Subo la persiana. Pongo la radio y oigo la cifra de muertos del día. Un horror. Son tantos que cuando esto acabe no sabremos ni la gente que ha acabado muriendo. Y, aparte de los personajes famosos que vamos sabiendo cada día, en la lista ya empiezan a haber muertos que tienen cara, que no son un número. Muertos de los cuales sabemos su nombre porque los conocíamos. Amigos, familiares de amigos o de compañeros de trabajo, conocidos del barrio... A una amiga se le ha muerto una abuela en un pueblo donde todo el mundo la conocía y era una institución. Y no es que no le puedan hacer ni una humilde ceremonia de recuerdo, es que no ni pudieron despedirse de ella porque no podían ni estar en el hospital. Si le soy sincero, cuando eso se acabe no sé cómo lo afrontaremos. Por algun lado tendrá que acabar explotando, pero no tengo ni idea de cómo lo resolveremos individual y colectivamente.
A media mañana he sabido que mi amigo dentista tiene el virus. Le hicieron la prueba porque era personal de riesgo y dio positivo. Pero no tiene ningún síntoma. Ni fiebre, ni tos, ni malestar, ni pérdida del olor y el sabor. Sabe que lo tiene porque le han hecho la prueba. Sencillamente. Si no, estaría en su casa como està ahora, pero no lo sabría. Mientras me lo explica pienso en los millares de personas que quizás lo tenemos y ni lo sabemos. Ni lo sabremos nunca. Inquietante.
Con el cambio horario, ahora recibo lo que ayer -hora suya- me escribió el colega que está en Colombia: "En el barrio donde vivo, el otro día 'alguien' (¡¡una niña!!) 'vio' a un tipo que normalmente vive en España, volviendo a su casa, en la calle de al lado (eso dice a la niña). Los vecinos de mi calle, alarmados, casi convocan a un comando para ir a ver qué pasaba. Al cabo de 10 minutos recibimos un whatsapp donde se decía que 'fuéramos con cuidado' porque en nuestro barrio ya había el primer caso de Coronavirus. Hoy, dos días después, nadie sabe donde está este tipo y si existe realmente. Mis amigos ya no me dejan salir de casa 'por si acaso'. Piensan que si la gente sospecha que soy "de España', puedo tener problemas. ¿Sabes como los pobres chinos al principio de la pandemia, que la gente se apartaba de ellos porque todos estaban contaminados? Pues los españoles son los chinos de Colombia".
Hoy toca salir a comprar. Buena manera de saber de primera mano como está el mundo. El frutero me explica una cosa en la cual no había caído y que me ha preocupado. Las empresas que servían fruta y verdura a restaurantes y escuelas, naturalmente han perdido los clientes, sí, pero hay una cosa peor. Los distribuidores que compraban a las grandes empresas productoras tienen que seguir comprándoles la misma cantidad de producto que antes porque si no lo hacen se arriesgan a que cuando dentro de unas semanas todo vuelva a la normalidad, estas grandes empresas no les quieran suministrar el producto. El problema es, qué hacemos de toda esta comida fresca que sigue saliendo al mercado cada día y que pronto ya no se podrá consumir. Y la solución tampoco es que no llegue al mercado, porque entonces se quedaría parada en origen porque la producción no se puede parar un mes o un mes y medio. Total, que centenares de empresas tienen que pagar por un producto que sigue viniendo, que ahora no venden y que seguramente ya no podrán vender.
Y hablando de productos que no se venden... Hoy a las 15 horas ha habido comparecencia de la portavoz del Gobierno posterior al Consejo de Ministros. Teniendo en cuenta la situación, esperaba poder verla por varias cadenas. Pues no, sólo lo ha ofrecido en directo el Canal 24 horas de TVE. Y, claro, como mucha gente no lo ha podido seguir, todavía no saben que una de las decisiones anunciadas es que los autónomos pagaremos la cuota del mes de marzo, como si nada hubiera pasado. Qué morro. Por no decir una palabra mayor y que se me enfade alguien. Ahora no es momento de pedir sino de hacer, pero que centenares de miles de autónomos que este mes no ingresarán un céntimo tengan que pagar los famosos 300€, friega el concepto "impuesto revolucionario".
Como es martes, toca ir al Tot es Mou de TV3. Eso me permite comprobar que a las 6 de la tarde, el área metropolitana de BCN es como un domingo de agosto a las 10 de la mañana y que a las ocho y media de la noche es como si fueran las 12 de la noche de un 14 de enero lloviendo y a cero grados.
Voy con guantes de casa y en la puerta del recinto la persona de seguridad me ofrece una mascarilla. La sensación que he tenido hoy entrando al plató ha sido como si hubiera entrado en un quirófano. Por la luz, el silencio, la frialdad del ambiente, las mascarillas... A los pobres operadores de cámara sólo les faltaba llevar las batas y operarme. Al lado de mi silla había una pequeña mesilla con una botella de vidrio con agua, un vaso de plástico y una servilleta. Cada uno de los tres que estábamos sentador en la mesa teníamos la nuestra. Personal e intransferible. Y no como normalmente, que la cosa funciona de la siguiente manera: el gran Quim aprovecha algún momento u otro para pasar con una botella, sin que se le vea por pantalla, y nos va llenando los vasos de vidriode colores que hay dispuestos.
Por cierto, sufría porque he estado todo el día esperando la llamada de mi amigo de Madrit (concepto) "que sabe cosas" a ver si tenía más información sobre su especulación de ayer del Rei emérito y el coronavirus y pensaba: "Como me llame mientras estoy en el directo...". Y, efectivamente, así ha sido. Y cuando después lo he llamado yo ya no me ha cogido el teléfono. A ver si mañana tenemos suerte.
Antes de volver a casa, mensaje del gestor. Está desbordado. Por dos motivos: 1/ Se pasa el día leyendo la letra pequeña de los decretos que van aprobando las diferentes administraciones y 2/ Mientras lee la letra pequeña no para de recibir llamadas, mensajes y correos de clientes que le preguntan, desconcertados, si podrán mantener las empresas abiertas y la actividad. Le pido si cree que podrán y su respuesta ha estado: "Me gustara tanto saberlo. Espero que sí, pero eso hace mala cara".
Mientras ceno, no puedo parar de mirarme este vídeo del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador:
Me ahorro cualquier comentario porque creo que el contenido se comenta solo. Pero es que la puesta en escena explica las maneras del contenido. Mire como se sienta él y como se sienta la señora que tiene al lado, que por cierto no es su mujer. Y mírese las caras que va haciendo ella. A él le han puesto hasta cuatro postres diferentes delante suyo y ella no tiene ni plato. Con una imagen como esta, cómo quiere que no dijera lo que dijo?
Y así ha pasado un nuevo día. Un día más que restamos de los días que faltan para volver a hacer cosas tan olvidadas ya como abrazarnos.