Los llamados papeles de Panamá tienen dos ámbitos. El uno es el que sabemos, los nombres de las personas con empresas offshore (que es un nombre como de lancha fuera de borda, ¿verdad?). Y después hay una parte oculta que trata del funcionamiento real de la red. Y estos son los papeles a los que ha tenido acceso un servidor y que ahora mismo haré públicos, poniendo en riesgo mi vida.
(AVISO: si después de explicar este secreto que me dispongo a explicar, me pasara alguna cosa, cedo gustosamente mi hipoteca a Cristóbal Montoro y que, a partir de ahora, la pague él. Y lo que hay en la nevera de casa, que se lo quede quien quiera, pero que, sobre todo, no se estropee)
Pues bien, el funcionamiento de la trama es muy complejo. Se ve que en el planeta Tierra hay gente que tiene dinero. Pero no el que tenemos usted y yo en la libreta después de 50 años de ahorros y que son una cantidad que nunca pasa de las 5 cifras. O sea, usted y yo tenemos una cuenta que no nos permite ni ser recibidos por el subdirector de nuestra oficina, pero hay gente que tiene cuentas con tantos ceros que son ellos quienes reciben al director general del banco.
Esta gente, pues, la que tiene muuucho dinero, mueve tanta riqueza propia que puede pagar empresas de abogados y economistas especializadas en encontrar lugares dónde esconder la pasta y no pagar impuestos como los que pagamos usted y yo. Por lo tanto, mientras a usted y a mí Hacienda nos discute si podemos deducirnos el IVA de un cartucho de tinta para la impresora que utilizamos para trabajar, esta gente que es tan rica paga los mismos impuestos que una rueda de tractor. Aproximadamente.
Pero espérese, porque resulta que eso no es ilegal. Tener una cuenta en una cosa que denominan un paraíso fiscal es totalmente legal (mientras el dinero se haya obtenido de manera legal). Lo que es ilegal es no pagar impuestos por este dinero. Sin embargo, ¿qué sentido tendría abrir una cuenta en un lugar donde se abren cuentas para no pagar impuestos si no es para no pagar impuestos? Dicho de otra manera: ¿qué sentido tiene entrar en una pescadería y no comprar pescado?
Y ahora usted me dirá: ¿Bueno, si hay gente que esconde dinero en una cosa que le llaman paraísos fiscales, la solución sería que los países decentes (que son todos, ¿verdad?) acabasen con los paraísos fiscales, no? Hacen una ley internacional, y tema resuelto". Hombre (y mujer), dicho así parece sencillo, pero se me ocurre responderle: "para acabar con los millares de refugiados que vienen de Siria, la solución sería acabar con la guerra de Siria, verdad"?. Y yo mismo me respondo: "si no acaban con las guerras, es muy bonito pensar que acabarán con los paraísos fiscales que, a veces, se usan para financiar guerras. Tan bonito, sin embargo, como iluso".
Resumiendo, que hay gente con tanto dinero que puede pagar a expertos para no pagar muchos impuestos y que los mismos gobiernos que permiten los paraísos fiscales hacen una cosa que le llaman "amnistía fiscal", consistente en perdonar a la gente que no paga impuestos a cambio de pagar una multa. Una multa, por cierto, que en el caso de la última amnistía fiscal decretada en España, fue inferior al importe defraudado, con lo cual salió mucho más a cuenta defraudar y pagar la multa.
¿Qué, muy fuerte todo eso que le he explicado, verdad? ¿Entiende ahora que mi vida esté en riesgo? Claro, estas cosas no las sabía nadie. Suerte hemos tenido de la filtración de Panamá para que salieran a la luz. Una filtración que, no lo dude, permitirá detener a miles de personas (o más) que, por supuesto, pagarán muuuchos millones de euros esterlinas de multa. Y todos seremos felices y comeremos perdices.
Y ahora, si me permite, voy a hacer una declaración trimestral donde pagaré el IRPF y el IVA de algunas facturas que, con suerte, cobraré a finales de junio. Y lo haré con mucha ilusión porque sé positivamente que con eso de Panamá se hará mucha justicia y los defraudadores devolverán todo lo que nos han robado. Y que será una justicia, concretamente, cósmica.