Carles Puigdemont lo dijo muy claramente en la entrevista que le hizo el jueves Mònica Terribas por TV3 y Catalunya Ràdio: "Estoy preparado para que fabriquen cosas contra mí. Es evidente que cuando aceptas esta responsabilidad sabes que te comerás el marrón". Y se lo ha comido. Y más que se comerá.
Primero sacaron de contexto la famosa cita sobre los invasores. Y da igual que algún medio catalán y varios tuiteros hayan explicado la verdad poniendo la frase donde toca. Una vez sacas la pasta de dientes del tubo, ya no la puedes volver a poner adentro. Por lo tanto, en el imaginario de quien consume la información como si fuera chopped de a un euro la tonelada ya ha quedado instalado que el nuevo presidente de la Generalitat es una especie de peligroso yihadista. Y de allí ya no los sacarás. Objetivo conseguido.
Después salió una cosa de una colección de arte y de no-sé-qué del recibo del agua. Pero como era demasiado complicado de explicar por quien se dedica a hacer propaganda simplista y dirigida a la masa, lo dejaron estar.
Pero había que encontrar alguna cosa que sirviera para poder decir en una portada que Puigdemont es un corrupto. Vaya, como el resto de catalanes que dan apoyo al Proceso. Y venga buscar y buscar. Y al final lo han encontrado:

Da igual que ocho líneas más abajo, ellos mismos digan que la empresa no tiene actividad desde hace cuatro años (cáspita, sí que les duran poco las exclusivas a algunos... ¡¡¡SÓLO 8 LÍNEAS!!!). Y da igual que el President dé explicaciones. El resto de medios del pensamiento único han tardado poco en difundir su buena nueva. Eso sí, con el mismo desacierto que el de la fuente original, naturalmente. Algunos, pero ni se molestan a esperar a la octava línea, sino que se autodesmienten en la cuarta...

Pero, como pasa con la mentira de la cita mal citada, ¿a quién le importa la verdad, verdad? Han creado un sistema que les funciona a la perfección. Cualquier medio puede difundir la falsedad o la difamación que crea conveniente y después ya no hay marcha atrás. Ni castigo. Y lo más divertido es que, encima, algunos de estos todavía nos dan clases de ética.
Ah, por cierto, una cosita para los espabiladitos (y espabiladitas) que busquen en este artículo una defensa gremial o ideológica basada en el concepto "los compañeros de profesión de mis compañeros de profesión son mis amigos" o que tengan tentaciones de excretar aquello que gusta tanto a algunos del "periodista subvencionado": el artículo va de manipulación. Concretamente de manipulación periodística y de autocastración de exclusivas. No, por si acaso.