Sí, sí, son realmente bonitas y entrañables estas imágenes de una Barcelona idílica donde los niños juegan en espacios ganados a los coches y la ciudadanía disfruta del placer de los carriles bici arrancados a los aparcamientos de los coches asquerosos y perversos. Son preciosas y está muy bien que las ciudades piensen en los niños y en los que optan por moverse haciendo salud y sin contaminar. Ahora bien, ¿en ciudades como BCN, que tienden a tener una población cada vez más envejecida, quien piensa en las personas mayores? Le explico el periplo habitual de una persona de 80 años largos con dificultades de movilidad, que tiene que ir al médico y a quien a un familiar la acompaña en su vehículo particular, aquello que denominamos coche. Porque estamos de acuerdo que en bici, patinete o moto una persona de 90 años no irá, ¿verdad?

Una posibilidad es pasarla a recoger por una de estas calles que ahora son de un solo carril porque el resto del espacio que antes era para circular ahora está ocupado por fantásticos bancos y no menos maravillosos bloques de cemento. Imposible encocharlos allí, en una maniobra de hasta 8 o 9 minutos y, por lo tanto, generar un atasco que puede llegar a Vilamur. No la calle sino el pueblo, físicamente situado.

La otra posibilidad es una calle con carril bici a la izquierda y carril bus a la derecha. Aquí, si ya sería complicado encochar y desencochar a Kilian Jornet, que está lo bastante en forma como para poder esquivar por una parte 43 bicis, 79 patinetes y 31 artilugios que se desplazan con ruedas y de los cuales nunca sabremos los nombres, y por el otro lado 19 taxis y 8 buses, imaginese a una persona con movilidad reducida. Sería como si seis miuras cazaran a un guiri australiano en la calle Estafeta en los Sanfermines.

Total, que como ni en un modelo de calle ni en otro es posible la maniobra, hagámosla en el chaflán. ¿El chaflán? ¿He dicho el chaflán? Cuando no hay una estación del bicing hay carriles bici con varios trastos de protección, paradas de taxis, furgonetas que no paran de llegar y irse (lógico), aparcamientos de motos, lugares para dejar atadas las bicicletas particulares, etc... De la misma manera que ahora ya hay que ir a los museos para ver una cabina telefónica, pronto también los visitaremos para contemplar cómo era un chaflán normal del Eixample de BCN.

Pero va, optimismo, y supongamos que sí, que tras el milagro de los panes y los peces también es posible encontrar un chaflán normal, de los de toda la vida, y con el suficiente espacio como para dejar un momento el coche en doble fila, cosa que es ilegal y por lo tanto motivo de sanción. Vas a media calle a buscar el pasaje y... ¿cómo acceden después al coche? En los chaflanes donde no encuentras nada de todo el citado anteriormente o bien hay contenedores, o bien terrazas de bar con unos monstruos amarillos de cemento, o bien de todo lo que usted pueda imaginar. ¿Cómo llega una persona que va con andador o con silla de ruedas a la zona de asfalto de las esquinas donde es posible dejar un momento un coche? Digo sin jugarse la vida, eh! ¿Volando? Ah, por cierto, si en vez de coche particular optas por el taxi, el problema es el mismo.

Bien, hemos hecho magia, un atasco de narices, o hemos esquivado todo tipo de vehículos, incluidas decenas de patinetes que se creen que participan en una carrera de motoGP y llegamos al CAP. O al hospital, el centro médico, el de diagnosis, a la entidad prestadora del servicio sanitario correspondiente o donde caray toque ir. Y en la puerta nunca (NUNCA) hay espacio para desencochar. O sea, allí repetimos el problema ya explicado. ¿Tanto costaría que en los centros donde van mayoritariamente personas mayores, enfermos, o gente con muletas, hubiera un pequeño espacio para poder dejar un momento el coche o el taxi y que las personas mayores (y la no tan mayores) pudieran bajar del vehículo?

Está muy bien pensar ciudades para niños y para ciclistas, pero en las ciudades cada vez habrá menos niños y más personas mayores que vivirán más años, que cada vez irá más al médico y para los cuales cada vez será más complicado desplazarse. Y me he centrado en BCN, pero eso mismo sucede en cualquier otra ciudad e incluso en pueblos donde más o menos todo tiene una medida más "humana". Y lo peor es que tengo la sensación de que nadie piensa en las personas mayores porque "no vende marca de ciudad". Parece que un carril bici dé prestigio, transmita preocupación por el medio ambiente y quiera decir que hay un proyecto de futuro, pero pensar en una persona de 90 años con dificultades para moverse sea pensar en alguien que ya se está tyendo y, oiga, que se espabile y que moleste lo menos posible.

Aunque fuera por egoísmo, de vez en cuando deberíamos pensar en los viejos, porque todos aspiramos a serlo. Y sí, tiene que ser compatible un espacio lleno de bancos y bloques de cemento con una ciudad para viejos.

¿Te ha parecido interesante este artículo? Para seguir garantizando una información comprometida, valiente y rigurosa, necesitamos tu apoyo. Nuestra independencia también depende de ti.
Suscríbete a ElNacional.cat