La presidenta Carme Forcadell abandonando la prisión de Wad Ras ha dejado una de las estampas más emotivas de los últimos tiempos. En la puerta de la prisión la esperaban Pere Aragonès y un Oriol Junqueras, sonriente y pletórico, acompañados de amigas y amigos.
Forcadell sabía a quién quería acercarse. Se fundieron en un tierno y cálido abrazo. Se reencontraban después de mucho tiempo. Hay momentos que son para enmarcar y gestos que nos emocionan. Junqueras y Forcadell son dos de los iconos republicanos en ausencia de Rovira. Y con permiso de Romeva, que se ha ganado el corazón y la admiración del republicanismo. Romeva no ha flaqueado nunca y la suya ha sido siempre una actitud constructiva, tenaz y ejemplar.
La renovada concesión del tercer grado después de la drástica revocación del Supremo -no quieres taza? taza y media- ha revitalizado, sobre todo, a los republicanos, defensores de la máxima 'cuanto mejor, mejor', frente los que se aferran al 'cuanto peor, mejor' como santo y seña estratégico. La izquierda independentista, la izquierda nacional, cotiza al alza cuando el país sale adelante. El independentismo 'nítido', en cambio, funciona infinitamente mejor cuando todo se tuerce y vamos por mal camino.
Estos días se ha hablado de candidatos y su 'efecto' demoscópico. A saber. Lo que todo el mundo percibe, porque se palpa al ambiente, es que la entrada en escena de Oriol Junqueras, desde el viernes, hace crecer un palmo a los republicanos. Es un Líder con pelos y señales. Con él se sienten en hombros de un gigante. Junqueras juega en otra liga. Él, cuando es, entierra los complejos republicanos ante las acometidas, especialmente virulentas los últimos años.
Sólo hay que observar la valoración de Junqueras delante de la que obtienen todo el resto de candidatos. Junqueras, desde hace tiempo, es el líder mejor valorado. No hay color. Es el único líder político que claramente y de manera sostenida sobresale. De lejos el más transversal, el que suma y pesca en agua dulce y salada. Aglutina, cohesiona y remata a gol a la primera oportunidad.
A saber qué puede pasar de aquí al 14F. Pero la irrupción de Junqueras ha revitalizado las filas republicanas, con él la familia republicana se siente ganadora. Quizás es el whisky que decía Rufián. El partido puede estar más o menos empatado. Pero si Messi salta al campo, ni que sea el cuarto de hora final, la afición se siente ganadora. Y la rival entra en pánico. A algunos se les adivina todo cuándo patalean. La envidia es mezquina y mala consejera. Acaba siendo peor para quien la sufre que para quien la provoca. El efecto remontada se desinfla, pierde gas. Los nervios afloran, las dudas cambian de bando. El desconcierto emerge y todas las debilidades se hacen más visibles. De unos y otros. Junqueras compite con eficacia en todas las fronteras electorales, también ante los socialistas. Junqueras decanta la balanza, su capacidad de de seducción es determinante ante el electorado que duda. Illa se hace pequeño frente a Junqueras. Y como Illa, el resto. No lo pueden confesar pero los de Illa (entre otros) esperan con ansia que intervenga Marchena, expulse a Junqueras del terreno de juego, y lo prive de seguir haciendo campaña. Necesitan a un árbitro parcial. Porque todo el mundo puede acelerar un día. Pero aquello difícil es mantener un esfuerzo sostenido.
Esta ha sido, precisamente, una de las consecuencias políticas de volver a conceder el tercer grado -con fundamento, haciendo las cosas bien hechas- al conjunto de los presos, a todas y todos. ¡Con dos ovarios, Capella! Una decisión ajustada a derecho y al mismo tiempo atrevida que ya ha cabreado a un Supremo que lo vive como una provocación, como una insolencia de la consejera de Justicia, Ester Capella. La respuesta, colérica, llegará. No se hará esperar. Quizás ni siquiera terminen la semana en libertad. Esta decisión tendrá nuevamente un impacto a las elecciones. La salida de presas y presos empuja a los republicanos. La revocación y el retorno a la prisión empujan en sentido contrario. Si Junqueras puede jugar el partido hasta el 14F, los republicanos multiplicarán sus expectativas, sobre todo si ofrece su mejor versión como hizo en el primer mitin de campaña, en Badalona. Expectación inicial para oír su discurso. Silencio intenso. A ver qué dirá. I Junqueras, in crescendo. Hasta llegar al clímax. Si está enchufado no tiene rival. La tía se emocionó, los jóvenes se apasionaron, la militancia volvió a templar, los pesimistas recuperaron la sonrisa y los malhumorados se preguntaban por qué estaban tan enfadados. Y todos, sin darse cuenta de ello, recitan aquella letra tan conocida que ahora susurran, inconscientemente, casi sin saberlo:
Es prega al respectable silenci [Se ruega respetable silencio]
Que pels qui no l'han gaudit [Que para los que no lo disfrutaron]
En faré cinc cèntims [les haré un breve resumen]
La para amb el cap, l'abaixa amb el pit [la para con la cabeza, la baja con el pecho]
L'adorm amb l'esquerra [la duerme con la izquierda]
Travessa el mig camp amb l'esfèrica [cruza medio campo con el esférico]
Enganxada a la bota [enganchado a la bota]
Se'n va del volant i entra en l'àrea gran [se va del volante i entra en el área grande]
Rifant la pilota [rifando la pelota]
L'amaga amb el cos, empenta amb el cul [la esconde con el cuerpo, empuja con el culo]
I se'n surt d'esperó [y se va de tacón]
I es pixa al central amb un teva meva [se mea al central con un tuya-mía]
Amb dedicatòria [con dedicatoria]
I la toca just [i la toca justo]
Per posa-la en el camí de la glòria [para ponerla en el camino de gloria]
Atención, porque si sólo corriendo por la banda ya cambia el ritmo del partido, si tiene la pelota y la puede jugar causará estragos.