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El Departament d'Educació de la Generalitat de Catalunya (aquella que teóricamente se preocupa por los catalanes, catalanas, catalanis y por la catalanidad) ha llegado a la sorprendente conclusión de que es una gran idea que no sea obligatorio para los nuevos docentes acreditar el nivel C2 de catalán para entrar en la bolsa de interinos, que se lo pueden sacar durante el curso 2026-2027, que no hay prisa (no vaya a ser que se me estresen). Supuestamente, se trata de una medida excepcional por la falta de profesores (profesorado, en woke); se ve que ya no quedan licenciados sobre la faz de la tierra que hablen un catalán de nivel C2. Y yo, inocente de mí y sin ninguna mala fe, me pregunto: ¿y mientras se sacan el nivel C2 de catalán, en qué lengua impartirán las clases? ¿En castellano?, ¿en inglés?, ¿en amazig?, ¿en !xu (‘El !xu se incluye dentro de la familia de lenguas khoisan, que corresponden a los pueblos khoisan, los habitantes originarios de buena parte del África meridional’ —nunca vayas a dormir sin haber aprendido algo nuevo—)?, ¿en catalán de nivel A1? ¿Tendrán que ser los alumnos quienes enseñen a los profesores cómo combinar bien los pronombres febles y que los corrijan cada vez que digan tenir que n’hi ha persones? Todo es posible; ya no me sorprende nada, visto el panorama cultural que nos ha quedado.

¿Y mientras se sacan el nivel C2 de catalán, en qué lengua impartirán las clases? ¿En castellano?, ¿en inglés?, ¿en amazig?, ¿en !xu?, ¿en catalán de nivel A1?

Todo esto del panorama cultural lo digo básicamente por una noticia que he leído estos días: se ve que los estudiantes de bachillerato y sus familias se han unido para manifestar su desacuerdo con el examen de matemáticas de la selectividad: consideran que exigía un nivel de interpretación, abstracción y concentración que resultó "prácticamente imposible" de cumplir dentro del tiempo estipulado; que era "excesivamente largo, con más apartados de lo que tocaba y alguna pregunta mal redactada"... Interpretación, abstracción y concentración (luz, fuego y destrucción, que diría Goku): las tres grandes carencias de la sociedad actual que son gasolina para las redes sociales (que todo el mundo sabe que son las culpables de todo, incluso de que haga tanto calor). Supongo que cuando decides que es mejor dejar pasar curso a los alumnos aunque no lleguen al nivel que se les exige (o exigía) o que es mejor bajar el nivel de los estudios para que los alumnos no se traumaticen con un suspenso o repitiendo curso, pasan estas cosas (que, cabe decir, son solo la punta de un iceberg cuyas dimensiones y consecuencias vamos a ir descubriendo como un culebrón de media tarde). Y la bola se va haciendo cada vez más grande, porque este despropósito ya hace tiempo que dura (desde que llegó la buena nueva de la ESO) y algunos de estos alumnos a los que se los había educado hace unos años entre algodones ahora son profesores que no saben redactar, que cometen faltas de ortografía a diestro y siniestro y que encuentran normal (si es que son conscientes de ello) que en los deberes de un niño de nueve años (es un ejemplo real) haya faltas de ortografía y que los enunciados de los problemas que debe resolver o bien no tengan ningún sentido o bien estén mal expresados. Y así se cierra el círculo de la idiotización de la población.

¿Qué puede fallar cuando rebajas el grado de complejidad de las materias para no traumatizar a los alumnos? ¿Que de aquí a unos años vayas al médico porque te duele el pie y te operen el corazón y te receten antidepresivos? ¿Que pidas un plato de cigalas y al cabo de dos horas (yendo bien) te traigan un plato de salchichas con salsa de roquefort? ¿Que hagan tampones con un aplicador que no se desengancha (como los tapones de las botellas) para disminuir las emisiones de inteligencia humana? Minucias, cuando se trata de no traumatizar a los niños… Esperemos que cuando sean adultos no tengan la mala suerte de coincidir con un ser sádico y despiadado que les diga que no, porque no sé cómo lo van a encajar y qué reacciones van a tener.

Ahora que la Generalitat ha decidido flexibilizar la exigencia del C2 de catalán a los futuros docentes, podemos respirar tranquilos: ya no nos van a faltar profesores; algún que otro pronombre feble, quizás, pero profesores, ninguno. A ver si el Gobierno también flexibiliza la exigencia del C2 de castellano a los catalanes. Y ya puestos a flexibilizarnos encima, a ver si España se muestra tan flexible con Catalunya como con Palestina, porque, si no, al final creeremos que nos tienen manía o que todo es fachada. Y colorín, colorado, el círculo se ha cerrado.