Subo la persia... No, no, hoy no subo la persiana. Bueno, yo lo intento, sí, pero se ha roto el anclaje entre el mecanismo y la persiana y queda bajada por ruptura fatal. ¿Hasta cuándo? Bien, a ver si puede venir a arreglarla Carlos, gran experto en mi dolorida persiana y que justamente este lunes se incorpora al trabajo después de un ERTE. Ah por cierto, hoy ha hecho un día de aquellos que le llaman de cielo variable y poco nuboso.
Pero mi persiana no es lo único que se rompe. España también. Pero esta vez no es por culpa de los malditos indepes que despertaron la pobrecita bestia dormida denominada ultraderecha. Se ve que últimamente la ultraderecha ya se despierta solita y sale a pasear sin compañía. Y es así como ha vuelto a las calles y con fuerza el ya clásico enfrentamiento entre la España Nacional y la España Roja. Los absolutistas y los liberales. Aquello que Mariano José de Larra escribió en el primer cuarto del siglo XIX: "Aquí yace medía España, murió de la otra media".
José María Aznar, ideólogo de esta recuperación de las dos españas, es autor de aquella famosa frase: "Antes que España, se romperá Cataluña". Era un deseo personal y una directriz para ejecutar. Y el Estado que deriva directamente del franquismo, instalado todavía en 1939, hizo realidad otra de las míticas frases del hombre que ha hecho más daño a España en los últimos 45 años: "Estamos trabajando en ello". Pero una vez aplastado el 1-O, esta España fratricida que siempre necesita un enemigo ha vuelto por donde solía. Y el coronavirus le ha permitido al postfranquismo sociológico la oportunidad de recuperar el tradicional guerracivilismo. Y sin ninguna vergüenza. Porque están desataos.
El periodista Xabier Lapitz, director y presentador del programa Jake d'ETB-2 (y colaborador de ELNACIONAL), tuiteaba ayer un vídeo muy ilustrativo. Mani de VOX. En coche, que ocupan más espacio y parece que sean más. Ivan Espinosa de los Monteros, uno de los líderes del partido, compara una protesta que, supuestamente, es para denunciar la inacción del Gobierno en la muerte de 29 mil personas, con la celebración de un mundial de fútbol y dice que es un acto festivo y de alegría. ¡SEN-SA-CI-O-NAL!
¿Podría ser que al señor Espinosa los 29 mil muertos le chupen un pie y parte del otro? Lo que él quiere es ambiente golpista en las calles porque la polarización y la división les beneficia y el coronavirus sólo es una excusa. Sabe que el fascismo-populismo siempre crece en momentos de crisis como este y todo le da sabor al caldo. A su caldo. El regalo intelectual es que se quejan de la elevada cifra de muertes y piden libertad para moverse, cuando precisamente la falta de libertad para no poder moverse es lo que ha reducido la cifra de muertes. Y la prueba son las medidas-desastre que aplica uno de los suyos, Bolsonaro, en Brasil. ¡IM-PA-GA-BLE!
Pero, ojo con dos cosas que no hay que olvidar: 1/ Esta gente no son marcianos. La gente los vota, y 2/ Al malabarista Sánchez esto de VOX le va perfecto porque le permite sentarse en las mesas de negociación diciendo: "O yo o ellos".
Paseando, estos días he visto en los balcones mensajes que querían ser de ánimo. El famoso "Todo irá bien" con un arco iris. Y he visto policías felicitando el cumpleaños a niños que estaban en casa confinados (por cierto, quizás no había que poner la versión de grupo Parchís, con momentos delirantes donde parece una pieza de Chimo Bayo). Y he visto a la gente saliendo cada día a las ocho a aplaudir al personal sanitario. Los escépticos dirán que eso no sirve de nada y que es la consecuencia de una sociedad infantilizada. El argumento contrario me lo dio sin querer una persona mientras me explicaba qué vio y qué sintió cuando en los días más duros estuvo con niños llenos de tristeza, personas mayores acojonadas, sanitarios desbordados o familiares de personas que acababan de ver como se les moría la madre en casa, sin saber si era por el coronavirus o no, y habiéndole hecho el boca a boca para intentar salvarle la vida.
Poner una sábana pintada en el balcón de casa o aplaudir a la nada de delante de tu casa no salva vidas, claro que no, pero es la manera que la gente ha utilizado para sentirse parte del todo. De decir-se a sí misma que ella también estaba y que sufría. Y, sobre todo, de sacarse las angustias y los miedos e intentar superar una situación inédita y llena de incertidumbres que nos ha desbordado. Los seres primitivos que vivían en cuevas crearon a Dios (y a Alá, Yahvé, Buda, Brahma, Vixnu, Krishna, Jah o el Monstruo Espagueti Volador) para superar el miedo a lo desconocido y explicar lo inexplicable. Una vez Dios ya está inventado, aplaudimos y colgamos sábanas. Y eso no salva vidas físicas, pero ayuda a sobrevivir a los que lo hacen, que también es una manera de salvar vidas. Concretamente la suya, que no es poco. Mientras, otros se manifiestan a ver si consiguen unos cuantos votos.