Hace quince años, un libro dio cuenta de que, según se apreciaba, El mundo es plano, a lo que el autor, Thomas Friedman, agregó: "más que nunca". Ahora quizá se debería apreciar exactamente lo contrario. La impresión es que la globalización requiere una reconstrucción urgente, no para mejorar, sino para evitar males bastante mayores.

Amartya Sen, premio Nobel de Economía 1998, advirtió que "es evidente que EE.UU. ya no está en condiciones de desempeñar su papel de liderazgo". Las elecciones americanas y los acontecimientos que le han acompañado dan cuenta de una situación muy compleja de rivalidades crecientes.

El choque entre EE.UU. y China (que ya se presenta como "la primera economía mundial") ocupan la primera fila de la segunda gran fase de la globalización. En la última y reciente sesión del Partido Comunista Chino, reunido en el mayor secreto, se proyectaron los objetivos a largo plazo del gigante asiático. Para 2035, el objetivo es doblar el tamaño de la economía china, según informó el Global Times de Pekín. Xi juega la carta nacionalista, con una perspectiva implacable frente a América, sea quien sea el vencedor de las elecciones norteamericanas. "Contra la agresión americana", como en la Guerra de Corea.

"El ascenso del proteccionismo hará nuestro entorno exterior más duro", admite el Partido Comunista, mientras Xi ha vendido un sueño de renacimiento, lo que puede echar por tierra sus objetivos a largo plazo. La respuesta, afirmó, pasa por una nueva "Larga Marcha", siguiendo la estrategia de Mao. 

La concentración de poder que esto requiere se ha plasmado en la llamada al orden brutal de Jack Ma, fundador de Alibaba, obligándole a suspender la entrada en bolsa de Ant Financial, operación que ascendía a más 34.000 millones de dólares. Jack Ma es miembro del Partido Comunista pero puede competir con la banca pública oficial, algo que significa dar demasiado poder a una empresa privada.

En la relación con Washington, un alto dirigente del Partido Demócrata, Barney Frank, dijo en un seminario en la web de Asia Times que "una administración Biden estaría dispuesta a aliviar las exportaciones de tecnología de China a cambio de ciertas concesiones de Pekín". El equipo de política exterior de Obama, que podrá volver con Biden, cree en cierta cooperación con China. 

En el caso de Irán, a la vista del grave desorden de los islamistas, se debe tener en cuenta también que Obama llegó a un acuerdo con Teherán el 14 de junio de 2015, del que Trump se retiró en 2018. Tras los ataques en Francia y Austria, a Irán se le podría ofrecer una vuelta al área internacional para liberar a Europa como país chiita contra el terrorismo sunita. Probablemente el petróleo iraní volverá al mercado, lo que afilará las garras de los teócratas sobre su región, como es el caso de Siria, pero especialmente frente a Israel.

"Incluso si Biden gana, gobernará en la América de Donald Trump"

En cuanto a las instituciones internacionales, como la OCDE y la OMC, están a la espera de que se renueven sus cuadros directivos para abordar los descuidos en el apogeo de la globalización de libre mercado, como la identificación de casos de proteccionismo reales o, por el contrario, de agresión comercial, así como los impuestos corporativos globales aplicables y las competencias regulatorias entre los países para atraer a multinacionales. La reubicación de actividades deberá quizá exigir también, según Dani Rodrik, una solución aceptable para "promover la apertura y dejar espacio para la adaptación nacional". 2021 va a tener mucho trabajo agregado a la rivalidad de las vacunas y la superación de la Covid-19.

Y como colofón, al final de esta apretada y muy disputada semana, el viernes llegaron los datos de empleo en EE.UU., que reflejaron la creación de 638.000 puestos de trabajo en octubre, lo que hizo que la tasa de paro bajase al 6,9%, señal de recuperación económica.

De las mismas, Wall Street, que ha apoyado a Biden, cerró con perdidas. El Dow Jones retrocedió un 0,26% y el S&P el 0,11%, mientras el dólar caía ante la divisa europea hasta intercambiarse a 1,884 billetes verdes por euro. En el parquet neoyorquino flotó la duda. ¿Volverán esos impulsos que Trump imprimió a la economía de EE.UU.? El editorial del Time del jueves resumió bien la situación : "Incluso si Biden gana, gobernará en la América de Donald Trump".

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