El Govern de la Generalitat de Catalunya ha calificado de "histórico" el acuerdo firmado este lunes, 9 de marzo, con CC. OO. y UGT en el sector público educativo. Un pacto que ambas partes han presentado con toda la pompa y ceremoniosidad para hacer como que cerraban el conflicto abierto con el personal docente.
El término 'histórico' a menudo se utiliza con ligereza para dar brillo a titulares y tuits, pero la negociación que ha establecido el Govern con organizaciones que ostentan el 15% de la representación sindical abre una reflexión sobre qué es posible —y qué no— en otros sectores de los servicios públicos.
En el sector sanitario, los representantes mayoritarios del personal médico y facultativo hace tiempo que pedimos algo muy sencillo: negociar y alcanzar acuerdos con la administración. Pero hasta la fecha la respuesta ha sido que estas negociaciones solo se pueden canalizar a través de las mesas sectoriales legalmente establecidas, ya sea en el Institut Català de la Salut (ICS) o en la red pública concertada. Y añaden que no es aceptable firmar acuerdos con sindicatos que no representen la mayoría del colectivo afectado.
El pacto en el sector educativo rompe estos dos argumentos de una tacada. Por un lado, se ha firmado con sindicatos que no son mayoritarios y, por el otro, se ha realizado fuera de los canales habituales de negociación. Además, ha intervenido el propio president de la Generalitat.
Cuando se trata de organizaciones 'amigas' que están en perfecta sintonía con quien manda, lo que antes era imposible pasa a ser perfectamente viable
¿Por qué este cambio de criterio? La respuesta parece evidente: el nombre de los sindicatos que firman el acuerdo. Cuando se trata de organizaciones 'amigas' que forman parte del sistema y que están alineadas y en perfecta sintonía con quien manda, lo que antes era imposible pasa a ser perfectamente viable. Incluso puede convertirse en un acuerdo "histórico".
Mientras tanto, los representantes de fuerzas sindicales como Metges de Catalunya (MC), mayoritaria tanto en la sanidad pública como en la concertada, y cuarto sindicato catalán en número de afiliados, seguimos escuchando que determinadas reivindicaciones no se pueden abordar fuera de los marcos habituales de negociación, o que no es posible alcanzar determinados acuerdos con nosotros.
Ahora hemos visto que, cuando existe voluntad política, los marcos pueden adaptarse y los acuerdos pueden alcanzarse, aunque sea con organizaciones poco representativas en su sector. MC es un sindicato con 105 años de historia y un referente en la defensa de la profesión médica, y también en la construcción del sistema sanitario catalán desde los tiempos de la Mancomunitat. Quizás no formemos parte del círculo habitual de organizaciones sistémicas con las que los gobiernos suelen pactar, pero ello no debería ser obstáculo para abordar un conflicto que no proviene de intereses partidistas o sindicales, sino del malestar acumulado por unos profesionales cansados de sostener el sistema a costa de su propia salud.
Si el Govern, con el president Salvador Illa al frente, ha sido capaz de firmar un acuerdo de estas características con el personal docente, es evidente que también podría hacerlo con el personal médico y facultativo. La diferencia es únicamente una: quererlo o no.
Xavier Lleonart es secretario general de Metges de Catalunya
