Del capitalismo de estado a la socialdemocracia de estado. Ese sería el resumen de las "dos sesiones" celebradas este jueves y viernes en Pekín, que han buscado definir las grandes líneas políticas económicas para este año, el quinquenio que viene y hasta 2035. 

El primer ministro, Li Keqiang, afirmó que el primer objetivo es mejorar la vida de las personas, indicando que la tasa de desempleo urbano debe moverse en torno al 5,5 %, con un objetivo de aumento de precios del 3 % para este año. El crecimiento económico se situará en el actual ejercicio por encima del 6 %.

La desigualdad sigue teniendo un gran peso en la segunda potencia mundial. China tiene actualmente 710 millones de personas que ganan menos de 2.000 yuanes (309 dólares) mensuales y 310 millones que deben sobrevivir con la mitad. "La desigualdad ha empeorado", según Li Shi, experto en materia de salarios en la Universidad de Hangzhou.

El presidente, Xi Jinping, ha reclamado un mayor enfoque en "la propiedad común" para reducir la enorme brecha después de eliminar la pobreza absoluta en diciembre. Para Xi, "la prosperidad común no es sólo un problema económico, también es un problema político importante que está relacionado con la base del gobierno del Partido". El PC chino celebra en julio su centenario.

Independientemente de la justicia social, la disparidad de la riqueza está restringiendo el consumo, justo cuando Pekín está aplicando su estrategia de "circulación dual", que apunta a hacer que la economía sea más resistente a los choques externos a través de impulsar la demanda interna.

Puede parecer paradójico, pero mientras el mundo estaba sumido en una depresión económica, China superó el año pasado a Estados Unidos al convertirse en el primer país con 1.058 multimillonarios, denominados en dólares, en comparación con los 696 de EE. UU, según la última lista especializada Hurun Global Rich List 2021.

Al mismo tiempo, el principal regulador bancario de China dijo que está "muy preocupado" por los riesgos que surgen de las burbujas en los mercados financieros mundiales y su repercusión sobre el sector inmobiliario de la nación. Quince de los 5.138 delegados asistentes a las "dos sesiones" eran promotores inmobiliarios, propietarios o presidentes ejecutivos de empresas inmobiliarias con 2,44 billones de yuanes (377.000 millones de dólares) de préstamos a corto y largo plazo entre ellos, más que la deuda que puso de rodillas a la economía griega en 2008. Según Phillip Zhong, analista senior de renta variable de Morningstar, los representantes del sector "necesitan mostrar cómo van a reducir la deuda y que no traen el riesgo sistémico a la economía del país", que es la mayor preocupación de Pekín en este momento.

El presidente Xi Jinping ha pedido al mundo que abandone el "prejuicio ideológico" y evite "la mentalidad anticuada de la Guerra Fría"

La tecnología es el mantra para superar los problemas internos de un país que debe apretarse el cinturón, según el ministro de Finanzas, Liu Kun, con una deuda total de 7,2 billones de dólares a fines del año pasado, sin incluir deudas ocultas. 

El nuevo plan quinquenal, el decimocuarto de China, prevé investigación científica financiada por el Estado. MacroPolo, un grupo de expertos del Paulson Institute en EE. UU., estima que el proyectado sector tecnológico de China podría alcanzar un nivel "parecido al de Silicon Valley, en dinamismo, innovación y competitividad en 2025". No obstante, MacroPolo calificó a Pekín como "una superpotencia tecnológica frágil", dado que sigue siendo vulnerable a las interrupciones de su cadena de suministro de chips informáticos avanzados". No obstante, las nuevas infraestructuras chinas en áreas que incluyen 5G , inteligencia artificial y el Internet de las cosas siguen adelante.

El presidente Xi Jinping ha pedido al mundo que abandone el "prejuicio ideológico" y evite "la mentalidad anticuada de la Guerra Fría", al señalar que China continuará su propio camino independientemente de las críticas occidentales relacionadas con los trabajos forzados, Taiwán o Hong Kong. Para el jefe del Partido Comunista, "China no tiene abogados defensores en temas internacionales". Ahora Pekín está tratando de normalizar sus relaciones con Estados Unidos, pero la Administración Biden ha señalado que adoptará una línea dura frente a Pekín mientras el secretario de estado americano, Antony Blinken, ha dicho que estaba de acuerdo con las afirmaciones de que se estaba cometiendo genocidio en Xinjiang".

Desde Pekín, las cosas se ven de otro modo a la vista de las dificultades económicas de Occidente y afirman que "el tiempo y el impulso están de nuestro lado". Se verá. 

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