Último minuto del descuento de la prórroga de un partido de tres meses sin ningún chute en puerta. Córner a favor. El portero ni sube a rematar porque nadie cree en el milagro. Y la defensa rival olvida las marcas porque ve la derrota en la cara del equipo del Proceso. Y la pelota llega a Artur Mas, el político de corcho, el que siempre flota. La para con el pecho, se la prepara, y suelta un trallazo imparable entre una nube de piernas. Gol. Una vez más gol.
Y con esta jugada, Mas gana el partido y la Champions de esta temporada consiguiendo una cosa nunca vista: una carambola multibanda en un partido de fútbol. Apunte:
- Le hace el boca a boca a un Proceso que empezaba a hacer mala cara.
- Hace subir la moral de la tropa.
- Queda ante su gente como un campeón. Como el hombre que se sacrificó por el país y que supo renunciar dando el famoso paso a un lado.
- Evita una derrota personal y una de CDC. En las hipotéticas elecciones de marzo, Esquerra tenía muchas probabilidades de ganar. Eso habría significado para Mas marcharse por la puerta falsa y una grave crisis para una Convergència sin líder y por refundar. En cambio ahora Mas tiene tiempo para hacer a un partido nuevo conservando el poder.
- Aparta Esquerra de la centralidad. Los de Junqueras aspiraban a ser el nuevo "pal de paller" y Mas les quita el juguete. Veremos por cuanto tiempo, pero de momento lo sigue teniendo él.
- Fulmina a la CUP del no, la que quiso humillarlo y da aire a la del sí, a la del abrazo, a la municipal.
- Desinfla el colauismo que ya se veía luchando por ser la segunda fuerza en el Parlamento. Pero a la vez, atención, le da tiempo para coger músculo.
- Descoloca los partidos del no que ya se veían en unas elecciones dónde poder mejorar sus resultados gracias a una hipotética desmotivación indepe. El unionismo se ha pasado el sábado pronunciando el discurso del viernes, cuando todavía nada había cambiado. La maniobra les ha pillado completamente en fuera de juego.
Y este domingo si que será histórico de verdad. Nunca se había investido un presidente a la hora y en el día en que la gente normal está en su casa, en el sofá, con la mantita, dando cabezadas, mientras en la TV pasan una película prescindible. Por lo tanto, hasta dentro de un ratito, que la fiesta continúa.