Cuando me preguntan si soy feminista, no sé nunca qué responder (a Rosalía le pasa lo mismo, pero por otros motivos, me parece), básicamente porque se ha pervertido tanto el concepto de feminismo que prefiero no verme involucrada. Hay una parte de las mujeres (que suelen wokear bastante) que, supongo que por comparación y mimetismo con el concepto de machismo, malinterpretan el feminismo: si machismo significa ‘Actitud basada en la atribución de superioridad al hombre sobre la mujer’ (según el DIEC), entonces feminismo debe o tiene que significar ‘Actitud basada en la atribución de superioridad a la mujer sobre el hombre’, y se quedan tan anchas (es decir, actuando como lo haría un machista de catálogo: odiando visceralmente al sexo “contrario”). Con esta gente, no me encontraréis compartiendo un diálogo; primero, porque no saben qué significa dialogar y, segundo, porque la vida es demasiado corta para perder el tiempo con radicalismos estériles y contraproducentes. Ahora bien, si feminismo significa estrictamente que los hombres y las mujeres debemos tener los mismos derechos y deberes, me sumo a ello ahora mismo; ¿dónde hay que firmar?

Humildad y buenos alimentos. Creerse superior a los hombres y humillarlos porque durante cientos de años ALGUNOS hombres nos han agredido, humillado, violado y asesinado, es no querer evolucionar, es quedarse en la edad media de las emociones y vivir en el rencor y la venganza. Si no quieres que te maltraten y te menosprecien por el hecho de ser mujer, ¿por qué maltratas y menosprecias a los hombres por el hecho de ser hombres? ¿Qué culpa tienen los hombres actuales de lo que hicieron sus antepasados? ¿O qué culpa tienen el resto de hombres de lo que hacen o han hecho algunos hombres? Solo faltaría que tuviéramos que heredar las culpas de las generaciones anteriores o de la gente desequilibrada de nuestra era; bastante trabajo tenemos con nuestras propias culpas. Devolver mal por mal es querer entrar en un bucle infinito de venganzas (cien años de superioridad moral femenina; cien años de superioridad moral masculina). Diría que es mejor empezar de cero y establecer unas leyes que hagan posible esta igualdad entre hombres y mujeres (unas leyes de verdad, que protejan a la víctima y no al verdugo), y que a quien se salte alguna de ellas se le aplique la pena correspondiente, sin dilaciones ni vacilaciones. No creo que sea tan difícil, ¿no? Solo hay que quererlo.

Solo digo que ni todos los hombres son unos psicópatas acosadores ni todas las mujeres unas santas

Antes de que me ataquéis —porque ya sé que hoy en día se opta mucho más por atacar y decir que eres una fascista que por razonar y dialogar—, no estoy diciendo que no haya hombres que se hayan comportado como unas bestias con las mujeres (yo misma tuve una relación con uno de ellos y todavía sufro las consecuencias de ello) y que no merezcan un castigo, solo digo que ni todos los hombres son unos psicópatas acosadores ni todas las mujeres unas santas. Quien cometa un delito contra una persona (sea hombre o mujer) debe ser juzgado conforme a la ley y, si es declarado culpable, cumplir la condena que se le aplique —que sea algo más que no poder acercarse a menos de doscientos metros de la víctima, porque ya sabemos cómo acaba eso; que sea proporcional al grado de peligrosidad del culpable, si puede ser, porque la justicia tiene que ser, por encima de todo, coherente. Una justicia objetiva sería ideal, una justicia que no se deje influir por las modas morales del momento ni por intereses personales.

Últimamente, se habla mucho de la extrema derecha, encontramos expertos en extrema derecha hasta dentro de los galets de la escudella, pero todavía se habla muy poco —o con la boca muy pequeña— de las feministas radicales (aquellas que si pudieran harían desaparecer a todos los hombres de la faz de la tierra y lo celebrarían colgando un primerísimo primer plano de su vagina en Instagram; o aquellas que prefieren modificar toda la gramática catalana para adaptarla a su síntoma y poder poner en LinkedIn que son escritoris y profesoris). Me gustaría que estos seres superiores, que han sido dotados de un saber que la mayoría de los humanos no tenemos, me explicaran cómo reproducirán su especie sin los hombres, y no vale decir que a través de la inseminación artificial, ¡que es trampa y además no es cierto! En fin…, ¿soy feminista? Quiero que las mujeres y los hombres tengamos los mismos derechos y deberes y que aceptemos que, del mismo modo que es cierto que cada persona es única e irrepetible, también es cierto que anatómicamente los hombres y las mujeres somos diferentes, y que no pasa nada, la naturaleza es muy sabia y por algún motivo nos ha hecho diferentes. Y decir esto no es ser una neonazifascista de extrema derecha, es decir una obviedad y querer la igualdad entre hombres y mujeres aceptando sus diferencias.