Seguramente os habéis dado cuenta de que muchos anuncios de televisión tienen una canción como banda sonora que es reconocible. Supongo que es un recurso fácil, ya que la música nos acompaña a lo largo de nuestra vida y cada uno de nosotros nos hacemos nuestra banda sonora, que va cambiando y madurando con nosotros. Hay canciones que nos acompañarán siempre, y otras que aparecen fugazmente y se desvanecen como polos en el tiempo de la memoria.

Más potente que el olor de la magdalena de Proust, la música tiene un poder enorme de evocación. Unas solas notas del inicio de una pieza de música y se nos pone la carne de gallina, se nos llenan los ojos de lágrimas o se nos dibuja una sonrisa interior. Quizás son los pies los que se ponen a bailar solos, o quizás nos ponemos de buen humor. Un poder que muy pocos estímulos sensoriales consiguen tan rápidamente. Así que cuando los creativos publicitarios quieren conseguir un determinado impacto, particularmente en ciertas franjas de edad, pueden buscar en las recopilaciones musicales de diferentes épocas aquellas canciones que generan ciertas asociaciones mentales o aquellas que tienen la capacidad de transmitir unas determinadas sensaciones, con gran probabilidad de éxito.

Mi banda sonora particular está ajustada a mi edad, pero también a mis circunstancias. Mi padre era músico y le gusta la música clásica. En casa, tenía discos de los que se llamaban "de piedra", que iban a 78 rpm, Gershwin, Rajmáninov, Chaikovski... obras donde sonaba principalmente el piano. Cuando escucho ciertas piezas de música, me vuelvo a poner en la piel de aquella niña con coletas, que los domingos por la mañana hacía los deberes del colegio en la mesa grande del comedor mientras la luz del sol matinal llenaba de color mis libretas, y los sonidos del sentimiento hecho música me ayudaban a descubrir un mundo diferente.

La música nos acompaña a lo largo de nuestra vida y cada uno de nosotros nos hacemos nuestra banda sonora, que va cambiando y madurando con nosotros

Mi hermano mayor, con el que me llevo unos cuantos añitos, era un gran aficionado al rock y al pop en todas sus vertientes, con lo cual, muchos de los discos que había por casa eran de grupos musicales de su generación y también han condicionado mi banda sonora, sobre todo con respecto a la música de los años sesenta e inicios de los setenta, cuando ya fui escogiendo la música que ya decoraba mis propias vivencias. De hecho, con mis amigas del instituto hemos hecho un Spotify donde vamos poniendo las canciones que nos gustan especialmente de aquellas épocas que compartimos. De vez en cuando, nos sale alguna canción que no recordábamos, o repetimos alguna que ya habíamos introducido hacía tiempo. Cuando escuchamos estas canciones de Supertramp, Genesis, Boston, Chicago o Pink Floyd, recordamos los buenos momentos vividos.

Por eso, cuando sale un nuevo anuncio o hacen una nueva serie, me gusta escuchar si la canción que ponen es una de las que tengo en mi banda sonora, y me examino a ver cuál es la sensación que me genera. Recuerdo un anuncio espectacular de pantalones de la marca Levi's, en el que descubrí a Dinah Washington cantando "Mad about the boy". Piel de gallina todavía ahora. Algunas series tienen música preferida por sus directores o productores. Por ejemplo, las intros de las diferentes versiones de la serie CSI son varias piezas de rock sinfónico de The Who: Las Vegas es "Who are you", Miami es "Won't get fooled again", New York es "Baba O'Riley". Parece ser que Jerry Bruckheimer, el productor, es fan de este grupo británico. Pero también es cierto que después de oírlas tantas veces de fondo, a estas alturas ya no me imagino otra música para introducir estas series. Y así, estoy segura de que nos pasa a todos con magníficas bandas sonoras que ahora sí, y ahora también, vamos encontrando mientras vamos cambiando de canal. Cambiamos de canal, cambiamos de serie, cambiamos de momento de vida.

Pues, bien, esta semana he vuelto a tener uno de estos momentos flash-back que me devuelve al pasado de cuando era muy joven. Mientras trajinaba por casa con la televisión puesta, oí el fondo de un anuncio de rebajas de unos grandes almacenes. Estoy convencida de que es la versión de la introducción de "Spirit in the sky", una canción de Norman Greenbaum del año 69. Curiosamente, cuando lo comentamos con mis hermanos, reconocimos inmediatamente la canción porque teníamos el disco por casa. A partir de aquel momento, recordamos otros discos que paseaban por casa en aquella época, y estuvimos rememorando y compartiendo emociones. Mi primer disco, que me llegó por Reyes y que todavía guardo, fue el de un jovencísimo Michael Jackson en uno de sus primeros singles en solitario, "Rockin Robin" (aunque el enlace que os pongo la está cantando con los Jackson 5, año 72). Y qué podemos decir de otra de nuestras canciones, "Rhapsody in blue", en la que Eumir Deodato (año 74) versiona a Gershiwn. ¡Redescubrimiento increíble!

Os podría dar otras referencias, pero seguro que todos vosotros tenéis vuestras preferencias y memorias... porque todos vamos componiendo la banda sonora de nuestra vida al ritmo de los momentos, íntimos o compartidos, que vamos viviendo.

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