Subo la persiana. Hace un día 100% primaveral. Eso quiere decir batiburrillo de sol y lluvia a partes iguales. Es sábado. Y lo sé porque a media mañana han anunciado rueda de prensa de Pedro Sánchez. A la hora de comer. Para variar. Cuando eso acabe, que no sabemos cuándo ni como será, añoraré mucho estos sábados primaverales en los cuales, en vez de estar saboreando tranquilamente una merecida comida, estaba sentado delante del televisor tragándome estas apasionantes ruedas de prensa. Ah, y la mayoría de veces solapándose con la del President Torra. Pero tengo una buena noticia. Sobre todo para mí. Hoy, de las tres personas citadas, dos nos hemos cogido fiesta.
Sí, hoy el President Torra no ha comparecido y servidor de usted, tampoco. Bien, más que no comparecer, en mi caso ha sido una deserción insumisa fruto de la saturación. Pero no mía. Para resumirlo un poquito le diré que después de 65 días seguidos tengo el cerebro tan lleno de palabras que ya no me caben más. Y esta mañana el cerebro me ha dicho: "Oye, yo ya no soy capaz de retener más información, la mayoría a veces contradictoria entre sí. O callan o desconecto". Y como no callan ni debajo el agua, ha dimitido. Mi cerebro. Él sabe que este es precisamente el objetivo de todos los que charlan mucho, que el personal acabe agotado y entonces aprovechar para colárnosla. Todavía más. Pero me ha dicho: "Mira, me rindo. Ellos son muchos y yo sólo uno. Tienen más capacidad de palabrear que yo de retener y lo saben. Por eso no tienen compasión de nosotros. Además, usan palabras vacías, que dentro llevan aire, y por lo tanto todavía ocupan más espacio. Necesito vaciar la papelera. Hoy no cuentes conmigo. Mírate si quieres la rueda de prensa, pero sin mí". Y claro, ¿usted qué habría hecho? ¿Mirar la rueda de prensa sin cerebro? ¿No hacía falta, verdad?
Tengo que decir, pero, que lo comprendo y, además, sé que no lo hace de mala fe. Mi cerebro. Y, será por suerte o por lo que sea, ha escogido un buen día. Sí, porque hoy Pedro Sánchez ha salido sólo para decirnos que pedirá una última prorroga del estado de alarma de un mes, cosa que hace días sabemos porque 1/ Moncloa lo filtró y 2/ Ya lo está negociando. Total, que no nos hemos perdido nada.
El caso es que cuando tu cerebro dimite, tu cuerpo tiene que ocupar el tiempo en alguna cosa de provecho. Así pues, tralarà, tralarà, me he ido al parque fluvial del Besòs a ver si era cierto que hay controles intermunicipales. Y sí, lo era. En el punto donde se supone hacen frontera los términos municipales de Sant Adrià del Besòs y Santa Coloma de Gramenet había un coche de los municipales que dejaba pasar río arriba y sin decirles nada a centenares de ciclistas, patinadores, rúners (aquello que antes le llamaban gente haciendo footing y antes de antes gente que corría), paseantes... ah, y personajes con patinetes eléctricos a toda hostia, que no sé yo qué sentido tiene salir a las ocho y media de la mañana a darle gas a un utensilio mecánico donde el máximo deporte es mover la muñeca.
El caso es que cuando toda esta gente que previamente había subido, después bajaba, eran parados por los uniformados para recordarles que no se pueden cruzar municipios. Lo más interesante es que uno de los dos, que explicaba que no los multarían sino que únicamente los avisaban, lo hacía con la nariz fuera de la mascarilla. Todo el rato, pobre. Porque cuando hablaba se le caía. Y él se la subía, pero el diseño estaba pensado para dejar la nariz desnuda ante el frescor matinal. Por mucho que se esforzaba, era materialmente imposible que la mascarilla no acabara depositada en su labio superior. Incluso cuando, con cara de resignación, oía las explicaciones de los diversos deportistas, pam, le bajaba. Ella sola. Felicidades sinceras a quien fabrica mascarillas en forma de rombo, que quedan holgadas y que no sirven para nada.
A falta de cerebro, lo mejor que podía hacer un servidor el resto del día era mirarme vídeos de la manifestación que cada día hacen en la zona cero de la Zona Nacional madrileña. Hacía tiempo que no veía momentos tan memorables. Es todo tan delirante que parece que una mente perversa y muy de la broma haya ido a los de La Cubana y los haya dicho: "Oye, que os contrato. Tenéis que hacer una parodia del tipo de gente que vive en el barrio de Salamanca, pero con todos los tópicos y todos los tics. Y exagerando mucho. Os disfrazáis y cada día os manifestáis de la manera más esperpéntica, ridícula y que dé más vergüenza posible". Y lo están clavando. Esta pareja, por ejemplo, ¡es SEN-SA-CI-O-NAL!
Pero los supera esta señora que ha salir por diversos medios y que por lo que dice, tiene una escuela donde ejerce de maestra. En Antena 3 se manifestó en contra de las vacunas:
Y en Cuatro dice que el virus no existe, pero eso sí, lo dice con una mascarilla puesta. Por si las moscas...
Lo que dice esta indocumentada haría reír si no fuera por los 27.563 muertos, los centenares de miles de personas que se quedarán sin trabajo, los millares que ya hoy comen gracias a la caridad y los que sufrirán secuelas psicológicas. Pero lo más preocupante es que de esta señora depende parte de la educación de muchos niños. ¿Qué les explica en clase? ¿Que las vacunas son malas? ¿Que el coronavirus se lo ha inventado Pedro Sánchez para joderlos? Y si es capaz de decir eso, no quiero ni saber qué piensa de otras cuestiones. Naturalmente todo el mundo puede llevar a sus hijos a la escuela que quiera, pero siempre que no esté en manos de gente tan pintoresca que hay para llamar a Can Pere Mata y que se hagan cargo. Bueno, si no estamos ante un caso perdido del todo. Que una cosa es que el cerebro se te vaya un rato porque está saturado y la otra es que haga de maestra gente que en el espacio donde tendría que tener el suyo se haya depositado una familia de cucarachas neuronalmente faltadas.