunca pasan solas, ni por generación espontánea, y todo tiene una explicación. La del caso que nos ocupa se llama Jusapol. Hace tiempo que un par o tres de partidos políticos, ayudados por los habituales medios de comunicación amigos, utilizan a este sindicato como punta de lanza para salvar a España. No sabemos de qué, pero aquí con la excusa de salvar a España, la justicia, la ley, el orden y lo que haga falta hace días que han salido a dar un paseo más allá de la galaxia.

Algún día alguien tendrá que explicar quién fue el autor intelectual (y quien financió) las manifestaciones que Jusapol hizo en BCN el 29 de septiembre y el 10 de noviembre del 2018 y qué buscaba que sucediera. Sí, sí, la excusa era pedir la equiparación salarial con otros cuerpos policiales, pero las preguntas son muy sencillas: ¿Qué sentido tenía ir a BCN a exigir una reivindicación que corresponde satisfacer al gobierno central? ¿Qué sentido tenía manifestarse en una ciudad que es capital de una "Comunidad Autónoma" con las competencias de orden público traspasadas? ¿Y qué sentido tiene manifestarse en uno de los lugares de España donde hay menos miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil porque su trabajo lo hacen los Mossos?

Pero hay más preguntas. ¿Existe alguna asignatura en alguna academia policial donde enseñen a los futuros miembros de los cuerpos de seguridad a ir por el mundo insultando y vejando a ciudadanos (o ciudadanas)? ¿Una vez un policía insulta o veja a un ciudadano, sus mandos no tienen nada que decir ni que hacer? ¿Si no dicen ni hacen nada, quiere decir que encuentran normales estas actitudes? ¿Si ni dicen ni hacen nada, es porque están de acuerdo?

¿Qué tiene que suceder en España para que alguien haga alguna cosa y los buenos se sientan protegidos de los malos? De todos los malos.

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