Subo la persiana. Hoy toca sol. Hoy, el día en que faltan unas pocas horas en España y unas cuantas más en Catalunya para que haya cambios en las medidas de confinamiento de la cosa. ¿Qué cambios? Pues ya me gustaría saberlo, ya. Sobre todo después de oír las explicaciones de Pedro Sánchez. Bueno, y digo explicaciones porque tengo un día optimista.
Situémonos a las 15.11, la hora en que ha habido un atasco. Concretamente de presidentes. Desde las 15.02 estaba compareciendo el President Torra y nueve minutos después ha aparecido el Presidente Sánchez. O sea, en un momento en que la ciudadanía va más perdida que un servidor intentando aclarar si las mascarillas al final sirven realmente o no para alguna cosa, quienes nos tienen que explicar qué y cómo, han comparecido de dos en dos. Para que si estás por uno, no puedas estar por el otro. Perfecto.
Total, que entre las 15.11 y las 15.50 han coincidido los dos y cuando Sánchez ha acabado, Torra todavía ha continuado un rato. Servidor se ha dedicado básicamente al Presidente ya que tenía mucho interés en saber qué propone exactamente hacer este lunes en España (martes en Catalunya), que justamente es lo contrario de lo que propone el President. Pero antes de comentar qué ha explicado, me gustaría compartir con usted dos de sus bonitas frases expresadas: "No podemos deponer las armas y tenemos que seguir combatiendo" y "tenemos que hacer frente a la guerra y a la posguerra". Por cierto, le recuerdo (a usted y a él) que estaba hablando de un virus y no de la isla Perejil. Sin saberlo, el President Torra lo respondía desde la Casa dels Canonges recomendando el discurso de ayer del presidente federal alemán, Frank-Walter Steinmeier. Entre otras cosas dijo: "No, esta pandemia no es ninguna guerra. No hay naciones contra naciones ni estados contra estados sino que es una prueba para nuestra humanidad". Pues eso.
Por lo tanto, si usted tenía dudas sobre qué sucederá a partir de mañana, no sufra que ahora yo se lo explico con una total claridad. La misma que la expresada por Sánchez.
La parte jugosa de la cosa ha empezado con un "quiero ser muy claro". Y todo el mundo sabe que cuando alguien empieza así una exposición es como cuando oímos "haré una pregunta muy clara" o "voy acabando". Sólo es un preámbulo que indica totalmente lo contrario de lo que sucederá. Y a partir de aquí Sánchez nos ha explicado que ha tomado una decisión que realmente no está tomando. O sea, no entramos en ninguna segunda fase, continúa vigente el estado de alarma y todo el mundo se queda en casa. "Lo único que finaliza es la fase extrema de hibernación", ha dicho. Vaya, como cuando se despierta la famosa marmota Phil, el Nostradamus de la meteo, y dependiendo de hacia dónde mira sabemos si las semanas siguientes hará frío o no. Ahora bien, mañana en España millones de personas tienen que ir a trabajar. ¿A trabajar quedándose en casa? Sí, es la famosa paradoja del trabajador de Schrödinger, que está confinado y a la vez va al trabajo. Ah, y ha recomendado que, si puede ser, vayan en coche particular porque así hay menos riesgo de contaminarse. Pero vaya, que si no pueden ir en coche y tienen que coger transporte público, no sufran porque los cuerpos de seguridad repartirán mascarillas. ¿Cuántas? Sánchez ha dicho que 153 mil. Por tanto, si mañana van a trabajar 153.001 personas, hay uno que se tendrá que tapar la boca y la nariz con la funda del móvil y un par de gomas de pollo. ¿Y estas mascarillas, a quién las repartirán? A la gente que se quedará en casa porque continúa el confinamiento, pero que saldrá a trabajar. ¿Queda todo bastante claro, verdad?
Lo que no ha explicado Sánchez es 1/ Qué pasará con los trabajadores que no quieran poner en riesgo su vida, decidan quedarse en casa y los echen del trabajo, 2/ Qué pasará penalmente con los empresarios a quienes se les contagie un trabajador y muera. Porque resulta que el Gobierno ha introducido un cambio en el real decreto 13/2020 de 7 de abril según el cual en caso de contagio en el puesto de trabajo, la culpa es de la empresa, 3/ Qué pasa, nuevamente, con los autónomos, en general. Pero también si se contagian, porque también es responsabilidad suya y 4/ Qué pasa con el pequeño comercio, incluidos los bares, que hace un mes no ingresan, pagan religiosamente sus impuestos y cuando puedan abrir veremos quién entra por la puerta de su tienda. Y que, si tienen que cerrar ya se espabilarán porque no irá nadie a ayudarlos. Y no irá nadie porque, como los autónomos de los otros ámbitos, no tienen ninguna fuerza, ni son ningún grupo de presión político y no están coordinados como para cortar una autopista o montar una manifestación delante de un consulado. Son la parte de la sociedad que genera el comentario aquel de "Ay mira, han cerrado". Si claro, pero quién ha cerrado tiene nombre y apellidos, tiene una familia y unas facturas por pagar.
Y qué pasa con lo que me explicaba mi amigo dentista: "Me obligan a abrir, pero no tengo material de protección para mis trabajadores porque la poca cosa que teníamos se la han llevado. Somos un trabajo con mucho riesgo y no podemos tomar las mínimas medidas para evitar contaminarnos. Pero es que tampoco puedo garantizar la seguridad de mis clientes. ¿Qué pasa si una persona coge el coronavirus en mi consulta y se muere? Desde el punto de vista legal y con la nueva ley, soy responsable, pero después está mi cargo de conciencia. ¿Con este panorama, qué hago, despido a mis trabajadores para garantizarles su seguridad sanitaria? Pero despido-despido porque como que soy servicio esencial, no puedo hacer un ERTE. ¿Que les doy a escoger, el paro o evitar contagiarse?".
En definitiva, todo muy claro. Clarísimo sobre todo la manera como asumimos con una entereza digna de elogio que mientras ahora cada día están muriendo en España entre 650 y 700 personas por culpa del coronavirus, tenemos que volver al trabajo porque esto no puede parar. Sin que nadie nos explique qué es exactamente "esto" que "no puede parar" (y si puede ser con cifras), por qué no puede parar (con cifras), ni quién lo ha decidido realmente. Y es que, como tuiteaba el periodista Marc Serra (RAC1) "Recordad: a partir del martes podéis estar encerrados en el trabajo con 15 personas más pero cuando termináis, si no tenéis perro, para casa".
Bien, podéis estar en el trabajo o en Montcada i Reixac y hablando muy extraño: