Un hombre de honor como dios manda debe aceptar cuando la caga y pedir perdón con humildad. El domingo pasado escribí aquí mismo que los diputados catalanes (concretamente de la CUP) se dirigían a Madriz a vivir del cuento y para ejercer la desobediencia del caca-pedo-culo-pis y para ejercer la revolución-desde-el-sofá. Pero, como si la providencia quisiera enmendarme, nuestros gallardísimos representantes han conseguido que mi horripilante prepotencia y que mis espantosos apriorismos queden como lo que son: pura charlatanería. Así la diputada de ERC Marta Rosique, que ayer, como secretaria de la Mesa de Edad que dirige la sesión constitutiva del Congreso, osó citar alguno de los presos condenados por la sentencia del Supremo (comenzando por su propio jefe), ante la posterior reprimenda del presidente canoso y barbudo de esta temporal instancia.

Por si fuera poca la osadía, nuestra joven diputada tuvo el valor de perpetrar un tal acto de insubordinación con una camiseta donde rezaba la palabra “Independencia” ilustrada con las banderas gallega, catalana y vasca. Desde la época de Jon Idígoras, y me atrevería a decir que desde los disparos de Tejero, que la cámara baja de los españoles no vivía un acto de rebelión como este que narro. De hecho, me atrevería a decir que la caída y posterior lesión de Ariadna Lastra, así como la profusión de cojos e inválidos que poblaba las butacas del Congreso, se debió al pavor repentino que sintieron los diputados castizos ante un posible retorno de la vía unilateral. Tenía que ser una diputada joven como Rosique, cierto es, quien emendara mis suspicacias de abuelito con una auténtica patada a los cojones del alma del sistema. Gabriel Rufián, cierto es, ha creado escuela.

Realmente, con acciones así el Congreso será fucking ingobernable y eso de la libertad se nos aparecerá sin haberlo ni previsto

Pero la diputada de ERC no estaba sola porque, gracias a dios Twitter, pudimos comprobar como la diputada de la CUP, Mireia Vehí, nos proporcionaba un golpe de estado a España todavía más adamantino. La cabeza de lista cupera, en plena votación de los miembros de la Mesa, depositó una papeleta en la urna donde uno podría leer “amnistía y autodeterminación”, convirtiendo así de automático su voto en nulo. Es muy fuerte. Mu jevi. Supermegafuerte, tía. Flipo, tronco. Realmente, con acciones así el Congreso será fucking ingobernable y eso de la libertad se nos aparecerá sin haberlo ni previsto. Pero Vehí también tuvo compañeros de viaje, y los diputados de la cuerda decidieron ganarse el sueldo doctorándose en manualidades: algunos escribieron “libertad”, otros dibujaron el omnipresente lacito. Yo creía que Laura dejaría ahí algo de Margarit, pero no tuve suerte.

Insisto, cabizbajo. Un columnista tiene que saber cuándo no está a la altura de las circunstancias. Tras los actos de rebeldía de la sesión de ayer, y en espera que los cimientos del Congreso se hundan por la valentía de nuestros representantes (y sobretodo de nuestras representantes), no sólo pido perdón de rodillas, sino que pongo a disposición del director mi cargo de columnista en El Nacional. Un hombre que duda y se burla de todo no merece jornal. Un articulista que se chotea injustamente de nuestros mártires ha de ser relegado a escribir en la prensa española. Pido perdón a Marta, a Mireia y por encima de todo a Laura, a quien los españoles persiguen injustamente y, total, por repartir cuatro chavos. Yo pensé que era un escritor nefasto. Ahora veo que además soy mal patriota y, sobretodo, un nefasto futurólogo. Se nota en el ambiente. Están nerviosos. Ho tenim a tocar.

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